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Artículo sobre Biden y la construcción del muro

Por Tesi Tafich Romo

Las recientes políticas migratorias implementadas por Estados Unidos no han logrado detener la construcción del muro a lo largo de la frontera sur, el cual está propuesto para separar a este país de México. A pesar de las declaraciones expuestas por el presidente Biden en donde menciona su intención de detener dicha construcción, el presidente de los Estados unidos de América no ha sido capaz de cumplir con la promesa que realizó durante su campaña en 2020. Sus decisiones parecen estar condicionadas por la imposibilidad de reasignar los fondos designados durante la administración pasada. En palabras de Biden podemos escuchar: “Cuando se asignó dinero para el muro fronterizo, intenté que se lo reapropiaran, que redirigieran ese dinero. No lo hicieron. Mientras tanto, la ley no establece otra cosa que el uso del dinero para lo que fue asignado, no puedo impedirlo”.

Es una decisión que parece estar más allá del control del presidente actual, y en donde por lo visto se enfrenta a desafíos que van más allá de su jurisdicción. Sin embargo, el tren ya estaba en marcha desde hace tiempo y ahora solo queda la instalación de vallas que abarcarán más de 30 kilómetros de territorio. Este acontecimiento marcará historia dentro de la administración del presidente Biden.

Ante esta situación es importante destacar que algunas secciones del muro fronterizo comenzaron a construirse desde principios de la década de los noventa, bajo la supervisión del presidente Bill Clinton, quien denominó el primer tamo como “Operación Guardián”, un programa diseñado para levantar 600 kilómetros de muro y 800 de barreras. Durante el 2006, el congreso estadounidense optó por continuar con esta idea, en una época en la que Joe Biden era senador y respaldó la construcción del muro.

Para la culminación de esta tarea se ha requerido la suspensión de aproximadamente 26 leyes federales con el fin de acelerar la construcción del muro para que esté listo a finales de este año. Este acontecimiento representa un episodio sin precedentes en la administración de Biden, dado que es la primera vez que recurre al poder ejecutivo para llevar a cabo este proyecto, algo que no se había visto desde la presidencia de Trump.

Esta decisión podría estar influencia en parte por el reciente informe del Departamento de Seguridad Nacional, que señala un aumento en las entradas ilegales al país, con alrededor de 245,000 casos reportados durante el mes de agosto, último mes del que se tienen cifras disponibles. Sin embargo, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, reitera la posición política del gobierno actual al afirmar que:

“Desde el día uno, la política de esta administración ha sido que no haya construcciones de muros esa sigue siendo nuestra política y nunca hemos quebrantado… no teníamos opciones, teníamos instruido por ley, hemos solicitado al congreso que rescindiera esta instrucción, no lo han hecho, nosotros tenemos que seguir la ley… pero nos oponemos a la construcción del muro”.

Sin embargo, el papel de la ley en este contexto depende en gran medida de la voluntad política y de las decisiones tomadas por los líderes políticos. Y vemos cómo la administración no tomó las medidas para revocar o modificar los fondos destinados para la construcción del muro, lo que refleja la falta de consenso político en ese momento. Estas diferencias políticas y la falta de acción legislativa contribuyeron a la conclusión de llevar a cabo la continuación de este proyecto.

Está previsto que el fondo sea utilizado en su totalidad durante el transcurso de este año. En respuesta a este suceso, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha expresado su opinión sobre el tema, afirmando que no cree que el gobierno de Estados Unidos continúe construyendo más vayas para delimitar la frontera con México. Además de manifestar su rechazo por este tipo de soluciones que, en sus palabras, no resuelven nada y son meramente una medida de carácter publicitario.

El mandatario mexicano sostiene que esta estrategia representa un retroceso y que el verdadero problema de la migración continúa sin resolverse. En su opinión, es esencial abordar las causas de este fenómeno migratorio en lugar de recurrir a medidas físicas que ponen el riesgo a los migrantes.

El tema migratorio continúa siendo un punto vulnerable en la gestión de Biden, al ser blanco de críticas por parte de los republicanos sobre todo porque él se encuentra de cara a las elecciones del próximo año. Por lo tanto, este año podría resultar crucial para ganarse el voto de los conservadores, posiblemente recurriendo a algunos enfoques anti-migrantes que se asemejen a las políticas impulsadas por el expresidente Trump.

