Bienvenida a la Maestra Cristina Barros Valero en la Academia Mexicana de Ciencias Políticas

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– Encabezó la reunión el Presidente de la Asociación Dr. Arend Olvera Escobedo.

– El Ing. Benjamín Hernández Madrigal, profesor de la Facultad de Economía, miembro de la Asociación relato las vivencias debido a que él tuvo el honor de experimentar y compartir una serie de eventos, relacionados con el paso del Ilustre Maestro en la dirección de la Facultad de Ingeniería, de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México, el Dr. Javier Barros Sierra.

– “No cabe la menor duda que a las personas de buena fe y de calidad, no solamente se les recuerda, sino se les extraña por todo su contenido y lo que se logró en el acercamiento de varios años”, externo el Ing, Hernández Madrigal.

Fue el Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias Políticas, fue el encargado de recibir a la Maestra Cristina Barros Valero, reunión en donde se tuvieron agradables remembranzas, por la estancia de ella en la Dirección del Colegio Madrid, evento al que acudieron los profesionales de ahora, que pasaron por esa Institución, en donde persisten los mejores recuerdos.

Como el acto seguido, el Lic. Olvera Escobedo, invitó al uso de la palabra al Ing. Benjamín Hernández Madrigal, profesor de la Facultad de Economía, miembro de la Asociación, pero también del “Foro Petróleo y Nación”, es un grupo de universitarios que mantiene su vigencia, ante los embates del “neoliberalismo que aqueja a nuestra América Latina”, sobre todo en la apropiación de los recursos naturales de los países en desarrollo, que es el caso de México, Guatemala, honduras, etc.

Pero se le llamó al Maestro Hernández Madrigal, debido a que él tuvo el honor de experimentar y compartir una serie de eventos, relacionados con el paso del Ilustre Maestro en la dirección de la Facultad de Ingeniería, de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México, Don Javier Barros Sierra, nada más era el nieto del Ilustre Maestro, Don Justo Sierra.

Por la experiencia vivida por el Sr. Director y el alumno que fuera el presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Ingeniería, cuando ya se tenía la veracidad sobre la existencia de “los Porros” en nuestra Universidad (año 1958), los cuales ejecutaban consignas y en ocasiones destrozos y agresiones físicas a las personas y cosas, (por encargo) con la práctica del acostumbrado “vandalismo”, aplicado donde hay intereses que son monetariamente retribuidos. En ese tiempo, se iba a definir el liderazgo de la FEU (la Federación Estudiantil Universitaria, siempre en manos de la Facultad de Derecho), la cual se definió en amplia votación en favor de la Facultad de Ingeniería, encabezada por J. Jesús Figueroa Guizar y Marco Buenrostro Hernández. Pero la agresión era dirigida hacia Hdez. Madrigal, al considerarle un líder de importancia, peligroso, para ellos afortunadamente “pobre”, que en términos del Prof. Carlos Hank Glez. era “un pobre líder”, sujeto con buenas posibilidades al sistema de la corrupción, que era el objetivo trazado.

Con emotivas palabras de agradecimiento, la Maestra Cristina Barros Valero se dirigió a los participantes de la reunión de la Academia Mexicana de Ciencias Políticas, donde se dio a conocer que se llevará al Congreso de la Unión la petición de trasladar los restos del Dr. Javier Barros Sierra a la “Rotonda de los Personas Ilustres”.
Foto Mario Virrueta / Macroeconomía.

El ahora Ing. Hdez. Madrigal, fue tazado en esa época en $65,000.00, suma demasiado elevada, para la actividad o por el “encargo” que le pretendían imponer, “a punta de pistola”, consistente en “armar un escándalo de buen tamaño, inusual”, para que fuera despedido de su cargo como Director de la Facultad de Ingeniería”, el Maestro Barros sierra. Más se tardaron en hacer su deshonesta propuesta que la determinación de Hdez. Madrigal, al acudir a una entrevista sin aviso, se dirigió a la calle de Corregidora No. 15, de San Ángel Tlacopac, para hacer comentarios sobre los hechos y llevar el comunicado firme, sobre la determinación “de cerrar la Facultad por un día, en protesta por la injerencia de fuerzas políticas, ajenas a nuestra Universidad”. Se levantó del asiento el Maestro como resorte y exclamó: ¡ Hdez. Madrigal, Ud. No cierra la Facultad!; indignado por la respuesta, pregunté, ¿porqué Maestro?, respondió, – Porque la vamos a cerrar los dos, ¿Que Ud. No ha percibido que se trata de un hecho que corresponde a la “violación de la Autonomía de la Universidad” y que estos hechos, de ninguna manera, deberán pasar por alto.

