Internacional

La inversión y las esperanzas de China en América Latina

En los últimos 20 años, especialmente en la reciente década, América Latina (AL) no solo ha pasado a tener un gran significado para el crecimiento comercial de China, sino que se ha convertido también en un importante destino de la inversión china en el exterior. Según las estadísticas, la suma neta de la inversión china directa en AL solo fue de 1000 millones de dólares en 2003, pero la cifra superó los 11.900 millones de dólares en 2011. Hasta el año 2012, la inversión acumulada había llegado a los 68.200 millones de dólares.

Incentivo a las empresas que invierten en AL

En estos últimos 10 años, las empresas chinas se han incorporado de forma activa a la economía mundial y participan, hoy, de acuerdo con las normas internacionales de competencia y cooperación. El Gobierno chino respeta, escrupulosamente, los compromisos adquiridos desde su incorporación a la Organización Mundial del Comercio y ha aplicado una serie de políticas en los terrenos financiero, de seguros, de administración de divisas, de garantía legal, de servicios públicos, entre otros, con el fin de facilitar la inversión y crear un ambiente favorable para que las empresas realicen inversiones en el extranjero.

De hecho, el Gobierno emitió medidas de apoyo, especialmente, para promocionar la inversión en AL, a fin de adaptarse al acelerado desarrollo del comercio bilateral.

El Documento sobre la Política de China para América Latina y el Caribe, publicado por el Gobierno en 2008, planteó los principios para las empresas que invierten en América Latina y especificó, claramente, que el Gobierno estimula y apoya a las empresas chinas a invertir y cooperar en dicha región, en áreas como manufactura, agricultura, silvicultura, pesquería, energía, exploración de recursos minerales, infraestructura, servicios, entre otras.

En 2012, el Gobierno chino publicó nuevas medidas para promover la inversión y cooperación bilaterales con América Latina, sobre todo para la inversión china que ya estaba en tierras latinoamericanas. Como parte de ellas, la parte china instaló un fondo de cooperación China-América Latina, mientras que los organismos financieros chinos van a invertir 5000 millones de dólares en una primera fase. Le damos la bienvenida a los países latinoamericanos para que participen en dicho fondo y así ambas partes desarrollen, con inversión conjunta, diversos proyectos de cooperación en manufactura, tecnología de punta y áreas de desarrollo sostenible. El Banco de Desarrollo de China encabezó el otorgamiento de un préstamo exclusivo de 10.000 millones de dólares, a fin de promover la construcción y cooperación de infraestructura entre China y AL, incluyendo instalaciones relacionadas, estrechamente, con la vida cotidiana del pueblo, como ferrocarriles, carreteras, puertos, centrales eléctricas y de telecomunicación. Además, el Estado anima a las compañías a que vayan a Latinoamérica a invertir, fomenten la cooperación sectorial, discutan con los latinoamericanos el establecimiento de un mecanismo industrial y promuevan la conexión y fusión de industrias.

La inversión, lo más destacado en el comercio bilateral

Aunque la inversión china en AL ha generado un acelerado desarrollo en los últimos diez años, aún presenta un volumen pequeño, una alta concentración en ciertas áreas y un desequilibrio entre regiones, pues, anteriormente, la inversión china se centraba en Sudamérica en el terreno de los recursos minerales.

En adelante, China deberá reforzar la inversión en otras subregiones y terrenos no minerales, a fin de establecer una relación comercial más equilibrada, armoniosa y sostenible. Además, sobre la base anterior, ambas partes fomentarán la inversión y las empresas e inversionistas chinos acelerarán los pasos de la cooperación económica. En la cooperación comercial predominarán el comercio y la inversión a la vez. Se espera que la inversión china en AL sea lo más destacado de la relación comercial bilateral.

América Latina cuenta con un gran mercado de consumo y ricos recursos naturales, sobre todo Sudamérica. Tomemos el ejemplo de 2012. Cuando, en dicho año, la suma total de la inversión extranjera directa (IED) a nivel mundial se redujo un 13 % respecto a 2011, la afluencia de IED a América Latina tuvo un aumento del 7 %, alcanzando los 173.400 millones de dólares.

El rápido desarrollo de la relación comercial China-América Latina, en más de 20 años, ha sentado ciertas condiciones para la inversión china en esa región. La incorporación de China al Banco Interamericano de Desarrollo le permite tener más oportunidades de participar en la construcción de infraestructura. Del mismo modo, la suscripción y negociaciones de diversos TLC facilitarán la inversión bilateral, mientras que el establecimiento de sucursales de la banca china en AL será un importante canal para la fusión de las inversiones. Por otro lado, la estrecha cooperación en distintos niveles y en diversas escalas ofrecerá un nuevo modelo para la inversión china en AL.

Ganancia compartida

La inversión china en AL tiene un sentido de ganancia compartida. Para la parte china, AL es la importante fuente de recursos que necesita nuestro país para su desarrollo económico y puede ofrecer suministros seguros de recursos y cereales. América Latina, con sus ricos recursos energéticos y mineros, así como por sus privilegiadas condiciones naturales ha llegado a ser parte de nuestro suministro principal en energía, minería y productos agrícolas. China, que carece de recursos, tiene una gran demanda.

Las compañías chinas cuentan con modernas tecnologías y han acumulado ricas experiencias en la exploración y explotación de energías, y en la construcción de infraestructuras. A la vez, gracias a su larga historia en agricultura, China dispone de abundantes conocimientos en explotación territorial y cultivo de cereales, mientras que está a la vanguardia mundial en tecnología, personal y equipos agrícolas, además de tener más de 50 años en asistencia exterior agrícola y más de 20 años en la inversión y cooperación agrícolas con el exterior. Todo esto brinda una suficiente garantía para la inversión china en América Latina y prevé un resultado de ganancia compartida.

Para AL, la inversión china no solo lleva capital y tecnología, sino que crea también más empleo.

Citemos el ejemplo de la construcción de infraestructura. Actualmente, nuestro país tiene una gran reserva de divisas, suficiente capital y una poderosa fuerza empresarial, mientras que AL necesita mejoras en su infraestructura, en sectores como los de ferrocarriles, carreteras, aviación, puertos, pues la desfasada infraestructura ha afectado la competitividad de dicha región.

Algunos países latinoamericanos se han percatado de las desventajas en la infraestructura y han iniciado planes importantes para elevar la calidad en este aspecto. De todos ellos, destacan dos: el IIRSA, la integración de la infraestructura en Sudamérica, y el proyecto Mesoamérica. El primero comenzó en el año 2000 y 12 naciones se han sumado a él, mientras que el segundo se puso en marcha en 2008 y ya involucra a países de América Central, México, Colombia, República Dominicana, entre otros.

Debido a que estos rubros demandan una gran inversión extranjera, la inversión china en América Latina no solo está en un momento apropiado, sino que tiene un gran espacio para desarrollarse.

Por Yang Zhimin, Investigador del Instituto de Estudios sobre América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales.

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