Trump es sólo una pesadilla para México que pasará pronto; lo importante ahora es reconstruir nuestro país y consolidar la democracia

48

De pronto se juntó todo: la renegociación del TLCAN; los sismos de septiembre y la destrucción que trajeron; los daños sociales causados por los fenómenos tectónicos; el inicio del proceso electoral presidencial y la disputa estridente por el poder, que incluye la elección de 15 mil nuevos cargos políticos en todo el país, y lo que falta.

A ello se agregó un capítulo más en el Senado por la discusión infame sobre la forma de elegir: si en forma nominal o secreta. Un despropósito sin precedente.

Con todo, el país sigue su rumbo de trabajo, progreso y avances sociales.

El Presidente Enrique Peña Nieto inicia la recta final de su mandato recuperando la credibilidad de la gente, sobretodo la de las zonas que fueron destruidas por los sismos y que han recibido ayuda eficaz e inmediata, como nunca se vio en otros fenómenos naturales ocurridos y, desde luego, como no se vio en el terremoto de 1985.

Ahora la respuesta de Gobierno fue inmediata, a través del Ejército, la Marina y el resto d elas fuerzas armadas federales y municipales; desde luego, la población y en particular los jóvenes, respondieron con una solidaridad social conmovedora, como ya lo habían hecho, eso sí, en el 85.

Acompañado del Gobernador Manuel Velasco Coello (1ero de i. a d.), el Presidente Enrique Peña Nieto entregó recursos financieros a las amas de casa cuyas casas fueron destruidas y que ahora podrán reconstruir inmediatamente

NI EL PAÍS NI LA CIUDAD DE MÉXICO SE PARALIZARON NI COLAPSARON

Lo admirable de la fuerza mexicana fue que ni el país ni la Ciudad de México en particular se colapsaron: la nación siguió su marcha económica, comercial, financiera, educativa; en este último tema, la acción fue inmediata y se repararon las escuelas primarias y secundarias, a gran velocidad; donde fue necesario, se colocaron aulas provisionales.

La fuerza del país se demostró en la organización de la sociedad civil y en la eficacia gubernamental; de inmediato se estableció un sistema de ayuda federal a través de tarjetas de débito destinadas a reconstruir las casas dañadas, con una eficacia de casi el 100 por ciento ya que esos recursos llegaron, en su mayoría a las personas directamente afectadas, sin posibilidad real de que otras pudieran hacer uso de esos recursos.

Todo lo anterior dio lugar a que las poblaciones que recibieron los recursos necesarios, reconocieran la labor personal del Presidente Enrique Peña Nieto, quien mantuvo siempre una actividad maratónica yendo de un lado a otro del país y atendiendo a todos los grupos sociales: ricos, pobres y regulares.

La actividad económica nacional no se detuvo, y si bajó el dólar en los últimos días, fue a causa de las torpes amenazas de Trump de rescindir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

 

LA PESADILLA DE TRUMP PASARÁ PRÓNTO

Y ya que entramos en el tema del TLCAN, estamos seguros de que la pesadilla de Trump pasará pronto para México; y no sólo para nuestro país sino en realidad, pesadilla para los Estados Unidos y el resto del mundo, ya que se ha convertido en un verdadero “chivo en cristalería”: contra todo tira y a todo le da.

Con un grave desorden interno y con funcionarios que han sido cesados o renunciados en muy diferentes niveles; con una lucha interna contra los demócratas y parte de los propios republicanos, el actual Presidente de los Estados Unidos está en medio de un verdadero torbellino de conflictos nacionales e internacionales, y en especial con México, país al que le ha agarrado ojeriza sin deberla ni temerla, olvidando que México ha sido un país amigo en los últimos tiempos, a partir de la Segunda Guerra Mundial, en que también fuimos Aliados.

No comprendió el señor Trump el grado de integración económica al que han llegado México y Estados Unidos y Canadá, y se dispuso a destruir lo que se había logrado en 20 años de colaboración estratégica, tecnológica, financiera, económica, social y cultural.

Esa falta de comprensión no sólo del TLCAN, sino de toda la política internacional de su propio país, lo está llevando al desastre, que puede derivar en fenómenos indeseados para todos, porque una defenestración del Mandatario Norteamericano pudiera causar una desestabilización mundial y en especial en las relaciones con México.

Ufanos, niños, jóvenes y adultos habitantes de las zonas destruidas de Chiapas, acompañan al Presidente de la República, Lic. Enrique Peña Nieto en su recorrido de supervisión y entrega de nuevas casas y recursos económicos directos a los damnificados; le acompaña el Gobernador Manuel Velasco Coello

AMISTAD Y UNIDAD ENTRE MÉXICO Y CANADÁ

Afortunadamente, la amistad y unidad lograda por los dos jóvenes mandatarios de México y Canadá: el Presidente Enrique Peña Nieto y el Primer Ministro Justin Trudeau, se ha constituido en una barrera de contención a las amenazas ilógicas y sin bases económicas razonadas del Presidente Donald Trump.

Todo el mundo confía, y en especial los sectores económicos de México y de Canadá, en que el Senado americano neutralizará las acciones impensadas del Mandatario Trump, y que se llegue al Acuerdo final de la renegociación y modernización del TLCAN.

México, Canadá y muchos países del mundo e instituciones como la ONU y la UNESCO, confían en que la pesadilla de Trump quede atrás muy pronto; en realidad, el imperio de la inteligencia americana, de los sectores más democráticos, más racionales y pacifistas de esa gran nación, pronto se impongan a través de medidas correctivas constitucionales de su país, para volver a una nueva situación que abra el camino de la colaboración y convivencia pacífica entre las naciones y, en particular, entre el gran pueblo norteamericano y los grandes pueblos de México y Canadá.

 

Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de la Revista Macroeconomía.




Agregar un comentario