La facultad de Ingeniería y por supuesto Minería, fueron cerradas por consenso, por primera vez en la historia de la Universidad.

El resultado obtenido es que el Senador chiapaneco, por el PRI, el Sr. Lic. Mena Brito, quien era el Director del INJUVE, el sí se fue a su casa y nosotros por ese momento descansamos de los influjos del único partido en el poder.

Después se pudo entender con bastante facilidad que, a quien le consideraban muy peligroso, por su rectitud, honestidad, una moral intachable, su muy elevado grado de inteligencia y cultura, era el Maestro Don Javier Barros Sierra, les iba a resultar muy difícil o casi imposible en “la manipulación política”, de haber llegado a ser el Candidato a la Presidencia de la República, como por todos era de esperarse; la situación de éste país fuera diferente. Por lo visto no se han aprendido nuevas jugadas como en el simple juego de dominó, porque con buenos resultados o sin ellos, las repiten a cada momento y al parecer el área de experimento ha sido nuestra Universidad, puesto que ahora, recordando los acontecimientos del año ´68, del que no fuimos ajenos, como parte de la Universidad en su conjunto y del mismo pueblo, son 50 años, donde nuestro país y su gente, no han perdido la esperanza de recuperar, la justicia de algún tamaño, la democracia que no solamente está reflejada en los votos, la soberanía cercenada no solamente en la parte física territorial sino, con las concesiones de nuestros recursos y su riqueza, está fracturada a cada paso, con las políticas “neoliberales democráticas de derecha”, el contenido resulta y es contrario al funcionamiento y las necesidades de una sociedad como la nuestra.

No cabe la menor duda que a las personas de buna fe y de calidad, no solamente se les recuerda, sino se les extraña por todo su contenido y lo que se logró en el acercamiento de varios años.

Otro de los eventos que bien recuerdo fue, el que tomó y me apoyó con una determinación sin límites, propuse que se llevara a cabo un homenaje, de buen nivel, invitando al Sr. Rector de nuestra Máxima casa de Estudios, para reconocer sus grandes méritos, en la formación de profesionales, reconociendo a todos aquellos formadores de personas, los maestros con 25 años o más de servicio en estas labores tan importantes y apreciadas, pero sin más valor que la satisfacción para la mayoría de quienes profesaban la academia.

El Maestro, más que estarme viendo en su atención, me estuvo escuchando, con una mirada hacia el exterior de su ventanal y me preguntó, ¿Cuándo empezamos, Sr. Hernández Madrigal?, – respondí, de mi parte de inmediato, – Que necesitamos, se preguntó, la lista de antigüedades que la tenemos, pero nos faltarían aquellos que ya no están localizados en la facultad.

Fue manos a la obra, me mandó llamar a los dos días, para fijar las fechas y el programa del evento que se había acordado fuese, “solemne”, uno de los primeros invitados fue el Dr. Nabor Carrillo Flores, Rector en funciones y egresado de nuestra facultad, se acordó que él hablaría con la máxima autoridad para correrle la invitación y yo, me presentaría el día y hora en la Rectoría, para acompañarlo al evento. Así sucedió, con el grave antecedente para mi, que al recibirme, después del intercambio del saludo y comentarios del evento, le expresé, Maestro: Tengo el gran inconveniente de no ser poseedor de un vehículo para transportarnos a la Facultad como Ud. se merece, se volteó con una sonrisa de aprobación, diciendo, – Eso no le debe preocupar en lo mínimo, estamos jóvenes, ¿no podremos cruzar a pie esos pastos tan bonitos, cómodos y bien cuidados?, – Claro Maestro, cuando Ud. disponga partimos.

