“La Plata y el Gran Futuro de México”: Hugo Salinas Price

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Conferencia pronunciada en la Sede de la Embajada de la Federación Rusa, el 28 de junio de 2017 

 

La desaparición del actual sistema monetario internacional ya está en proceso. El síntoma más claro está en la frenética belicosidad de Estados Unidos, impulsada por la percepción que tienen quienes mandan en EU, de que los EU pierden influencia en el mundo y que se les escapa el fin anhelado, de consolidar sobre el mundo una duradera conquista. El fin del dólar como base del sistema monetario internacional significará el fin de los EU tal y como existen.

No entraremos en una discusión sobre el futuro del dólar americano corno la moneda mundial. Tomamos como un hecho, que la divisa americana tiene los días contados, cuando menos como el dinero del mundo, si no como moneda limitada en su uso al territorio de los Estados Unidos.

China y Rueda están acumulando importantes cantidades de oro. China es el mayor productor de oro en el mundo, y no vende ni un gramo de su producción en los mercados mundiales: todo lo atesora, porque China comprende que el sistema monetario actual está en vía de desaparición.

El entierro del actual sistema monetario mundial quizá comience en forma paulatina, cuando Rusia y China juntos, decidan comenzar a vender su producción al mundo a cambio de oro. No sabemos cómo se dará la transición al oro como moneda mundial. Quizá el Bloque Euroasiático decida fijar un precio mucho mayor al oro, por comparación con su precio actual. O quizá la transición comenzará con el oro denominado en términos de su actual precio; sea como sea, el precio del oro registrará una dramática escalada hacia una cifra de cuando menos diez veces su precio en estos días, y posiblemente mucho más todavía.

En realidad -y esto es algo difícil de concebir por lo pronto- no será tanto el precio del oro en dólares lo que subirá, pues esas potencias habrán descartado el dólar, sino que la cantidad de oro que Rusia y China pedirán a cambio de sus exportaciones irá disminuyendo hasta pequeñas fracciones de lo que hoy podrían pedirse. Dicho de otra forma, más acorde con la realidad, el poder adquisitivo del oro será lo que subirá a un nivel mucho más alto que el tiene en la actualidad.

La estabilización del poder adquisitivo del oro concluirá con la eliminación de desequilibrio comerciales, tanto de déficits como de superávits de exportaciones, entre los países del mundo.

De tal forma, que el retorno a un mundo que recobra el equilibrio comercial entre naciones será obra, no de la bélica Pax Americana, que impone su moneda fiat, sino obra de la Pax Euroasíatica, que ofrecerá, sin imposiciones, la adhesión espontánea de mundo al oro como el dinero de mundo, como lo ha sido a través de toda la Historia.

El oro, por su calidad (y no por su escasez) ha sido siempre el Rey de los Metales. Poco se entiende respecto a por qué ha ocupado este puesto supremo como dinero, seguido por la plata. El oro ha sido notablemente, la moneda que se ha utilizado para realizar grandes transacciones, mientras que la plata ha sido el metal favorito para el gran número de transacciones de menor cuantía, de parte de las masas populares. ¿A qué se ha debido este fenómeno?

La respuesta es la siguiente: el oro es, de todas las sustancias conocidas, la sustancia que pierde valor en menor grado -casi imperceptible, de hecho- a medida que aumenta la cantidad ofrecida en intercambios comerciales. Su pérdida de utilidad margina es casi imperceptible, sin importar el volumen. Dicho de otra forma más inteligible el oro rayana su valor, trátese ya sea de una operación que requiere una onza para pagar, como que si se trata de una operación que requiere de cien mil onzas. La última onza -la onza marginal- de las 99,999 onzas entregadas, vale lo mismo que la primera onza.

El oro es la única sustancia cuya pérdida de utilidad marginal es prácticamente nula. Por eso es el Rey de los Metales, y por eso ha sido por incontables siglos, el dinero del mundo. Así como para medir distancias, usamos múltiplos de un metro metálico que se guarda celosamente bajo temperatura invariable en París, Francia, el oro, por su cualidad de utilidad marginal casi invariable, es la medida idónea para expresar los precios de todo cuyo valor es susceptible de cuantificación; en otras palabras, el oro es el “numeraire” natural del mundo.

