Internacional

La Respuesta del Palestino

Recientemente viajé a Israel. Tengo 20 años y probablemente no entiendo el mundo en su plenitud, así como una persona mayor y experimentada lo haría. Estudio Historia, pero ello no me convierte en una experta en cuanto a la especie humana, en cuanto a la otredad.  Tengo mis propias creencias y mis propias convicciones, pero eso no es garantía alguna sobre la amplia perspectiva existente que a duras penas puedo adquirir.

He sido testigo de diferentes escenas posibles: de prejuicio, de ignorancia, de iniquidad,  de injusticia, de misericordia, de empatía, de ayuda, de caridad. Al leer la letra de una canción francesa que dice: “Mucho después, el tiempo borra los enemigos, los pretextos, los muros de dinero, los muros de hielo. ¿Quiénes son los buenos y los malos? Las traiciones, los golpes del destino; yo me conozco y he conocido. ¿Quién tiene la razón  o la culpa? Eso jamás lo sabremos”. Entonces, me pregunto: ¿Me atreveré a juzgar lo que está fuera de mi alcance? ¿Lo que no está en mis manos? Soy un individuo y tengo la esperanza de comprender -lejos  de un todo- la ocasión y el advenimiento del conflicto. Asimismo, opté por la vía prudente de no poner a colaborar a la mente en el  campo de la objetivación, el cual nunca alcanzará conclusiones sinceras, sino en la llana manera reflexiva.  De ahí, el propósito de la redacción.

Cualquier extranjero(a) que permanece un tiempo en Israel, de alguna manera, ha de percatarse de la dramática situación incesante entre judíos y palestinos que el mundo conoce.  En cuanto al resto, no es extrañeza que hoy en día todos resulten ser “autoridades  jactanciosas respecto al conflicto de Medio Oriente”, o al menos en su mayoría (yo misma incluida), que se fían de tener  una respuesta y una idealización a priori respecto a la materia discutida.

El prejuicio fue posiblemente el mejor término que pudo reflejar la ideología falaz que retenía  antes de tocar suelo israelí, antes de convencerme que todos mis “estudios  y conocimientos previos” finalmente los categoricé como naifs. Probablemente, necesitaría vivir ahí mismo para encontrar respuestas a todas mis interrogativas aunque, sin embargo, no todas ellas podrán ser contestadas. Cabe la posibilidad, igualmente, de generar ciertos espectros que pretendan cierta veracidad o que inclusive puedan acercarse a ella. Ahora bien, ¿cuál verdad? La misma que todos nosotros intentamos figurar. No obstante, vale la pena procurar toparse con la realidad (o realidades) que ignoramos.  Así, la finalidad del escrito es  denotar un plano desigual respecto de lo que los medios de comunicación no transmiten a la audiencia.

Durante mi estancia en Israel, tuve el privilegio de convivir y pasar mi tiempo con personas –ahora grandes amigos- quienes fueron motor de inspiración para escribir esto.  Así pues, entrevisté a un gran amigo Palestino cristiano quien, valientemente, brindó una genuina y legítima visión de su propio mundo; un mundo que los occidentales no conocen. Penosamente, entre las masas (sean judíos, palestinos y el resto del mundo: nosotros), prevalecen ideas ya preconcebidas henchidas de odio y erradas, sea ya contra un bando o el otro.  Por lo tanto, cuando el (la) lector(a) lea esto, debe emprender la labor de no ser el (la) juez(a) de lo que no sabe. Ante todo, seamos (o intentemos) ser individuos cabales, inmersos dentro de un criterio raso.

Nemo patriam quia magna est amat, sed quia sua.

“Amo a mi patria no porque sea grande, sino porque es mía”

Séneca

(Comienza la entrevista).

La tierra de Medio Oriente sufre, en el tiempo presente, un acontecer complejo y de drama en medio de la guerra. Y, en ese sentido, este escándalo no es un advenimiento pasmante. Asimismo, no se puede dejar de lado la causa Sionista, así como las demás cosmovisiones (mayoritariamente Musulmanas), inmersas en el marco geopolítico del conflicto.  Como árabe cristiano,  ¿cómo entiendes a los judíos como “el pueblo elegido por Dios”?

Si hablamos desde una perspectiva religiosa, he estado leyendo la Biblia y ahí Pablo  menciona que después de que Cristo fue levantado no hay más diferencia entre hombre o mujer, judío o griego. Así, los elegidos son lo que escogen seguir y creer en Jesucristo. Esa es mi perspectiva religiosa. Sobre mi perspectiva, desde mi posición como árabe palestino, es realmente muy difícil y muy duro justificarlos como los “elegidos” –aunque sea verdad, aunque la Biblia mencione que ellos son los elegidos, pues no hay duda sobre ello- después de todo lo que hicieron con mis ancestros, y también por lo que han estado haciendo a mi nación hoy en día.

¿Qué opinas al mencionarte que la Biblia manda a los creyentes bendecir a los judíos y también a orar por ellos?

