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La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo actúa en medio de dos fuegos: por un lado, el Presidente Donald Trump que la ataca y la amenaza “por no hacer lo suficiente contra los narcos a los que ha declarado terroristas” y por otro lado el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador que en secreto es el que manda en su partido Morena y no la deja tomar las decisiones que más convienen a México, sino que la bloquea y la obliga a mantener políticas que él sigue dictando en materia nacional e internacional.
Lo único que le ha quedado a Sheinbaum es echarse en brazos del Ejército y la Marina, y protegerse con Omar García Harfuch en la Secretaría de Seguridad Pública, porque el resto del Gabinete excepto Marcelo Ebrard responde a los dictados de López Obrador, al igual que los líderes del Senado y de la Cámara de Diputados.
El Congreso de la Unión obedece a López Obrador y no a Sheinbaum; aprueba las reformas constitucionales y legales que dicta el Jefe Máximo y Sheinbaum misma se ve comprometida a enviar iniciativas de ley que le dicta el cacique de Macuspana.
Los gobernadores morenistas, que fueron impuestos por López Obrador siguen la directriz del tabasqueño, de tal suerte que Sheinbaum no puede llevar a la práctica sus propias políticas y ni siquiera proclamarlas; siempre se justifica con el Segundo Piso, el Movimiento y la dizque libertad que tiene la Jefa de su partido Morena, los gobernadores y sus funcionarios.
Donald Trump, que no se para en mientes, amenaza permanentemente al gobierno de Claudia Sheinbaum, al que considera débil y dominado por el narcotráfico y el crimen organizado, y con ese argumento tiene agarrado a todo el Gobierno mexicano y a su Presidenta.
Y todavía falta que llegue el nuevo Embajador Mark Johnson, quien no ha presentado hasta la fecha sus Cartas Credenciales a la Presidenta, pero que se sabe irán más allá de los drones, los vuelos no tripulados, los aviones espías, los portaaviones y los barcos de guerra.
Mientras tanto, todo el morenismo hace de las suyas con las leyes, destruye al Poder Judicial, se quiere meter a las casas de la Sociedad Civil y adueñarse de los recursos económicos gigantescos del Infonavit.
Lic. Mauro Jiménez Lazcano,
Director General de la Revista Macroeconomía