CTM enfrenta crisis de graves consecuencias
Triste ocaso de la otrora poderosa Confederación de Trabajadores de México
Por José Luis Uribe Ortega
Mientras el mundo del trabajo experimenta metamorfosis de inmediatez, declive de la conciencia de clase e individualismo como adversario, la otrora poderosa Confederación de Trabajadores de México (CTM), no tiene rumbo ni discurso, hoy sólo es una organización que no hace honor a su historia, distante de acontecimientos nacionales, geopolíticos o geoeconómicos, es decir, ha perdido el objetivo trazado, “La emancipación de México procurando el cambio de la sociedad”, resultado evidente de la falta de liderazgo, ha caído en una crisis de graves consecuencias.
A pocos días del XC Aniversario y de su Congreso Nacional Ordinario, la organización enfrenta la ausencia, desde hace ocho meses, del secretario general del Comité Nacional Carlos Aceves del Olmo y todo indica que su oficina es ocupada ilegalmente, porque no hay información real sobre su estado de salud. Se especula que padece invalidez física y demencia senil, que pudiera ser víctima de secuestro por personas cercanas extremadamente ambiciosas que han falsificado su firma, en la misma Convocatoria al Congreso Nacional Ordinario. Es necesario despejar toda duda por respeto a la Clase Obrera Cetemista y al Movimiento Obrero en general.

Lo anterior queda de manifiesto porque CTM no afronta el reto de los cambios. El Secretario General debe estar presente. Conservarse sereno frente a una causa sombría y responder con energía, actuar con inteligencia, con ponderación, demostrar habilidades para negociar y resolver problemas que enfrenta cotidianamente una mayoritaria de la Confederaciónón de Trabajadores, señalan personas allegadas al organismo.
Añaden que no es aceptable su ausencia frente a acontecimientos propios del mundo del trabajo; tiene que hacer frente a fenómenos importantes tales como mejorar las condiciones de trabajo en millones de hombres y mujeres que trabajan pero no ganan lo suficiente para superar -ellos y familias- niveles de desigualdad, con la negociación colectiva y el diálogo social con gobierno y empresarios dando validez al tripartidismo.
Por todo ello es inevitable y urgente elegir a un nuevo, apuntan, secretario general que legitime y coordine el rumbo de la organización; con disciplina y trabajo un renovado Comité Nacional. En un marco de unidad, destacar el esfuerzo de los y las trabajadoras cetemistas asi como la defensa de sus legítimos derechos e intereses generales como objetivo de la organización sindical.
Consideran que se ha convocado legalmente a un ¡Congreso Nacional¡ y si en él y las condiciones Estatutarias lo permiten se elegirá al hombre adecuado como secretario general; Un líder ajeno a trivialidades e inmune a ataques, con salud física y mental, con firmes convicciones y conciencia de clase; que viva la lucha obrera hoy arrinconada, preocupado y ocupado por combatir la desigualdad, por reforzar la educaciónón obrera, diligente
en sus actos, que actúe con la verdad, sin hipocresía, experiencia, emoción ejemplar transmitida a Federaciones estatales y locales, sindicatos nacionales de industria, en defensa de sus representados y, sobre todo, gozar de la confianza de estos, que le permita estar al frente de la Secretaría General dignamente, dando cara a la realidad nacional; estrechando lazos con otras organizaciones de trabajadores tanto en el plano nacional como el Internacional para coadyuvar en la promoción del crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente.
Es necesario recordar, reiteran, que la contribución de la CTM al desarrollo del país, la ubica como la más importante que haya podido recibir de cualquiera otra organización. Defender Principios que constituyen su lucha permanente; Libertad sindical, contratación colectiva, derecho de huelga, educación obrera, salario remunerador, seguridad social, seguridad y salud en el trabajo, jubilación y pensiones, empleo juvenil, semana de 40 horas; en resumen, desarrollo y progreso apegados a la justicia social. Es lamentable que hoy el porcentaje de trabajadores amparados por convenios (Fuente Oxfam) de cuarenta lugares de países miembros de OCDE (la UE ocupa un lugar representado a los 27 países), México ocupe el último lugar.
Es ineludible renovarse, renovar principios, hombres, objetivos, estrategias, sistemas, actitudes. La Confederación de Trabajadores de México inevitablemente tiene que reorganizarse en todo ello y en forma tal que con unidad responda a la apasionante lucha de la clase trabajadora para coadyuvar al desarrollo de nuestro país, al cambio socioeconómico. Porque una clase obrera dividida y pasiva es incapaz de abordar el tren de la justicia social en un mundo cambiante. Cambios para avanzar, no para retroceder.
Ningun trabajador constituye un eslabón suelto en el destino de la República; pero mucho menos en la unidad de las agrupaciones obreras, los y las trabajadoras forman parte de cadenas para el engranaje del nervio vital del desarrollo, la generación de riqueza y del vigor de la República.
El movimiento obrero, permanentemente está en disposición de apoyar a la solución de los grandes problemas que enfrenta el país, puede considerarse que unido, es el sector que más y mejor ha respondido a grandes retos, soportando el mayor peso de la carga que representan las frecuentes crisis que se hacen presentes en la nación, vale recordar que frente a tales circunstancias preocupantes la C.T.M. ha asumido actitud prudente y responsable, posponiendo legítimas demandas y ser solidarios con la política económica instrumentada por el gobierno en turno.