La plata no exhibe este comportamiento. No es apta para grandes transacciones, porque conforme aumenta la cantidad de plata a entregarse, disminuye un poco su valor marginal. Como ejemplo: Quien quiera adquirir oro a cambio de plata, podrá ver que el precio en plata aumenta conforme aumenta la cantidad de oro que se quiere adquirir; no será porque cuesta más el oro sino porque las unidades de plata ofrecidas en cantidad, bajan un poco de valor.

China ha acaparado una gran cantidad de oro en los últimos años, mucho más de lo que está dispuesta a dar a conocer, que es sólo una fracción de total que se sospecha, fundadamente, tiene en su haber. El precio del oro en Shanghai es invariablemente superior, en dólares, al precio que tiene en Londres. Por lo tanto, el oro mundial fluye en una sola dirección, de Londres a Shanghai, y probablemente nunca regresará a Londres.

Mientras tanto, el oro y la plata mexicana fluyen al extranjero casi en su totalidad, a cambio de precios irrisorios, mismos que se mantienen bajos por (operaciones oficiales en EU y Londres para mantener suprimidos sus precios, a fin de proteger el prestigio del dólar, y de seducir a los inversionistas con las atractivas ganancias que pueden realizar en inversiones en papeles especulativos denominados en dólares u otras monedas.

El Banco de México dice poseer unas 100 toneladas de oro, pero es mínima la cantidad de oro que se ha identificado con su ubicación y con 1as siglas numéricas que llevan las barras de oro; la mayor parte de las reservas de oro de Banxico forman parte indiscriminada de agregados de oro compartidos por varias instituciones, y es posible que este oro ya haya sido hipotecado una o varias veces, por las instituciones que supuestamente son sus guardianes.

La producción de oro en México en 2016, fue de 3.3 millones de onzas, o sea 102.76 toneladas, y podemos especular que la producción de oro en los años subsecuentes podrá sostenerse cerca de 100 toneladas anuales. Al igual que la plata, la producción de oro podría aumentar considerablemente si hay un incremento fuerte en el valor del oro, debido a un mayor incentivo para fundos mineros que hoy resultan incosteables, al precio actual.

El porcentaje de la producción mundial de oro que origina en México, es pequeño. Si Banxico adoptara la política de China, de quedarse con todo el oro producido en México, la sustracción del oro mexicano del mercado mundial del oro sería de consecuencias imperceptibles, y además, el provecho de Banxico al tomar este camino sería únicamente en previsión del futuro de oro y el colapso del dólar, sin resultado bonancible en el presente. Una propuesta poco interesante.

Ahora bien, pensemos en la plata.

En un futuro no lejano, la producción nacional de oro y de plata será factor clave para que México siga en desarrollo y pueda superar los trastornos inevitables que acompañarán el fallecimiento del sistema monetario actual, centrado en el dólar americano.

En el año 2015, la producción de plata en México alcanzó la cifra de casi l90 millones de onzas Troy.

Los analistas del presente piensan que la producción mundial de plata comenzará a descender en los años siguientes, pero sus cálculos los formulan en la suposición que el entorno financiero permanecerá sin cambios importantes. No se toma en cuenta un posible aumento en el precio internacional de la plata, que fomentaría mayor producción de plata, al permitir adicionales inversiones en minería, por parte de las empresas que producen este metal. Como explicamos antes, fundos mineros importantes, cuyas leyes no son explotables económicamente a los precios actuales, podrían entrar en producción.

Podemos estimar una producción de plata por parte de México, de 160 millones de onzas anuales, como un nivel de producción sostenible en el curso de los años próximos.

