Prosigue la disminución de las Reservas Internacionales

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Las reservas internacionales en los bancos centrales del mundo han disminuido de $12.032 millones de millones de dólares, el pico alcanzado el 2 de agosto de 2014, a $10.814 millones de millones de dólares el 13 de enero de este año, según lo registrado por Bloomberg. Se trata de una disminución de alrededor del 10.12%.

Durante los últimos 29 meses, la disminución de las Reservas avanzó a razón de alrededor de $42 mil millones de dólares al mes. A este paso, para finales de 2017, las Reservas Internacionales probablemente disminuirán otros $504 mil millones de dólares, para llegar a $10.31 millones de millones de dólares, lo que aumentará la caída desde el pico en 2014 hasta el 14.31%.

Sin embargo, es casi seguro que la tasa de disminución aumentará, porque el manantial que ha alimentado las reservas internacionales desde 1971 – el déficit comercial de EE.UU. – es el objeto de la atención del Sr. Donald Trump, y ha expresado la intención de tapar este manantial mediante la reducción o eliminación del déficit comercial de Estados Unidos.

La disminución del total de las Reservas Internacionales es una señal clara de la contracción del crédito mundial. La consecuencia económica de un mundo que se ha construido sobre la base de un crédito en constante expansión será la liquidación cada vez más desesperada de las inversiones de empresas y particulares en todo el mundo, con el fin de pagar las deudas contraídas anteriormente en dólares. La liquidación será una gran lucha contra la corriente opuesta de creciente escasez de dólares.

Ludwig von Mises señaló hace muchos años que una vez que un banco central se embarca en la expansión del crédito mediante la reducción de la tasa de interés a un nivel artificialmente bajo, ya no puede dejar de expandir el crédito: tiene que continuar la expansión del crédito reduciendo aún más, la tasa que ha establecido. Si el banco central decide dejar que el mercado vuelva a fijar la tasa de interés, entonces la expansión anterior se convertirá en una liquidación general, para eliminar las malas inversiones creadas por la expansión inducida artificialmente. Si el banco central no permite que el mercado establezca la tasa de interés, entonces la expansión del crédito continuará hasta producir un auge desbocado, que será seguido por colapso y liquidación masiva de la deuda.

El mundo entró en una borrachera de expansión de crédito a partir de 1971. Los Estados Unidos, como el banquero central del mundo (liberado de la restricción de canjear dólares por el oro) entró en una larga expansión crediticia que alimentó de dólares al mundo, a cambio de los productos que el mundo le ofrecía. El mundo respondió al flujo entrante de dólares a sus bancos centrales, con una expansión del crédito correspondiente que fomentó una prosperidad mundial basada en el crédito (véase la gráfica).

El gráfico elaborado sobre la base de datos de Bloomberg nos está señalando que el mundo alcanzó el punto en el que tuvo que comenzar una liquidación general, en agosto de 2014.

Ahora, el Sr. Trump planea acelerar el ritmo al cual el mundo trata de liquidar sus deudas en dólares, porque tiene la intención de tapar el manantial, el déficit comercial de Estados Unidos, que alimenta dólares a los bancos centrales del resto del mundo.

Por lo tanto, considero que 2017 será un año de caos económico para el mundo; la contracción del crédito mundial en 2017 se manifestará en forma de quiebras a todos los niveles, destrucción de activos financieros, colapso de precios, desempleo masivo, devaluaciones monetarias a diestra y siniestra y, por supuesto, inestabilidad política mundial.

Todos aman a una persona que gasta mucho. A quien gasta prodigiosamente se le escucha con respeto y cada palabra que dice se toma mucho en cuenta. Es el centro de atención de una gran camarilla; todos tratan de complacerlo. Pero cuando su dinero se agota, de pronto se encuentra al aire libre, en el frío. Sus amigos ya no aparecen, dejan de preocuparse por lo que le gusta o le disgusta. Avergüenza a sus antiguos amigos.

Al rechazar los productos del mundo -a excepción del petróleo, por supuesto- el Sr. Trump está provocando el distanciamiento de los amigos de los Estados Unidos. El comercio promueve la amistad y el interés en el bienestar del socio comercial. La suspensión del comercio produce indiferencia mutua.

Al bloquear la entrada de productos extranjeros a su territorio, Estados Unidos perderá influencia en todo el mundo. ¿Por qué los países habrían de escuchar a los Estados Unidos, si éstos rechazan sus productos? El resto del mundo seguirá su propio camino, indiferente al interés estadounidense y al insignificante valor de su cultura superficial.

El proteccionismo estadounidense significa que Estados Unidos pierde su liderazgo mundial y pierde su derecho a emitir el dinero del mundo.

Como dijo José Alfredo Jiménez:

“Te adoré, te perdí… ya ni modo. ¡Ojalá que te vaya bonito!”.

Por Hugo Salinas Price




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