El procedimiento democrático es, en toda colectividad, el agente depurador por excelencia. La libertad no está reñida con la disciplina: cuando esta no existe, surgen individuos deshonestos, falsos redentores, líderes inmorales, simples mercenarios.
Todo líder obrero cuando realiza actos indignos de la confianza que se le ha encomendado, se empeña en que sus palabras se oculten en espacios reducidos, en cambio, cuando se actúa, con honestidad, sus actos y sus palabras repercuten ante los trabajadores y trascienden fronteras.
La unidad es supremo bien de los trabajadores; la palabra líder tiene connotación diferente a la que le da la frivolidad; importa distinguir entre constructor y saboteador. Quienquiera que atente contra la unidad sindical no es un líder; es un saboteador al servicio de los enemigos visibles u ocultos del proletariado.
Recordaron el pensamiento de Fidel Velázquez: “A las instituciones les pasa todo lo contrario que a los hombres: no envejecen por el tiempo, envejecen por sus actos. Si la C.T.M. hubiera equivocado el camino no solamente hubiera envejecido, sino que ya hubiera muerto”. En este sentido hay una inquietud y, “Sí hay lucidez en el ausente señor Aceves, cabe hacerle esta pregunta ¿ha muerto la C.T.M? Y es obligada su respuesta, si es que su estado de salud lo permite.
Fuentes cercanas a la CTM puntualizan que la organización, no es empresa familiar, sin embargo indebidamente, la familia Aceves se ha apoderado de ella “Usurpando funciones”, “violando Estatutos” en contubernio con una pandilla de mercenarios; “Es lamentable pero así transcurre la vida sindical, política y financiera de la otrora poderosa CTM la cual ha sufrido un gran quebranto a sus intereses colectivos, a sus Principios y Unidad” se han olvidado las palabras de Vicente Lombardo Toledano en el IV Consejo Nacional 27-28 de abril de 1937 en alusiones a la indisciplina en el seno de la Confederación de Trabajadores de México “no puede haber más dirección que la de su Comité Nacional”. No hay otro camino, el secretario general debe estar presente y al frente del Comité Nacional, no la mano que mece la cuna.
Frente a ello hay que recordar que Carlos Aceves del Olmo, era empleado en la oficina de la sección 15 de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal C.T.M no líder sindical y, se apoderó de ella con los contratos en la industria maquiladora y ante las fortuitas muertes de su tío Don Joaquín del Olmo Martínez y su primo Joaquín del Olmo y Reyes; se apoderó de una herencia sindical y política por azares del destino. Una suerte de herencia que pretende replicar su descendencia.
Es evidente los usurpadores, nunca fueron cercanos a Fidel Velázquez. Por lo tanto no escucharon esto: “Soy consciente de la responsabilidad que implica poseer la Medalla de Honor “Belisario Domínguez”. Y reconozco el gran compromiso que contraigo con la clase a la que pertenezco. En el cumplimiento de esa responsabilidad, trataré de superarme a mí mismo, sirviendo mejor, y con gran pasión, al proletariado nacional, para el logro de sus anhelos de emancipación; continuando así, la lucha que desde mis años, mozos emprendí, en favor del aceleramiento del proceso revolucionario, a efecto de que alcance las más altas metas de justicia social y poniendo todo lo que esté de mi parte para coadyuvar con el esfuerzo general que se realiza, para consolidar la grandeza de la Nación”.
Por otro lado se debe reconocer que como Secretario General de la C.T.M. bajo su gestión -en materia de auditoría-, se presentaba estados financieros de la organización -cada seis meses- y se publicaban; eran de dominio público. Con finanzas sanas se fortalecía la autonomía e independencia, se pagaba nómina y mantenimiento de la sede. Hoy se desconoce el estado financiero de la organización obrera.
Transcribo una reciente lectura que retrata la actitud de Fidel Velázquez frente al dinero: “una entrevista que le el periodista y escritor Luis Spota”: <<yo creo que está prohibido para nosotros hacerse rico a costa de la organización. Yo no he tenido jamás ambición de dinero, de poder puede ser que sí, pero de dinero nunca. Trato de estar siempre equilibrando las fuerzas, orientando mi comportamiento y dando ejemplo. La Organización nunca la he considerado mía. Es de todos. Mi línea de conducta será la de C.T.M>>. Eso fue una garantía de buena orientación para el porvenir y, uno de los llamados siete sabios: Vicente Lombardo Toledano, en su discurso de despedida de la dirección de la C.T.M. el 26 de febrero de 1941, la subrayó durante la Asamblea del segundo Congreso General Ordinario donde fue electo por unanimidad Fidel Velázquez como secretario General de la C.T.M. Por primera vez. Frente al nonagésimo aniversario de la C.T.M cabe una pregunta: ¿Es costumbre pensar que la lealtad es una virtud?; ¡Lo es¡, pero hay momentos en la vida de personas, y colectividades, en que es más valiente, honorable y virtuoso un héroe de la traición. Si traición se le puede llamar el rebasar a un líder incapacitado física y mentalmente, un héroe de la traición que desplace al grupo de vivales que ilegalmente está al frente de la Confederación de Trabajadores de México.



