Como dice la canción, lo bueno del Año Viejo es que se fue López Obrador; hay un rayo de esperanza de que la Presidenta Claudia Sheinbaum rompa políticamente con él y tome su propio camino, aunque ya le queda poco tiempo para demostrarlo; será muy difícil para ella lograrlo.
Con una falsa ingenuidad la Presidenta Sheinbaum acepta que mucha gente quiere “que ella rompa con él”; y a continuación se pregunta con frecuencia en sus Mañaneras que heredó: “¿Qué no se dan cuenta que venimos juntos desde hace mucho tiempo construyendo este movimiento de Morena?”.
En efecto, así es, y todo el mundo lo sabemos, pero queda un rayo de esperanza de que ella tome verdaderamente el mando de la nación y haga su propio gobierno sin obedecer órdenes desde Palenque, del ahora “Jefe Máximo”, ya no Presidente ni ex Presidente.
La gente se da cuenta de que la Presidenta recibe mandatos desde Palenque, para realizar acciones de política interior y de política exterior, y de que prosigue esa línea sin que nadie sepa hasta cuando se pondrá realmente a gobernar el país con una política independiente, seria, que respete el Estado de Derecho que ha sido destruido junto con el Poder Judicial.
La Presidenta Sheinbaum ha quedado rodeada tanto en el Congreso como en el Gabinete, por los hombres y mujeres que le dejó López Obrador como guardianes de su ideología y de sus lineamientos políticos.
Los lideres políticos del Senado, de la Cámara de Diputados y la Presidenta del INE y los más altos cargos del Gobierno Federal siguen acatando las instrucciones de López Obrador ya sea en forma directa o a través de mensajes con terceros, incluso y especialmente con el partido en el poder Morena.
Mucha gente espera un golpe como el que dio el General Lázaro Cárdenas del Rio para expulsar a su colega el General Plutarco Elías Calles; ¿lo hará Sheinbaum algún día?
Algo veremos en el Año Nuevo de 2026
¡Feliz Año Nuevo para todos los mexicanos!
LIC. MAURO JIMENEZ LAZCANO,
Director General de la Revista Macroeconomía



