El Cambio Climático y la irresponsabilidad del Presidente de E.U. Donald Trump

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Para detener el cambio climático “necesitamos gobiernos que actúen como bomberos y no como pirómanos”, es uno de los consejos que resalta el contenido de la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático (CCC). En este sentido, varios análisis científicamente comprobados por el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCCC) señalan que el hombre es el principal actor del cambio climático en un 95%, y que los daños causados hasta ahora por las emisiones tales como la subida del nivel del mar, la acidificación de los mares o el derretimiento de los glaciares, se mantendrán durante siglos si los Gobiernos no actúan sobre dichos fenómenos. El IPCCC destaca que el calentamiento es real y muy grave, aunque se haya suavizado en los últimos años, y se estén tomando medidas drásticas para combatirlo. Ya hay efectos que durarán 1,000 años. Dependiendo del escenario, entre el 15% y el 40% del CO2 (dióxido de carbono) emitido puede quedarse ya en la atmósfera. Según dichas previsiones, el nivel del mar podría subir entre 26 y 82 centímetros y la temperatura aumentar hasta 4.8 grados a finales del siglo XXI.  En pocas palabras, el cambio climático impacta e impactará la economía, la salud, la política y el desarrollo social.

De ahí la importancia que, el 12 de diciembre de 2015, la comunidad internacional adoptara el Acuerdo de París. Primer pacto universal que obliga a los Estados a actuar contra el calentamiento global, para contenerlo por debajo de los 2 grados e incluso a 1.5 grados respecto a su nivel previo a la  revolución industrial. En Bonn, sede de la CCC, los 3 mil delegados de 193 países congregados examinaron todas   esas cuestiones. Fue la única reunión previa antes de la celebrada en Marrakech en noviembre del 2015. En dicho acuerdo se señala:

“Artículo 2. El acuerdo tiene como objetivo reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza para lo cual determina tres acciones concretas:

  1. a) Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático;
  2. b) Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, de un modo que no comprometa la producción de alimentos;
  3. c) Elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero”.

El Acuerdo de París entró en vigor el 6 de noviembre de 2016. Y hasta ahora, ha sido suscrito por 170 países. Esto permitirá acelerar el crecimiento de las energías limpias y ayudará a conseguir los objetivos del desarrollo sostenible. En otras palabras, los países se comprometieron a alcanzar una tasa cero de deforestación, mejorar la capacidad adaptativa de las regiones vulnerables, proteger a la población de los fenómenos hidrometereológicos extremos, aumentar la resiliencia de la  infraestructura estratégica de  cada  uno de los países, de los ecosistemas y desarrollar el crecimiento económico de la  emission de  contaminantes de  efecto invernadero.

Para tal efecto las diferentes regiones del mundo se comprometieron a hacer nuevas inversions a nivel mundial en energías renovables. Así, EE.UU.se comprometió a invertir 44 mil millones de dólares, América   Latina con 13 mil millones, Europa con 49 mil millones Medio Oriente y África con 13 mil millones, India con 10 mil millones, China con103 mil millones y Asia y Oceanía con 48 mil millones. Ademas, las naciones más ricas deberán movilizar un mínimo de 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020 para apoyar la mitigación y adaptación al cambio climático en los países en desarrollo. En ese contexto habría que resaltar que el 60% de las emisiones contaminantes del mundo la generan EE.UU., China, India, Rusia, Japón, Alemania. Lo anterior es muy importante en virtud de que China, EE.UU, la Índia, Japón y Alemania son cinco de los líderes económicos mundiales que mantendrán su posición dominante en los próximos tres lustros, hasta el 2030. Y debido a que, en particular tres de ellos, China, EE.UU, la Índia son los países  que más contaminan en el mundo.

Al acuerdo de París lo complementa el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) mismo que fue ratificado por 193 países. Ese propone como tema central la integración de la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad en los planes, programas y políticas sectoriales e intersectoriales con énfasis en los sectores agrícola, forestal, pesquero y turístico. Se busca impulsar la coservación y uso sustentable de la biodiversidad, así como el cumplimiento de las metas de Aichi. Además, el CDB se vincula al Protocolo de Nagoya cuyo objetivo es el de compartir los beneficios derivados de la utilización de recursos genéticos, y al acuerdo de Cartagena que trata sobre la Seguridad de la Biotecnología. Es relevante señalar que en el sector de la biodiversidad destacan 17 países denominados países megadiversos afines, tales como México, Guatemala, Ecuador, Perú, Costa Rica, Colombia, Venezuela, Brasil, Bolivia, Sudáfrica, Kenia, Irán, India, Malasia, China, Filipinas e Indonesia, entre otros.

Pero para cumplir con las metas del Acuerdo de París, los expertos del IPCC estiman que es necesario reducir las emisiones entre 40% y 70% entre 2010 y 2050. Además, el acuerdo no especifica metas obligatorias a cada país, como sí lo hizo el Protocolo de Kioto. Se prevé hacer un balance en 2018, en tanto las Organizaciones No Gubernamentales presionarán para que un máximo de países cumplan y revisen al alza sus ambiciones de disminución de emisiones a partir de 2020. Esto bajo la premisa de que las tecnologías verdes serán más accesibles para todos. La primera revisión obligatoria está prevista en el 2025, fecha muy tardía para poder respetar la meta de los 2°C. Los países también deben comunicar para 2020 su estrategia de desarrollo de baja cantidad de carbono para 2050. El acuerdo de París prevé que los países signatarios rindan cuentas de las acciones programadas y de los resultados, aunque se prevé cierta flexibilidad para los más pobres. Aunque aún quedó pendiente para determinar las reglas de transparencia. La transparencia también se aplica a la ayuda financiera y los países desarrollados deben comunicar las medidas adoptadas para ayudar a los países en desarrollo.

Finalmente, por todo lo anterior, tenemos que hacer caso a Marten Scheffer, creador de la teoría de los puntos de inflexión, que predice sobre los cambios radicales y una posible catástrofe climática. Scheffer señala, en una entrevista concedida al periódico el País el pasado 20 de junio de  2017,  que si se  derrite el hielo de Groenlandia, recuperarlo requerirá miles de años. “Un casquete polar puede derretirse o deslizarse hasta el mar relativamente rápido, quizá en un siglo o poco más, pero si se quiere acumular una capa de hielo, es necesario muchísimo más tiempo, porque se necesita que la nieve se vaya acumulando año con año, y esto requiere muchos milenios. Cuando hablamos sobre estos temas, las grandes cuestiones tienen que ver con la estabilidad de las capas de hielo de Groenlandia y Antártida occidental. Si esas dos regiones pierden estabilidad, nos estaremos asando por milenios”. Sin duda, el cuidado del clima es fundamental y prioritario porque las decisiones que tomamos hoy tendrán efectos en el futuro del planeta. Ese es un gran reto y tiene que ver con la “solidaridad intergeneracional”.

 

Por Eduardo Roldán, Internacionalista y titular de la cátedra Fernando Solana en la UNAM.

 




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