El detalle de que esta decisión haya continuado y se mantenga en pie la construcción del muro vive por parte de los funcionarios de la Casa Blanca quienes previo a esto declararon que intentaron sin éxito persuadir al congreso para que redireccionara los fondos establecidos para el muro hacia otras prioridades fronterizas. Sin embargo, los asesores legales de la administración de Biden le aconsejaron que la única forma de eludir la Ley de Control de Incautaciones era presentar una demanda, por lo que se resolvió con no hacerlo y que los fondos fueran empleados para lo que se había acordado. Mencionado que el dinero debía gastarse antes de finales de diciembre de este año.

Estamos atravesando momentos delicados que transcienden cualquier campaña política porque se abordan temas que involucran la vida de miles de personas. El muro el día de hoy tiene 1000 kilómetros recorridos, es decir, que cubre un tercio de la frontera entre ambos territorios. La parte restante es un lugar lleno de desiertos, ríos y sectores de propiedad privada. La Organización Internacional para los Migrantes menciona que es una orografía inhóspita lo cual aumenta significativamente el riesgo de mortalidad para los migrantes.

El experto Víctor Clark, del Centro de Estudios Latinoamericanos, menciona que el escenario natural es tan complejo que es casi imposible sellarlo con un muro, y de ponerlo, la mayoría de las personas lo verían como: “a mí lo que me pongan lo voy a brincar”. Esta situación nos lleva a reconsiderar las posibles repercusiones de esta decisión tanto en el impacto que ejerce sobre el medio ambiente como la seguridad y el bienestar de las personas que intentan llegar a Estados Unidos.

Biden ha intentado aplicar un enfoque más humano en la implementación de las políticas migratorias, aunque sus asesores le señalan la importancia de garantizar que los migrantes no perciban que la frontera está abierta para todos.

Para Vanessa Cárdenas, directora de America Voice, organización basada en los derechos de los inmigrantes plantea lo siguiente con respecto al muro: “No ayuda políticamente a esta administración continuar con políticas en las que estaban claramente en contra. Eso confunde el mensaje y socaba el contraste que están tratando de hacer cuando se trata de los republicanos.

Compartimos la opinión de que este proyecto es ineficiente, ya que no proporciona una solución efectiva a los problemas de la migración y la seguridad fronteriza. Además, es preocupante la falta de consideración del impacto ambiental que puede tener consecuencias negativas en la vida silvestre al dividir hábitats y obstaculizar el movimiento de las especies. Lamentablemente, no es la primera vez que se toman acciones que ponen en riesgo a la naturaleza, y durante la administración de Trump también se renunció al cumplimiento de leyes que protegen los recursos naturales y culturales, lo que resultó en el daño de lugares como el Refugio de la vida silvestre en San Bernardino, o en el Bosque Nacional Colorado¨.

A lo que Laiken Jordahl, defensora de la conservación en el Centro para La Diversidad Biológica, argumentó que: “es desalentador ver al presidente Biden rebajarse a este nivel, dejando de lado las leyes ambientales fundamentales de nuestra nación para la construir muros ineficaces que matan la vida silvestre. No podemos olvidar que para continuar con este proyecto se deben olvidar decenas de leyes en las que están incluidas la ley de aire limpio y la ley de agua potable segura¨.

Por ahora, solo nos queda esperar y observar los resultados de estas decisiones durante los próximos meses. Esto nos permitirá evaluar su impacto en términos ecológicos y sociales. Es fundamental que cuestionemos los métodos que se están llevando a cabo para abordar el tema de la migración y que exijamos un enfoque más humanitario. No podemos permitir que la falta de consideración y el recurso de medidas extremas queden como precedentes en la historia.

La administración actual tiene la responsabilidad de liderar hacia un futuro en que estos desafíos se aborden de forma más integral considerando tanto las implicaciones políticas, y medioambientales, como de seguridad para los habitantes, garantizando el respeto y la dignidad de cada ser humano.

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