Educación

La Reforma Integral de la Educación Media Superior de la SEP no es lo que necesita el país

Por José Antonio Carranza

Dos problemas educativos son fundamentales para el desarrollo del país. Primero, el rezago que en educación padecen 46 millones de mexicanos, las dos terceras partes de la población mayor de 15 años, rezago compuesto por 30 millones que no han concluido su educación básica y 16 que habiéndola terminado no concluyeron su educación media. El segundo problema se refiere a la calidad de los aprendizajes.
Las cifras actuales nos indican que la parte más preocupante del rezago se encuentra en los 29 millones de jóvenes de 15 a 29 años, el 40 por ciento total de la población mayor de 15 años, que constituyen la fuerza social y laboral responsable de impulsar el desarrollo del país en los próximos 40 años.
pag66-198Del total de jóvenes de 15 a 29 años, el 30 por ciento no ha concluido la secundaria y un 40 por ciento teniendo secundaria no ha terminado el bachillerato, es decir, de cada 100 jóvenes 70 no cuentan con estudios de educación media superior terminados, requisito indispensable para participar con éxito personal y colaborar efectivamente en el sector productivo moderno.
Estos jóvenes, sin o con muy precaria educación, no podrán aportar mucho al desarrollo económico del país y constituyen un sector que agudiza la polarización social y la inequitativa distribución del ingreso, por la falta de capacidad del Estado y de los sectores modernos de la sociedad para incorporarlos al desarrollo.
Del total de jóvenes de 15 a 29 años, sólo alrededor del 12 por ciento terminará una carrera profesional. Con estos antecedentes educativos podemos suponer el nivel del empleo al que pueden aspirar los jóvenes en un mundo globalizado regido por la economía de la tecnología y el conocimiento.
No obstante estas cifras, que parecen desconocer las autoridades, la Secretaría de Educación Pública sigue con la creencia de que su modelo de bachillerato es un hito en la historia educativa del país que resolverá los problemas de este nivel educativo.
Se preocupa por aspectos superficiales de mejoramiento burocrático o de maquillaje, para evitar abocarse a los aspectos vitales de su problemática: de 100 que ingresan al bachillerato, sólo 60 lo terminan, y de éstos, serán 20 los que terminen una carrera si es que entran a la licenciatura.
Proponen un bachillerato sujeto a la moda de las competencias, pero la verdad es que tanto los egresados como los que abandonan este nivel, salvo los alumnos de Conalep y de los bachilleratos tecnológicos, salen sin ninguna competencia para insertarse en el mercado laboral. Lo peor es que tampoco salen con las competencias para ingresar con mejor nivel a la licenciatura, como lo muestran los exámenes de pag67-198ingreso a las diferentes universidades.
Por suerte, tanto la UNAM como algunas otras universidades han dado a conocer su decisión de no participar en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS). Recientemente, el muy serio investigador Eduardo Andere escribió en un diario de circulación nacional que las competencias son un enfoque, pero no una pedagogía, y mencionó lo que varios académicos y observadores hemos señalado en repetidas ocasiones: ésta no es la reforma del bachillerato que necesita el país.
Pretender que hasta la UNAM adopte de manera incondicional ese bachillerato que la SEP cree es el bueno, es iluso. La calidad no se da mediante un sólo sistema. Este nivel requiere de diferentes modalidades, así como flexibilidad y respeto a la autonomía de las instituciones que por ley tienen la facultad de impartirlo.

jacarranzap@prodigy.net.mx
*Exsubsecretario de Educación e Investigación Tecnológica de la SEP y Asesor en Educación

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