El mejor fue Meade; es el que está mejor preparado para ser Presidente

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Como resultado del Tercer Debate realizado en la bella ciudad de Mérida, Yucatán, el pueblo mexicano podrá escoger con certeza a su próximo Presidente de la República, el primero de julio entrante.

Quien quiera que haya visto ese debate y los otros dos realizados, uno en Tijuana y otro en la Ciudad de México, en el Palacio de Minería, tiene que admitir, en conciencia, que la persona más preparada de los ahí participantes, para ser el Presidente de México, es el Licenciado y Doctor en Economía, José Antonio Meade Kuribreña; y no sólo por lo que sabe técnicamente y administrativamente, sino por su actitud mental y su disposición de servicio al país, así como por su limpieza de comportamiento en la Administración Pública y en su vida privada.

 

MÁS ALLÁ DEL “VOTO DURO”

En un análisis desapasionado, más allá de lo que se denomina “el voto duro”, que es el de los militantes de cada partido, y que no quieren o no pueden cambiar su preferencia electoral, todo mundo se dio cuenta, en los tres debates políticos–electorales organizados por el INE, que el mejor hombre, más preparado, estudiado, capaz, sereno, y limpio tanto en lo público como en lo privado es José Antonio Meade Kuribreña, varias veces Secretario de Estado: dos veces Secretario de Hacienda, Secretario de Relaciones Exteriores, Secretario de Sedesol, Secretario de Energía; y en todos los cargos en que se ha desempeñado, lo ha hecho con eficacia y honradez, atendiendo a las finalidades de la función pública, y no por inclinación ideológica, ya que lo mismo se desempeño dentro de gobiernos panistas, como dentro de gobiernos priístas.

No es José Antonio Meade Kuribreña un hombre pugnaz, atrabancado, dicharachero, de ocurrencias, sino que su conducta política y su lenguaje es suave y docto, universitario, académico.

 

HACER A UN LADO EL RENCOR, EL ODIO Y LA OFUSCACIÓN

Así que, si de votar se trata en favor de un futuro claro, ordenado y de progreso del país, hacerlo por el mejor hombre, sería lo correcto; votar con ofuscación y obnubilación, por el odio, el rencor, la venganza social, el coraje, llevaría al suicidio de un pueblo y a la desviación de un camino de progreso que ahora tiene la nación mexicana, y darle paso al retroceso económico, a la pérdida de libertades, al atraso social, al aislamiento internacional y a la demagogia, que sólo conducirá a un desastre nacional del que podríamos no salir en treinta o cincuenta años, como es el caso de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Perú, Argentina y ahora Brasil, estos últimos dos países que eran ricos y progresistas y que ahora caminan en el estancamiento y la división a muerte de sus clases sociales.

 

EN MÉXICO, LA DIVISIÓN POR CLASES SOCIALES ESTALLARÁ

Un voto equivocado, erróneo, puede conducir al país a una división por clases sociales como no se había visto desde el Siglo XVII, XVIII y XIX, en México; más allá de lo que se llama una “lucha de clases”, lo que vendrá es una pugna inútil y estéril entre clases sociales, que ya asoma bajo el aliento de los partidos políticos que se piensan ganadores.

Tiene razón José Antonio Meade Kuribreña cuando advierte que más allá de una Elección Presidencial, estamos frente a una elección de nuestro destino futuro: continuar por una línea de progreso y de integración al mercado mundial y a la comunidad mundial, en un clima de libertades y de Estado de Derecho, o de plano votar en favor del estancamiento, económico y social, el autoritarismo y supresión de libertades tradicionales de prensa, de expresión, de tránsito y de aislamiento internacional tanto en lo económico como en lo político y lo diplomático.

El Ciudadano Mexicano tiene la palabra y el plumón para cruzar la boleta electoral el próximo uno de julio.

 

Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de Macroeconomía.




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