México es más grande que Trump

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Al paso del tiempo, todos nos hemos dado cuenta, tanto los mexicanos como los norteamericanos, que el carácter y la mentalidad del presidente Donald Trump son muy complicados y no solamente para nuestro país, sino también para China, Corea del Norte, Afganistán, Alemania, Inglaterra, Canadá, y prácticamente para toda la geografía mundial. Es muy difícil entender lo que realmente quiere y lo que en verdad va a hacer.

En el caso de nuestro país, no es para que nadie se suicide, por dos razones: porque poner el muro en la frontera y destruir el TLCAN son cosas casi imposibles de realizar; lo primero, porque el Congreso de los Estados Unidos no le ha aprobado el presupuesto necesario al mandatario norteamericano; y lo segundo, porque destruir el TLCAN sería como darse un balazo en el pie para el propio presidente Trump, ya que representaría un grave daño para la economía norteamericana en su conjunto y para muchas de sus grandes industrias y estados productores de productos agropecuarios.

Todo el mundo coincide en que la psicología del presidente Donald Trump corresponde a su formación de magnate, siempre deseoso de aplastar al contrario a sus intereses. Pero eso no lo logrará con México porque nuestro país ha logrado, en la última décadas, un desarrollo económico superior, y nuestra economía está de tal manera imbricada con la economía norteamericana, que ya no es posible cortar los lazos de ese entramado, fuerte y complicado que hay entre los dos países; y que nos ha llevado a establecer el comercio más grande que se haya logrado en el siglo XXI entre nuestras dos naciones y que alcanza la enorme cantidad de 650 mil millones de dólares al año, que representan un intercambio económico de más de 1 millón de dólares por minuto anualmente.

La frontera entre México y Estados Unidos es la más cruzada del mundo, con 1 millón de personas al día, lo que da una idea del enorme tráfico comercial, turístico y humano que nadie puede deshacer, ni siquiera el presidente Donald Trump.

 

MAGNÍFICA LABOR DIPLOMÁTICA Y DE DEFENSA COMERCIAL DE PARTE DE MÉXICO

Enfrentar a Donald Trump y literalmente esquivarlo en todos estos meses de su gobierno, ha sido una tarea muy difícil de lograr. Muchos de sus ex colaboradores en el gabinete norteamericano no pudieron hacerlo y fueron despedidos por el mandatario, cuya forma de gobernar ha producido una notoria desestabilización diplomática y administrativa de su gobierno, con decenas de despidos de funcionarios del más alto nivel, y cambios bruscos de estrategias diplomáticas y políticas como el que se ve no sólo en el tratamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sino ahora con los escarceos y jaloneos con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un.

El mundo entero está sufriendo el desquiciamiento de la diplomacia y la política norteamericana, y México no ha podido evitarlo por su cercanía y relación tan estrecha. Sin embargo, el tiempo, que es un juez inevitable, le dará la razón a México. En esto, creemos que es muy justo reconocer la tarea difícil e inteligente que ha desarrollado la diplomacia mexicana, bajo el liderazgo del presidente Enrique Peña Nieto, para mantener el equilibrio entre los dos países, con un equipo de economistas y funcionarios de primer nivel, que no han permitido ni permitirán ninguna pérdida ni abuso a los intereses mexicanos.

México es más grande que Donald Trump y su complicada psicología; y las relaciones económicas y políticas entre México y Estados Unidos no se podrán romper por un voluntarismo inexplicable, cuyo resultado sólo sería el daño a las dos economías y a los dos pueblos, amigos que somos los mexicanos y los norteamericanos.

Nada para suicidarse, sólo hay que esperar un poco de tiempo que tal vez no será más de un cuatrienio, que es lo que se pronostica para Trump, según las encuestas políticas de ese país.




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