Por Abraham Mejía Rodríguez
Sean nuevamente bienvenidos a este espacio para dar viajes interminables en el tiempo y, desde luego, en el acontecer social.
Subamos el Switch…
Tal y como terminamos nuestra anterior colaboración, nuestros brincos cuánticos también serán en temas de todo tipo y por los próximos espacios daremos vuelta a algo que tendrá a nuestro país de cabeza (o quizás no) (?), la Copa del Mundo del Fútbol tendrá las miradas de aficionados y no seguidores al deporte de las patadas, y más allá de hablar del deporte en particular, nos enfocaremos en otros aspectos que lo rodean y daremos esos viajes a través del tiempo entre este Mundial y los dos anteriores donde fuimos anfitriones.
Hoy nuestra máquina del tiempo se sitúa en este momento y espacio 2026, que nos trae un nuevo evento rodeado de muchas sorpresas, con la formación, producción, organización y realización de eventos tanto deportivos, culturales, musicales y de todo tipo, donde el principal interés es el económico, pues se supone que este tipo de certámenes traen una derrama económica muy importante tanto a las ciudades sede como al país; sin embargo, la realidad es que mucho de ese derroche monetario no llega a permear a todos y tampoco para que todos lo disfruten.
Muchos de ustedes se habrán dado cuenta en el acontecer diario que las cosas han incrementado su valor, los objetos más básicos y necesarios para vivir han tenido un incremento que afecta directamente los bolsillos de las personas, quizás esto siempre ha sido una constante, pero también es un hecho que la adquisición del dinero cada día es más difícil y, peor aún, cuando su rendimiento es menor, mientras antes el sueldo de un integrante de la familia era suficiente para mantener a la misma, la realidad es que en la actualidad no es así, en ese entonces no solo alcanzaba para dar sustento a los integrantes de ese núcleo familiar, también era suficiente para adquirir bienes como terrenos o casas, los automóviles eran un lujo, pero había oportunidad de adquirirlos para algunas familias de clase media, todo esto con un excedente para tener espacios recreativos, como acudir a un cine, un teatro, una feria o plazas públicas donde había romería y se vendía de todo.
Brinquemos un poco al pasado y veamos cómo se vivía en esa época, esta forma de vida tenía a una sociedad menos estresada, con mayor oportunidad de divertirse o distraerse en espacios y eventos que podían costear, en el primer Mundial que tuvo México en 1970, la estabilidad económica era sumamente importante, se tenía un salario mínimo promedio de entre 30 y 32 pesos diarios y, aunque en nuestro presente parecería una miseria, la verdad es que era algo bastante decente, aunque nunca suficiente, pero, por ejemplo, los costos de las cosas eran: la leche 2 pesos por litro, al igual que el frijol por kilo, o el azúcar $1.80 también por kilo, pero la gasolina estaba en $0.55 centavos el litro de la regular, en vivienda los costos de las casas, como siempre, muy variados entre zona y plusvalía, pero rondaban los $30,000 pesos, los cines de barrio en promedio valían $1 peso y los de lujo $4, las salas de cine se abarrotaban con los estrenos de la época, las filas para entrar eran notables, desde luego había menos espacios de entretenimiento, pero la gente tenía cómo pagarlos.
La música siempre ha sido también una forma de esparcimiento, de relajación, pero también nació como un elitismo, viajando más atrás en el tiempo, las primeras presentaciones de música, en este caso música de cámara, eran para la gente de la aristocracia, fiestas particulares donde sonaba música para ese selecto grupo de anfitriones e invitados.
La rebelión musical fue tomando espacios y se empezaron a presentar artistas en la calle, sin costo alguno, y ya posteriormente se formalizó como concierto en un recinto y cobrando las entradas.
Regresando al año 70 de nuestro México, los conciertos también eran muy accesibles a la ciudadanía, costaban en un rango de los 60 y menos de 180 pesos dependiendo quién se presentara.
En la actualidad, el poder adquisitivo está desplazando cada día más a la gente del pueblo de eventos masivos o de esparcimiento, ¿o son los altos costos de estos los que no permiten que más gente vaya?
Regresando al 2026, tuve la oportunidad de asistir al pasado festival de música Vive Latino, donde los costos por entrada rondaban los $2,700 pesos por día en entrada general, lo que implica un aproximado de 10 días de salario mínimo, esto sin contar los costos por servicios de alimentos, bebidas y demás dentro del evento, que rondaban en un aproximado general entre los $200 pesos por alimento y $80 en bebida no alcohólica, regresando a los años 70 y en perspectiva, el festival musical del mismo género en Avándaro fue de $25 pesos, menos de un día de salario mínimo de la época, comparado con los 10 del Vive Latino 2026.