México es el primer productor mundial de plata. ¿Qué sucedería si Banxico, siguiendo el ejemplo de China, decidiera adquirir toda la plata producida en México, para sus Reservas? ¿O si no toda, la mitad? ¿O la cuarta parte de la producción mexicana? Si a Míster Trump le cayera muy mal, la compra de porciones significativas de la producción de plata por parte de Banxico, difícilmente podrían los EU verse movidos a castigar a México por iniciar un modesto programa de acumulación de plata para sus Reservas, especialmente al tomar en cuenta que el mega banco privado J. P. Morgan de Nueva York, posee -según las conclusiones de esmerados observadores de su actividad en el mercado de plata de Nueva York- cantidades de plata física que se estiman entre 100 y 200 millones de onzas de plata, y posiblemente más: una cantidad equivalente a la producción anual de plata en México.

México es el primer productor de plata en el mundo. Sustraer de la producción mundial de la plata, no se diga 100% de la producción de plata de México, sino sólo un pequeño porcentaje de la misma, daría por resultado un brinco considerable en su precio, por dos razones: Primero, porque cuando un Banco Central toma tal medida, los mercados le atribuyen gran importancia a ese hecho, y en segundo lugar, porque cualquier sustracción de plata en bruto de los mercados tendrá repercusiones desproporcionadas sobre su precio: el precio de la plata se controla en NY mediante enormes transacciones de compra-venta, pero de éstas resulta una entrega de plata física que es prácticamente nula. El movimiento de plata física para inversión, por comparación con el volumen de compra-venta de plata en contratos de papel es minúsculo, por no decir microscópico (Nota 1). Luego, una sustracción relativamente pequeña de la entrega de plata física al mercado fácilmente podría causar una duplicación de su valor – no solamente de la plata vendida por México en el extranjero, sino de las Reservas en plata de Banxico, realizables en cualquier momento.

México tiene todo el derecho de defender el precio de su plata -un recurso no renovable- para beneficio de la industria minera del país, contra a manipulación que ejercen los EU para mantener deprimido su precio. Banxico compraría la plata a los mineros mexicanos, y les pagaría en pesos mexicanos, el equivalente del precio en dólares de la plata comprada. Como los mineros requieren de dólares para cumplir con compromisos contraídos, y para comprar con dólares equipos e insumos que son de importación, por su equivalente, el efecto sobre las Reservas de dólares de Banxico sería un cargo, una disminución. Banxico estaría en efecto, cambiando una porción de sus Reservas en dólares, por Reservas en plata.

Las Reservas en dólares de Banxico, han estado sufriendo merma porque ha estado bajando el valor del dólar en los mercados internacionales. Aunque volviera a subir el dólar, la plata en Reservas podría duplicar su valor, no sí los dólares.

Aquí quizá viene al caso una breve anécdota sobre la forma en que China entró al comercio mundial. En el Siglo XVI China era una enorme potencia productiva de toda clase de bienes, mucho más avanzada en ello que los europeos, que llegaban hasta China desde Poniente, deseosos de comerciar. A esos deseos, la respuesta de emperador chino fue que China tenía todo lo que necesitaba, y que los europeos no tenía nada que interesa a China, No existía, por lo tanto, razón para contemplar intercambio comercial.

En 1564, Andrés de Urdaneta hace el viaje a Filipinas a partir de Acapulco y descubre la forma de regresar a Acapulco, al navegar desde Filipinas hacia el Nordeste, donde la corriente marina lo lleva a América, de paso tocando tierra en Cabo Mendocino, al cual bautiza con el nombre del Virrey Antonio de Mendoza. En adelante, los galeones que partían para Oriente, primero a partir de lo que hoy es Barra de Navidad, y posteriormente a partir de Acapulco, llevaban algo que a los chinos en Filipinas sí les interesaba mucho: ¡la plata mexicana! Así, los chinos comerciantes proveían a los españoles de todo cuanto se les antojara llevar de regreso a Nueva España, como se conocía lo que hoy es México.

Así comenzó el ingreso de China al comercio mundial, gracias a la plata mexicana, amonedada por cierto, en la Casa de Moneda de la ciudad de México en las famosas Piezas de Ocho Reales -base, años más tarde, de dólar americano de 371.25 granos de plata. Si no me equivoco, los primeros dólares americanos de plata fueron acuñados por la propia Casa de Moneda mexicana, en ausencia de quien acuñara moneda en EU, en los inicios de esa república.