En una reunión de remembranzas y buenos recuerdos la Academia Mexicana de Ciencias Políticas, recibió a la Maestra Cristina Barros, donde algunos de los participantes comentaron sus anécdotas; entre ellos el General Tomás Ángeles D.; el Lic. Mariñe Larena y el Lic. Francisco Rivera Alvelais; Erik Mora, entre otros.
Foto Mario Virrueta / Macroeconomía.

Otra llamada para acordar otra invitación, fue el haber pactado vernos en la Secretaría de la Facultad, en el Palacio de Minería, que la presidía el Maestro Rodolfo Félix Valdés, un día lunes, a las 9 de la mañana. Llegamos, me pidió le acompañara, bajamos las escaleras, le dimos vuelta al Palacio, y a media cuadra enfrente se encontraba el edificio, donde se localizaba la Secretaría de Economía, el titular era, el Lic. Salinas Lozano, pero nosotros, nos metimos al edificio y llegamos a la Oficialía mayor, nos recibió una Sria. muy amable a quien le solicitó el Maestro Barros, que le preguntara al Sr. Licenciado si era posible que nos recibiera, que no habían hecho cita, que solamente le saludaríamos y le quitaríamos solo unos pocos minutos. Se tardó más la secretaria en hacer la consulta, que asomarse a recibirnos, una persona de edad, con una cordialidad para mí inesperada, – exclamó, Javier que gusto me da que vengas, ¿a que se debe tu visita?, – en lo que se refiere a la sensibilidad del Sr. Ing. Barros Sierra, pude apreciar el respeto, el fervor y sobre todo, la familiaridad en el trato a esa persona.

El Maestro me comentó, – el Sr. Lic. Diaz Soto, fue mi maestro y es él uno de nuestros invitados de honor, en el evento que estamos por realizar; – Maestro, le presento al Sr. Hernández madrigal Presidente de la sociedad de Alumnos de  nuestra Facultad y deseamos pedirle a Ud. que nos honre con su presencia, si acude al homenaje que se tiene preparado, – Javier, el honor es para mi, sobre todo regresar a mi casa que es la Universidad, ahí estaré con el mayor agrado.

En el homenaje, se tuvieron a personas connotadas, como a los Maestros: Antonio coria, fundador de la Sria. de recursos hidráulicos, el M. Enrique Rivero Borrel, el M. Mariano Hernández Barrenechea, el M. Mascott, el M. Adrián Giombinni, el M. Don José L. de Parres, que no asistió por encontrarse enfermo, pero quien no falló, fue nuestro invitado de la oficialía Mayor, de la Sria. de Economía.

Casualmente en nuestra Sociedad de Alumnos, mi vice – presidente de los Geologos, era el compañero, Cesar Manrique y Paz, una persona que no descansaba de leer, su abuelo fue uno de los diputados de la Constituyente, quien increpó al Presidente de la República, en una reclamación pública. De otra parte, su primo que vivía en las calles de Goya #28, en Mixcoac, a quien acompañe a visitar en dos ocasiones, sin que hubiera una química de amistad, era el poeta Octavio Paz, después Premio Novel de Literatura.

Cesar, te comento la visita que hicimos al Sr. Lic. Díaz Soto, en la Sria. de Comercio, te confieso me apena decirte que no se de quien se trata, pero si fue profesor del Maestro Barros Sierra, por el gran respeto que me consta es manifiesto. – Cesar me respondió, – Si   estuvieron en la Oficialía Mayor de la Sria., se trata del Sr. Lic. Antonio Diaz Soto y Gama, nada menos que el ideólogo y asesor del Gral. Emiliano Zapata, me recomendó en tono burlón, pero serio, si lo saludaste de mano, procura no lavártela, para que te imagines, cuantas veces, el maestro Diaz Soto y Gama tuvo que saludar al “Caudillo del Sur”, en las etapas de la “Revolución Mexicana”, donde participaron. Te recomiendo como mexicano, ya no como profesionista, que leas más, sobre todo lo que se relaciona con tu país. Me despedí, gracias Cesar por la información y también por el justo regaño.