Viajemos ahora al fatídico y trágico 1986, fecha de la otra Copa Mundial, donde México vivía en una franca desestabilidad económica, donde la inflación al año alcanzaba más del 100%, cuando los pesos se contaban en miles, donde la realidad golpeaba a los mexicanos de manera notable, pero que aun así los salarios inflados daban una estabilidad imaginaria, los salarios mínimos rondaban entre los $1,400 y $2,300 pesos diarios, y los productos eran de costos variables y no había un costo de la canasta básica, el gobierno tenía que subsidiar varias cosas para poder dar estabilidad, algunos artículos como atún en lata, se documenta que costaba $1,200 pesos, pero cosas donde no había variables mantenían precios sin tanta volatilidad, en el caso igualmente de los conciertos, por ejemplo, el costo de un boleto costaba entre los $1,000 y $3,000, sin embargo, el país aun así adoptó el Mundial, entró como tirador emergente (en términos futboleros), porque el país sede no pudo organizarlo, aun con la grave crisis económica por la que estábamos pasando, sin embargo, en ese momento “EL PAN Y CIRCO” sí fue bien aplicado, porque mucha gente del pueblo fue a los partidos, lo que casi no pasará en este certamen del 2026 y que más adelante desglosaremos.
En otra de nuestras colaboraciones hicimos hincapié en la historia del taco, el platillo nacional por tradición y donde también hacíamos referencia a que este platillo, que estaba destinado a la plebe, ahora está en los más altos estándares de comida local e internacional, tacos con precios exorbitantes en zonas muy exclusivas han puesto en la escena la distinción entre alimentos para unos y otros.
La famosa palabra “gentrificación”, que se puso de moda con la industria inmobiliaria, donde hasta manifestaciones hubo por la llegada de extranjeros a zonas de vivienda y que incrementó no solo los costos de renta o venta de inmuebles, sino los costos de la vida diaria de la zona, al vender servicios para un grupo selecto de personas con un mejor poder adquisitivo.
Esta palabra, que en nuestro punto de vista se ha extendido en su significado en un espectro mayor y ya no solo al proceso de renovación urbana, que hace que la plusvalía suba en la zona donde se desarrolla, ahora creo que en muchos sentidos la podemos utilizar.
La gentrificación en eventos es un hecho, la palabra por sí misma no implica directamente a las personas extranjeras, a que solo ellos hacen que la zona, el lugar, el alimento o el evento incrementen sus costos, no, ahora el enfoque mercadológico y el interés económico hacen que eventos estén destinados para gente con una estabilidad económica por encima de la media, así como el ejemplo del festival Vive Latino y Avándaro, podemos encontrar otros como cualquier concierto específico, Bad Bunny, donde había claramente áreas delimitadas para los que tienen y otra para los que no, al igual que Shakira, Metallica o el artista que gusten, los costos están claramente divididos en grupos económicos y socialmente diferentes y ya no importa si hablas otro idioma, sino cuánto puedes gastar.
Vamos acercándonos a lo deportivo, la gentrificación en eventos de algún deporte en México es más evidente, es sabido que deportes como el tenis o la Fórmula 1 están claramente enfocados en personas con dinero, los boletos más baratos incluso son del alcance de pocas personas y también quizás el interés del pueblo en general es mucho menor por lo mismo, la gente cataloga a estos eventos como elitistas, sin embargo, siempre había la opción de ir a eventos deportivos más populares como la lucha libre, el béisbol y desde luego el fútbol.
Hoy cada vez se alejan más estos deportes considerados del pueblo, les ha alcanzado la mercadotecnia y el interés económico, en las luchas ya hay zonas VIP, ya no solo se divide en rudos y técnicos, ahora también está el grupo élite, el béisbol, que era muy económico y que tenía un santuario en el Parque del Seguro Social, se ha modernizado, evolucionando, y ahora ya también influye en el mercado, no nada más en lo deportivo, sino en la moda, las franelas y las gorras ya son una prenda de estatus, y sin más llegamos a lo que atañe la colaboración de hoy, el fútbol, aquel deporte que causó furor y una sensación en el pueblo, porras legendarias como la del Atlante que tenía a gente del barrio y otras como las de Chivas, Necaxa o Toluca, los únicos equipos que se catalogaban como burgueses eran el Atlético Español y posteriormente el América, pero aun así, la mayoría de los aficionados eran esos que cada fin de semana alistaban temprano la maleta con los botines, calcetas, playeras y shorts y las espinilleras, para defender los colores del barrio en ese campo de tierra delimitado por líneas de cal y porterías a cada lado, muchas veces sin red, pero que al ojo de los espectadores daban por bueno o malo un gol, sí, efectivamente, el llano.