Yo bendigo a todas las personas y oro por todas las personas. Yo no tengo ningún problema para orar por Ellos, ya que, inclusive, Jesús dijo que nosotros debemos bendecir y amar aún a nuestros enemigos. Yo no considero a los judíos como enemigos, pues no generalizo.  No veo a los judíos como “los malos” y a los palestinos como “los buenos”. Hay muchos palestinos que no son buenos  y también hay muchos judíos que son grandiosos, incluso amigos míos. Si la Biblia habla todo lo que he dicho sobre los judíos, yo no tengo ningún problema con ello, porque ellos son lo que por mucho tiempo guardaron profecías, el testimonio y la convicción del único Dios. Pero también, hubo muchas ocasiones en la historia en las que dejaron a Dios, como en el desierto por 40 años, violando el Pacto, rebelándose contra Dios. Todos somos pecadores, y yo los veo desviados y perdidos porque no creen en Jesucristo, pero oro por ellos.

Hay una tensión existente entre judíos y palestinos en el cuadro secular, político, religioso y social. Mi pregunta se inclina a una noción completamente diferente. ¿Es para ti difícil estimar a judíos cristianos como tus hermanos en la fe?

No. Jesucristo vino para todos, y eso es lo único que importa. Yo no tengo ningún problema con cualquier género, raza o nacionalidad, por ser mi hermano o hermana en la fe.

Jesucristo dijo que debemos amar y ser misericordiosos con el prójimo. ¿Qué tan difícil es para ti con los judíos?

Es difícil tanto con musulmanes como con judíos. Yo pertenezco a la nación Palestina. Soy árabe y la mayor parte de la nación Palestina se conforma por musulmanes, y los amo. Amo mi bandera, amo mi lengua. Sin embargo, nosotros (Palestinos cristianos, católicos, ortodoxos y protestantes) hemos sido perseguidos por muchos judíos durante todo este tiempo, así como por muchos palestinos. Por ejemplo, en el Lado Occidental hay muchos poblados y ciudades que, en un tiempo, eran zonas completamente cristianas y ahora no queda nada de cristiano. Es más, mi propia ciudad, Nazaret, solía ser 90% cristiana y ahora sólo alcanza un 25%. Oro por la Paz.

La noción de nacionalismo- religión es crucial para entender las causas terroristas, tales como las causas islámicas y sionistas. Para ser sincera, no tengo idea alguna sobre la perspectiva cristiana en Medio Oriente sobre dicha noción. ¿Qué sería más importante para ti, tu identidad como Palestino o como Cristiano?

Esa es una pregunta muy difícil. Yo diría que como cristiano. Yo no veo al Cristianismo como una religión. Claro, es parte de mi identidad, pero no es como el Islam o el Judaísmo que te define, pues el cristianismo consiste en una relación personal y real con Dios. A mi me gusta mucho una frase que alguna vez dijo Francisco de Asís: Cuéntale al mundo sobre el Evangelio y si tienes que hablar, hazlo con acciones. Así, yo estoy convencido que mi Dios es más importante que mi propia nacionalidad, que ser árabe o palestino.

¿Qué opinas sobre musulmanes y palestinos que se rebelan y luchan contra los judíos y/o contra el Estado Israelí?

No todos ellos se rebelan contra el Judaísmo como religión o como una nacionalidad, pero muchos también lo hacen. Muchos de ellos luchan y están en contra de la opresión y de la ocupación Sionista. Yo mismo soy parte de esa resistencia, pero no con violencia. Yo no creo en una resistencia a base de violencia. Sin embargo, creo en una causa justa. Hemos sufrido mucho y no sólo los palestinos musulmanes, sino también palestinos cristianos, los drusos e inclusive muchos judíos de izquierda, que muestran solidaridad y empatía con los palestinos. Así que, mientras no haya terrorismo o asesinatos de gente inocente, creo que es una causa justa. Así debe de ser. A nadie le gusta estar bajo ocupación ajena o extraña.

Es un hecho que muchos palestinos –sean musulmanes o no musulmanes- quieren recuperar su territorio. Muchos de ellos están de acuerdo en llevarlo a cabo mediante una vía pacífica. Muchos de ellos están dispuestos a recuperarlo mediante la violencia y, en todo caso, mediante la guerra. ¿Estarías de acuerdo en recuperar Palestina a cualquier costa?

¿Recuperar la antigua Palestina? ¿La Palestina del plano político de 1948? No. no a cualquier costa. Yo no deseo ni quiero que mi futuro país, mis futura nación, se establezca a base del derramamiento de sangre de otra nación, pese a que Israel ha erigido su propio Estado a costa de mucho derramamiento de sangre. Yo no creo en un ojo por ojo. Yo estoy de acuerdo y apoyo la Solución de Dos Estados y, aunque no es justo, esa es la única solución que puede detener tanta sangre derramada.

(Fin de la entrevista).

Generalizar es una acción que conlleva mucho riesgo, pues es peligroso. Nuestros juicios derivan, precisamente, de esa operación. De esa manera, cuando culpamos ya sea a judíos o palestinos, recriminamos a un entero, no a una fracción. No todas las fracciones son asesinos.  No todas las fracciones son individuos pertenecientes a ideologías y religiosidades extremas. No todas las fracciones son terroristas. No todas las fracciones son el gobierno. No todas las fracciones desean la muerte ni el exterminio de su prójimo ni de sus vecinos. No todas las fracciones son individuos egoístas.

Por María José Jiménez Guzmán

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