Yo nunca tuve dinero por lo tanto el acceso a las cámaras fotográficas y menos las grabadoras, que iban tomando auge en el mercado, me hubiera gustado haber gravado, la mayor parte de las escenas como las descritas, como el haber acompañado al Dr. Nabor carrillo Flores, nuestro Rector, a pie, a través de los pastos centrales, para llegar al edificio de Ingeniería, saludando cordialmente a todos los compañeros que se le acercaban, sin restricción alguna.

Cierto día, otro de ellos, que al llegar a mi oficinita, la de la sociedad de Alumnos, que estaba exactamente debajo de la dirección, ahí se encontraba esperando, uno de los ayudantes de la dirección, me abordó y me dijo, Ingeniero, dice el Sr. Director que le urge que se presente en la Dirección, de ser posible en este momento; Claro.- , pero te pido primero que no me digas Ingeniero, soy pasante y en cuanto llegue el compañero, Enrique del Valle Prieto, con mucho gusto subo a ver al Sr. Director.

Maestro, buenos días, a sus órdenes. Sin voltear a verme, contestó el saludo que fue evasivo, tenía su cigarro en la mano izquierda, en la derecha la pluma y un block, donde estaba apresurado escribiendo algo. – Me dijo siéntese por favor Sr. Hernández, Ud. dijo buenos días, yo le digo a Ud. ahora, no son tan buenos, sobre todo con lo que acaba de suceder, le comento, hace pocos días, se detectó que se metieron a la Secretaría, violaron las gavetas donde se guardan actas para los exámenes y falsificaron calificaciones en esas actas, pero ya sabemos de quienes se trata, las tres personas se han hecho acreedoras a la expulsión definitiva, de la Universidad, le comento para que Ud. no se moleste en buscar argumentos para defenderlos porque en esto, no hay marcha atrás, se va al Consejo Técnico, para la firma y la ejecución.

Disculpe Maestro, coincidimos en la determinación, y yo también defiendo lo que es justo, jamás me verá Ud. solapando irregularidades.

Eso espero siempre de Ud.

Maestro, para retirarme y solamente para tener presentes los hechos, es posible saber ¿de quienes se trata?, Si, se trata de un Sr. Bado Lopez, otro, Fco. Algorri y uno más.

Muchas gracias Maestro, créame que no haré nada para modificar su intención, lo único que yo haría, antes de llevar a firma al H. Consejo técnico, es una pequeña reflexión, pensando que el daño se debe castigar, pero estas personas, están muy ligadas políticamente al grupo del compañero, Cuauhtemoc Cárdenas, le aseguro que él ni enterado debe estar, en cambio si se le provocará un gran daño moral, por el escándalo que habrá al enterarse la Facultad, de quienes se trata. – Con su permiso Maestro.

– Espere Sr. Hernández Madrigal, ¿está Ud. seguro de sus comentarios, no me estará Ud. engañando?. – Perdón maestro, ¿Ud. considera que yo puedo jugar con una situación tan seria y de este tamaño ?, porqué mejor no indaga Ud. para que tenga la información de primera mano, para saber de quienes se trata. Si le he mentido, acepto la reclamación y la responsabilidad de cualquier tamaño.

Bueno le agradezco y en esto seguimos pendientes.

A los dos días del incidente o del pequeño desencuentro me volvió a citar, casi me hizo un test, entre sus preguntas, ¿Oiga Hernández Madrigal, entonces el grupo de Cárdenas, no es su enemigo ?,

Perdón Maestro, yo competí por la Sociedad de Alumnos, contra todos los que se oponían al programa de acciones que presenté, les ganamos las elecciones con amplio margen, que fue indiscutible, se terminó el recuento, se levantaron las actas respectivas, para mi se acabaron las diferencias, los invité a trabajar y a aportar sus ideas, en forma abierta. Yo vine a la Facultad, a cultivar amigos universitarios, porque los enemigos así como llegan, también se van solitos, donde no caben.

Quiero entender, Hernández Madrigal, que Ud. es una persona o se le puede considerar un amigo en quien confiar.