El peso de plata mexicano fue moneda de curso legal en el Oeste de los Estados Unidos, hasta el año 1857. La plata mexicana circuló en China hasta – ¡1935!

Gracias a la plata, y al comercio con China que se hizo posible con ella, la Ciudad de México se convirtió, durante la época de la Colonia, en una de las ciudades más ricas del mundo.

Pienso que la plata amonedada de nuestra histórica Casa de Moneda, ahora bajo el control de Banxico, tiene un futuro promisorio en el mundo de mañana; tanto en China, como en muchos otros países que ansiosamente desearían poseer estas monedas, cuyos exportadores estarían bien dispuestos a recibirlas en pago de sus exportaciones a nuestro país, especialmente porque en cuanto se presente la defunción del sistema monetario del dólar, nuestras Onzas subirán de valor monetario en múltiplos de su actual precio.

El actual sistema monetario del mundo, basado en el dólar, está en su lecho de muerte. Una moneda fiat -como lo es el dólar- no podrá ser remplazada por otra moneda fiat. Por lo tanto, el mundo forzosamente tendrá que retomar al oro como la moneda mundial; la plata sin duda alguna va a complementar al oro como dinero mundial, porque así ha sido en toda la Historia. Es muy probable que el Bloque Euroasíatico inicie la transformación monetaria del mundo, a su debido tiempo.

No sabemos qué configuración tomará la adopción del oro como moneda del mundo, pero posiblemente signifique que las diversas monedas del mundo volverán a ser, como ya lo fueron simples representantes de cantidades fijas de oro. La plata tendrá siempre un valor relativo respecto al oro, mismo que será necesariamente fluctuante, pero sin duda alguna, su valor será mucho mayor al que hemos conocido. La fluctuación en el valor de la plata respecto al oro es susceptible de reducirse, más no es posible eliminarla: ignorar este hecho ha sido la piedra sobre la cual han encallado todos los sistemas bimetálicos que han existido.

De tales consideraciones, se vuelve evidente que Banxico no podrá equivocarse al comprar plata para sus Reservas: al hacerlo, se fortifica ante la caída del dólar como moneda mundial y al mismo tiempo, alienta poderosamente a la industria minera mexicana, en provecho de la economía nacional.

Si además de comprar plata para sus Reservas, Banxico monetiza la plata, al darle a la moneda de plata un valor monetario superior a su valor intrínseco, mismo que podrá ajustar a las alzas en el precio de la plata, pero dejando intacto el valor monetario cuando se den bajas en el precio de la plata, habrá tomado una medida de importancia trascendente que alentará y protegerá al ahorro familiar de los mexicanos y que a su vez redundará en algo de importancia fundamental: la confianza plena de los mexicanos en el grandioso futuro de su país. La moneda de plata mexicana, al recibir un valor monetario de acuerdo con nuestro programa, tendría gran demanda de parte de ahorradores americanos; es más, entre ahorradores del mundo entero. Los ahorradores retendrían estas monedas en sus ahorros por tiempo indefinido, evitando así su retorno a México para cambiarse por dinero fiat. Del tal forma que esta medida, con la cual Banxico le atribuiría un valor monetario a la moneda de plata, crearía un importante producto de exportación para México.

No me queda más que reiterar mi convicción que la plata está ligada al gran futuro de México.

¡Gracias a todos por su atención!

 

Nota (1): “Al multiplicar 159 mil millones de onzas de plata de papel en contratos de compraventa que se comerciaron en 2016 por el precio en efectivo promedio de $17.14, llegamos a la colosal cifra de $2.27 millones de millones de dólares de plata de papel que se comerciaron, contra $4.4 mil millones de dólares de inversión efectiva en plata física. De tal forma que la proporción entre las transacciones nominales realizadas en plata de papel, contra la inversión en plata física, arroja la asombrosa cifra de 517 contra 1…” (Fuente: www.srsroccoreport.com).

 




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