Una vez terminado el encuentro y después de una bebida “energizante” para ellos (una chela bien helodia), se iban a casa y muchas veces solo para recoger a la familia y trasladarse al estadio donde el equipo de sus amores y su jugador favorito (que trataban de emular por las mañanas en la cancha empedrada y de tierra) tenía la obligación de ganar para no ser víctima de las burlas del odiado rival, ya en el recinto tenían la oportunidad de seguir con la ronda de energizante clara u obscura, mientras que a los hijos y la señora se les dotaba de una buena torta y refrescos, sí, para todo eso alcanzaba.
Bueno, esa realidad del aficionado del llano al campo hoy se transforma, en este Mundial se traslada del LLANO a CHAMPS-ÉLYSÉES, esos campos franceses con tiendas muy caras que están destinados para gente mejor acomodada.
Retomando la información recopilada para este espacio, nos dice que en el Mundial de México 70 los boletos para esa Copa del Mundo oscilaban entre los $30 pesos en zona general y $80 en una mejor localidad, y las fases finales entre los $125 y $160, lo que daba para comprar un boleto con el salario mínimo entre 2 y 5 días dependiendo el partido y la posición en el estadio que quisieras.
En 1986 los costos estaban en bonos por 13 partidos por $135,000 pesos, lo que daba un costo por partido de $10,385 pesos, un aproximado de 8 días laborales por boleto de partido, aunque se reportan ventas de boletos por $8,000, o sea 6 días, pero recordando lo variable de la economía en ese entonces, los sueldos pudieron ser más altos y bajar el número de días, hicimos el tabulador con el sueldo más bajo registrado.
De ahí nos brincamos a esta Copa del Mundo, donde la diversidad de precios es una locura, la división de secciones para ver un encuentro es notable, los precios van desde los $1,200 hasta $2,500 pesos en fase de grupos hasta arriba, aquí ya no hay un general como tal y de ahí las secciones se vuelven boletos francamente incosteables para algunos, o si el endeudamiento lo permite, gastar más de lo que se tiene con el gusto de ir a ver “ganar” a “tu” selección y si no empezar con el abucheo generalizado o el eyyyyyyyy… uuuuttttoooo… para justificar que gastaste lo que no tenías para ir a ver a 11 bultos, si es el caso, esto equivale a entre 5 y 8 días de salario mínimo de los tickets más “económicos”.
Porque los siguientes lugares están cotizados en categorías que denominaron “hospitalidad”, o sea VIP, que van desde los $35,000 pesos hasta más de $100,000, que son equivalentes entre 116 días de salario actual y 333 días, casi un año de sueldo diario, evidentemente para quienes puedan costearlo, como en los otros eventos antes mencionados, donde se dividen entre grupos para no mezclarse, muchos aseguran que algunos de los que pagan estos lugares no solo es porque tienen para hacerlo, sino porque con eso aseguran que los que están abajo en la escala social no estarán con ellos.
Así es como la gentrificación del deporte está llegando a lo popular y aquel aficionado de barrio no puede competir por tener un lugar en la justa mundialista, quizás por eso, y por los graves problemas que atraviesa nuestra nación, este Mundial todavía no vive la euforia que debería de tener, ni la emoción por estar próxima la inauguración del mismo.
¿Esta Copa será lo que se espera o terminará siendo un fracaso en muchos sentidos?
Hasta aquí llegamos en este espacio y antes de irnos vamos a las sugerencias.
Ya que estamos en lo del fútbol:
Para ver:
Escape a la Victoria
Cinta de 1981 dirigida por John Huston y que está inspirada en hechos reales, en el “Partido de la Muerte” de 1942 en Kiev.
La cinta cuenta un drama bélico y deportivo donde prisioneros aliados en la Segunda Guerra Mundial juegan un partido de fútbol contra la selección alemana y utilizan ese juego para escapar.
Lo notable de la cinta es que aparecen en las actuaciones futbolistas reales, entre ellos ni más ni menos que Pelé, cobijado por las actuaciones de Michael Caine y Sylvester Stallone.
Si aún no la has visto, es el momento correcto de hacerlo, y si ya la viste, pues disfruta nuevamente de esta gran cinta.
Para escuchar:
“Toco y Me Voy” de Bersuit Vergarabat, esta canción habla un poco de lo que es jugar en equipo, del compañerismo y además es súper melódica.
Como plus, también vale la pena darle un espacio en esta playlist a Charly García con “Maradona Blues”, donde aborda la fragilidad y melancolía que envuelve a los futbolistas y a cualquier figura pública.
Hasta aquí llegamos, gracias por echarle un ojito a nuestro trabajo y espero sus comentarios en:
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Ahora sí…
Bajemos el SWITCH….!!!


