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El Papa Francisco está preocupado por México

Editorial

“Expreso mi dolor y consternación por el asesinato de dos religiosos jesuitas y de un laico. ¡Cuántos asesinatos en México! La violencia no resuelve los problemas, aumenta el sufrimiento”, expresó el Papa Francisco, el miércoles 22 de junio, luego de conocer los hechos ocurridos en la Iglesia de Cerocahui, Municipio de Urique, en el Estado de Chihuahua, donde un criminal y sus secuaces ejecutaron a esos religiosos Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, que procuraban ayudar a un civil guía de turistas, Pedro Palma, quien también fue asesinado.

A esto respondió el Presidente Andrés Manuel López Obrador: “No cambiaré mi política de abrazos, no balazos”, ante la ola de la opinión pública que le exige al Mandatario modificar esa política de seguridad pública que evidentemente ha fracasado y mantiene un alto nivel de homicidios dolosos en todo el país.

La Universidad Jesuita de Guadalajara y las agrupaciones religiosas, los partidos políticos, intelectuales y periodistas de México declaran que el aumento de asesinatos y de delitos en el país, y el predominio de bandas de la delincuencia organizada en regiones enteras, revelan que “México se encamina a convertirse en un Estado Fallido”, en donde el gobierno ya no controla grandes territorios de la nación que están en manos y bajo el dominio de la delincuencia organizada por bandas criminales, como reconoció el propio Presidente López Obrador refiriéndose a los asesinatos de Cerocahui, cuando dijo que “es una región dominada por los criminales”.

Sectores de académicos e intelectuales, políticos y sociales conminan al Presidente López Obrador a que cambie su política a todas luces equivocada de darle abrazos a los criminales en vez de enfrentarlos y aplicarles la ley; el Presidente se niega y dice que así se mantendrá en lo que resta de su mandato.

Observadores políticos y militares de los Estados Unidos y de Europa critican abiertamente ésta política equivocada del Presidente Andrés Manuel López Obrador que deja en manos de las bandas criminales a amplios sectores del país, ciudades, carreteras, puertos, en donde el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional se vuelven simplemente observadores porque tienen instrucciones precisas de no disparar contra los criminales “porque son seres humanos que no son malos por naturaleza y se les debe proteger igual que a los miembros de las fuerzas armadas”.

En las famosas conferencias de prensa mañaneras, los periodistas preguntan preocupados y angustiados si estas masacres que hay en todo el país y asesinatos como el de los dos jesuitas mencionados y el guía de turistas, le harán cambiar de opinión al Presidente de la República, mientras éste se aferra al micrófono y a su errónea convicción y declara que nada le hará cambiar y que seguirá con está incomprensible política de “Abrazos no balazos”, mientras todo el mundo le pide que aplique las leyes vigentes a los delincuentes.

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