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Atreverse a soñar: las Reformas Estructurales en México

Buenas noches.

Muchas gracias Señor Ministro por invitarme a esta cena y por sus cálidas palabras.

Quisiera agradecer al Gobernador Agustín Carstens por organizar el almuerzo del día de hoy, en el que abundaron la excelente comida y un debate animado sobre los acontecimientos mundiales. También quisiera rendir homenaje al Subsecretario Fernando Aportela por tomar la iniciativa en la organización del importante encuentro del día de mañana sobre la inclusión financiera. Me complace estar en compañía de invitados de renombre que se dedican a promover la inclusión financiera. Aplaudo a todos ustedes por estos esfuerzos.

Octavio Paz dijo: “Merece lo que sueñas”, una cita de su obra “Hacia el poema: puntos de partida”, sobre el proceso de creación e innovación que inspira la poesía.

En México abundan los ejemplos de creatividad e innovación. El día de hoy tuve el privilegio de reunirme en el hermoso e histórico Palacio Nacional con el Presidente Peña Nieto, a quien quisiera agradecer por su gentil invitación para visitar su país. Ese edificio alberga un ejemplo maravilloso de esa creatividad, de un sueño, por así decirlo: el magnífico mural que narra la historia de México, pintado por uno de los artistas más famosos del siglo XX, el mexicano Diego Rivera.

A finales de 2012, el país vivió un momento similar de inspiración con el Pacto por México, es decir, la decisión tomada por los principales partidos políticos para trabajar juntos y acordar varias reformas estructurales de gran alcance. México necesitaba imprimir más velocidad al crecimiento, acelerar el lento ritmo de 2,3% registrado en los últimos 15 años.

Pero esto quizá ya sea parte del pasado. México ahora tiene la mirada puesta en el futuro. Como dijo Carlos Fuentes: “ya que el pasado es irreversible y el futuro incierto, los hombres y las mujeres se quedan sólo con el escenario del ahora si quieren representar el pasado y el futuro”.

Esta es sin duda la idea que capta las perspectivas de México. Al respaldar el conjunto integral de reformas aprobadas el año pasado, los mexicanos están plasmando sus anhelos de prosperidad futura en acciones concretas hoy en día. Estas reformas representan un esfuerzo loable por resolver las barreras estructurales que están frenando el crecimiento.

De hecho, México es el único país de mercado emergente que ha aprobado tantas reformas de gran alcance, en tan poco tiempo, y con tan amplio respaldo político. Quizá lo más notable sea que no hizo falta una crisis económica o financiera para propiciar estas reformas. Más bien, lo que se necesitó para lograrlo fue una gran capacidad de liderazgo, resistencia y determinación por parte de la población mexicana. Los felicito por este importante primer paso.

Las reformas son de base amplia, y hoy quisiera centrarme en cuatro aspectos: los mercados de trabajo y de productos, el sistema financiero, el sector energético y el sector de la educación, dada la enorme promesa que estos encierran para liberar el potencial de crecimiento de México. Podemos considerar que se trata de cuatro pilares.

El primer pilar lo constituyen las reformas del mercado de trabajo, que pueden ser muy útiles para estimular el crecimiento. Las barreras con las que se pretende proteger a los trabajadores a menudo terminan siendo perjudiciales a largo plazo. ¿Por qué? Porque elevan los costos de contratación y despido para las empresas, empujándolas en cambio a adoptar medidas que perpetúan niveles altos de informalidad.

La eliminación de estas barreras puede impartir dinamismo a los mercados de trabajo y evitar el riesgo de una generación perdida. México ya está avanzando en esta dirección, y la reducción de las barreras formales a la contratación podría crear 400.000 nuevos empleos, anualmente.

De la misma forma, las reformas del mercado de productos son igualmente importantes a la hora de fomentar el crecimiento y el comercio. Las reformas del sector de telecomunicaciones y las medidas contra los monopolios prometen eliminar las barreras a la competencia e incrementar la inversión para ampliar y abaratar los servicios de telecomunicaciones. Según los estudios, un mayor uso de Internet puede incrementar las exportaciones en las economías emergentes y en desarrollo.

¿Y qué se puede decir del segundo pilar, la reforma del sector financiero? Las reformas ofrecen un enorme potencial para ampliar los servicios financieros a los “no bancarizados”, por lo general los pobres, las empresas pequeñas y nuevas y las mujeres. Estos grupos son los que se ven más afectados por los problemas de información, los altos costos de servicio y la falta de garantías.

En México, solo un 12% de la población en el 40% inferior de la distribución del ingreso recibe los servicios de una institución financiera formal; en América Latina y el Caribe el porcentaje que accede a esos servicios es 25% y a escala mundial es 41%. La ampliación del acceso financiero a los grupos desatendidos, en especial los pequeños empresarios, arroja claras ventajas en materia de innovación, creación de empleo y crecimiento inclusivo.

A eso se suman las notables reformas del sector energético, es decir, el tercer pilar. Abrir el sector energético a la inversión privada puede atraer nuevas tecnologías para la explotación de fuentes no convencionales. También puede mejorar la infraestructura e incrementar la eficiencia de generación y distribución de electricidad. Estas reformas pueden reducir significativamente los costos energéticos del país.

El cuarto pilar, la reforma educativa, es igualmente esencial. El acceso a la educación es una forma importante de ampliar el acceso a las oportunidades. Pero el acceso a la educación básica no basta: tiene que ser una educación de alta calidad. Sabemos que cuando los niños de familias pobres tienen acceso a una educación de alta calidad, sus oportunidades de conseguir mejores trabajos y ganar mayores ingresos se multiplican. Sus perspectivas para romper el círculo vicioso de la pobreza mejoran. Las medidas consideradas en las actuales reformas, incluidas las relacionadas con el proceso de evaluación y selección de profesores, pueden allanar el camino hacia una educación superior de calidad en el futuro.

Permítanme referirme una vez más a la cita de Octavio Paz sobre merecer lo que se sueña. Las palabras de los poetas pueden asumir muchos significados diferentes. Para mí, esas palabras quieren decir que hay que “atreverse a soñar”.

Al embarcarse en esta campaña de reformas estructurales, México se ha atrevido a soñar. Y el país ahora está experimentando el proceso creativo —y transformador— de forjar una nueva economía más sólida. Este proceso toma tiempo. El famoso mural de Diego Rivera fue pintado en el transcurso de muchos años. Y ahora todos lo admiramos como un logro extraordinario, imperecedero.

Tengo la certeza de que México cosechará los frutos de estas reformas en mucho menos tiempo de lo que le tomó a Rivera pintar este mural. Pero es importante tener paciencia. Y si el país lleva a término este proceso, aún más mexicanos podrán vivir sus propios sueños. México puede convertirse en una inspiración para que el resto del mundo se “atreva a soñar”.

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