Trastornos Alimenticios en la Adolescencia

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La adolescencia es una etapa vulnerable para desarrollar trastornos alimenticios, debido a los cambios físicos y la presión social que se promueve para tener la figura ideal.

Este sector social presenta baja autoestima e insatisfacción corporal, lo que le genera conductas de riesgo como preocupación excesiva por engordar y obsesión por una figura estética.

Los trastornos alimenticios son un grupo de condiciones relacionadas con la distorsión de la imagen corporal, acompañadas de un comportamiento anormal en la forma de comer.

Los jóvenes deben tomar decisiones clave en sus vidas, como elegir una carrera y comenzar estudios universitarios, se sienten obligados a buscar imágenes estereotipadas. El 70 por ciento desea un cuerpo más delgado.

Existen factores de riesgo que predisponen a los jóvenes a sufrir problemas de alimentación como: herencia, personalidad, abuso físico, muerte de algún familiar o separación de los padres.

Estos padecimientos se deben diagnosticar de forma temprana para aplicar un tratamiento multidisciplinario, con ayuda de nutriólogos y psiquiatras, que contribuya a la recuperación y control de la enfermedad.

Por ello, se debe sensibilizar a la población con el fin de evitar la presión cultural por estereotipos de belleza inalcanzables.

Los jóvenes deben de realizar tres comidas al día y una colación, así como evitar los periodos de ayuno prolongados. Un trastorno de conducta alimenticia puede ser fatal si no es tratado a tiempo.

En los últimos seis años, los problemas de bulimia y anorexia se han extendido a menores de 12 años de edad, a consecuencia de los estereotipos de la imagen corporal que se difunde a través de las redes sociales.

Estos problemas afectan gravemente la salud al provocar desnutrición, infertilidad, cambios metabólicos, gastrointestinales, desgarramiento de esófago, insuficiencia cardiaca, presión alta, articulares, entre otros.

Cuando los jóvenes tienen problemas de autoestima, quedan atrapados en la publicidad que destaca estereotipos de vida basados en la imagen corporal, que pueden conducirlos a situaciones obsesivas compulsivas y provocarles trastornos de conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia, que entre el 70 y el 80 por ciento de los casos no son curables.

Se debe fortalecer la educación de la población en general, como medida de prevención y orientación adecuada en la alimentación de acuerdo con su edad.

Asimismo, se recomienda acudir a terapia de salud mental, para ayudarlos a reestructurar su sentido de pertenencia a la familia, y sigan a sus padres como ejemplo de vida. Tenemos que trabajar en favor de una reintegración familiar, que ayude a cobrar conciencia sobre las causas y consecuencia de los trastornos alimenticios y que establezcan acuerdos sobre el reforzamiento de los roles que cada uno debe desempeñar.

La prevalencia de anorexia nerviosa en población general de países occidentales se estima en 0.3 por ciento, mientras que la prevalencia de bulimia nerviosa alcanza el uno por ciento en mujeres y el 0.1 por ciento en varones.  La proporción de hombre mujer es de 1:10 para ambos trastornos.




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