Le agradezco su consideración Maestro, créame que es inmerecida, pero ya son varios años, donde Ud. me ha dado oportunidad de intercambiar ideas, por lo que he pensado que Ud. conoce la forma en la que pienso y es la misma con la que siempre he actuado.

Antes de retirarme, ¿me permite hacerle a Ud. una sola pregunta, si Ud. considera, no me la responda ?, pero le quiero decir, primero que yo también pienso, que en este último asunto, fue Ud. quien me citó para tomar las acciones que fueron de su total determinación, por lo que pude observar es que Ud. por el interés que demostró en el caso, pero esencialmente comprobé que ¿ Ud. no quiso dañar la imagen del compañero Cuauhtémoc Cárdenas y estuvimos tácitamente de acuerdo, por lo que creo que Ud. es Cardenista?.

Váyase tranquilo Hernández Madrigal, el tiempo nos dará la razón, le anticipo que desde hace tiempo, somos muchos, los que apostamos por el “Cardenismo que es histórico”, que ya es urgente la transformación de ésta sociedad, a la que le han vuelto demasiado injusta, son pocos los que no reaccionan frente a la realidad, esperamos que esto pronto se termine.

Coincido con Ud. Maestro, muchas gracias por sus valiosos comentarios, con su permiso.

En la invitación al desayuno, tuve el honor de comunicar a la Maestra cristina Barros Valero, que existe una opinión muy generalizada y que se relaciona con la idea de hacer justicia, pidiendo al H. Congreso de la Unión, como se tiene escrita, la solicitud que es más que justa, para sean trasladados los restos del Maestro Don Javier Barros Sierra y del Maestro Salvador Azuela, a “La rotonda de las personas Ilustres”, como los auténticos defensores de la Autonomía Universitaria, en su tiempo; al respecto, son las personas de las áreas académicas de nuestra Universidad y los alumnos, quienes han avalado con sus firmas, sin ninguna reserva, para que este acto se lleve a cabo, una vez teniendo la solicitud y su aprobación el H. Congreso de la Unión.

Una vez que me permití expresar las intenciones, se le pidió a la Maestra Barros Valero, que nos hiciera partícipes sobre el conocimiento más a fondo, sobre la persona de su Sr. Padre.

Se tuvieron las coincidencias esperadas en los conceptos expresados, habiendo hecho énfasis la Maestra Cristina, sobre la humildad con la que siempre se conducía el Maestro Barros Sierra, para ser consecuente con sus actuaciones y las ideas que siempre manifestaba. Esto, nos llevó a la conclusión de porqué al ingresar al servicio público, decidió vender las acciones que tenía de la empresa ICA, al decir que era impropio y deshonesto, ser juez y parte, con lo que se engañaba de entrada a la sociedad.

Las obras públicas, en su mayoría consistieron en unidades al servicio de la población, desde agrandar las redes carreteras en más del 70 % de las existentes, sin ser de cuotas. Las edificaciones de Centros de salud, clínicas, Escuelas, todas para el servicio de la sociedad. Los caminos a base de mano de obra, para sitios incomunicados y población desempleada, las Casas de la Juventud, para las artes, la danza y la cultura, entre ellas se construyó la de Villahermosa Tabasco, en la ciudad deportiva; en la Ciudad de Iguala Guerrero, la cuna de la Bandera, se donó y se construyó, El Periférico, Lázaro Cárdenas, es decir sin costo alguno, pero con algunas condiciones a cumplir, para el gobierno del Estado.

Es mucho lo que se puede decir de personajes de esta talla, lo que siempre será rescatable es que jamás abandonaron las ideas de crear beneficios para el país, México, siendo el caso del Maestro Barros sierra, una persona que se dedicó en absoluta entrega a defender la Autonomía de la Universidad Pública, porque en ella se contienen las ideas, que constituyen la defensa y al mismo tiempo los adelantos de un país, al preservar la libertad de expresión, ejercitar la investigación y sobre todo, producir profesionales para el servicio de la sociedad, antes que la producción de estos, solamente para los mercados, como lo indica “El modelo neoliberal”, que carece de ser democrático, que solamente justifica beneficiar a unos pocos, cancelando el bienestar de la sociedad en su conjunto.




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