Internacional

Hace 60 años se fundó la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina

El 16 de abril de 1959 fue firmada el acta de constitución de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina (PL), inscrita jurídicamente como una Sociedad Anónima, y su presidente fue el industrial mexicano Guillermo Castro Ulloa.

Con motivo del inicio de sus actividades, PL ofreció un agasajo a miembros del cuerpo diplomático y representantes del periodismo, en el que se presentó al argentino Jorge Ricardo Masetti como su Director General y, como editores, al también argentino Carlos Aguirre, al mexicano Armando Rodríguez Suárez y a los cubanos José Luis Pérez y Baldomero Álvarez Ríos.

Colaboraron con la nueva agencia intelectuales como Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Waldo Frank, C. Wright Mills, Carlos María Gutiérrez, Rodolfo Walsh, Paco Urondo y Juan Carlos Onetti, entre muchos otros.

Gabriel García Márquez, quien el año 1982 sería galardonado con el Premio Nobel de Literatura, fue uno de los primeros corresponsales de Prensa Latina.

Con extraordinaria celeridad, Masetti y su equipo crearon una red de corresponsales y un sistema de comunicaciones para que el mensaje de Prensa Latina llegue, por primera vez, a los medios del continente.

Tres meses después de su creación, la agencia contaba con 18 sucursales en América Latina, faltando solamente abrirlas en República Dominicana, Haití y Nicaragua, donde fue negada su instalación por los regímenes dictatoriales de la época.

Fue el primer medio alternativo de la región y ya cumplió más de 60 años de intensa actividad.

En los archivos patrimoniales de PL, resalta el siguiente artículo de Masetti sobre el surgimiento de la agencia:

“PRENSA LATINA”

Por Jorge Ricardo Masetti

La idea de crear una agencia latinoamericana no es por cierto original. Como no lo es tampoco, la idea de liberar a los pueblos latinoamericanos del imperialismo que los oprime. Nosotros, que sufrimos el monopolio de las noticias, de la información, o el de la no información, el ocultamiento y la distorsión, sentimos también la necesidad de crear una agencia noticiosa.

Quienes se tomen el trabajo de leer la historia de las agencias imperialistas, historia escrita por ellos mismos, van a ver que desde principios del siglo pasado se repartieron el mundo como un pastel, para que cada imperio pudiera ocultar a los pueblos que oprimían, las noticias que más le interesaban, a nosotros nos tocó la parte del pastel que le correspondió a los yanquis.

Ellos subsidiaron a sus agencias para que los pueblos de Latinoamérica no se conociesen entre sí, para que llegasen a odiarse. Y también los hacían desconocidos para el resto del mundo, en atención a la Doctrina Monroe: América para los americanos, y cuidado con que nadie llevase sus noticias, su verdad a esa parte del mundo que explotaban.

Surgimos al surgir la Revolución Cubana. Y el imperialismo nos puso todas sus trabas, se recurrió a todos los medios para perseguir a nuestros corresponsales y para que nuestros equipos no traspasasen las aduanas. En cada país hay un cipayo dispuesto a servirles y a entorpecer nuestra labor.

Se nos acusa de ser una agencia de agitadores. Y lógicamente que para ellos lo somos. Porque no ocultamos la presión a los obreros bananeros de Costa Rica ni los atropellos de la United Fruit, ni las concesiones petrolíferas al imperialismo. Para ellos somos agitadores porque decimos la verdad que hace perder el sueño.

Nosotros somos objetivos pero no imparciales. Consideramos que es una cobardía ser imparcial, porque no se puede ser imparcial entre el bien y el mal. Nos llaman agitadores, pero eso no nos asusta. Seguiremos anunciando nuestra presencia a los hermanos de Panamá y de Puerto Rico, y les seguiremos afirmando: Pongan bombas, echen los gringos, que todo el mundo se enterará.

Ahora ya nadie podrá ocultar la verdad de nuestra lucha. No va a pasar como cuando en 1950 se levantó el pueblo de Puerto Rico contra el opresor imperialista y las agencias yanquis informaron al mundo que “un pobre loco -el patriota Pedro Albizu Campos-  con un grupo de jóvenes revoltosos, había tratado de perturbar el orden”. No se dijo nada de los cientos de muertos, de la represión al pueblo, de los bombardeos de punta a punta de Puerto Rico, ni de los asesinatos que cometieron las tropas del imperialismo yanqui.

A “Prensa Latina” las agencias yanquis le habían dado un mes de vida. Ellos no concebían esto. No concebían una agencia echa al servicio de la verdad y no de los monopolios imperialistas.

Nacimos en Cuba, porque en Cuba nació la revolución de Latinoamérica, y nosotros tenemos la misión de hacer la revolución en el periodismo de Latinoamérica.

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