Precisiones sobre ajuste a precios de gasolinas y diésel

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Los recientes ajustes a los precios de las gasolinas y el diésel que entraron en vigor este primero de enero de 2017 han generado dudas y señalamientos en distintos sectores de la sociedad. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público responde a diversas dudas que han sido recogidas esta semana.

 

¿Por qué en México las gasolinas son tan caras, especialmente si somos un país productor de crudo?

El precio de las gasolinas en México es competitivo. El precio promedio en el país para enero de 2017 es menor que el promedio mundial, y se puede consultar en una fuente pública (www.globalpetrolprices.com).

Es incluso menor que en la mayoría de los países de América Latina (Argentina, Belice, Chile, Costa Rica, Cuba, Honduras, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana y Uruguay), menor que en varios países productores de crudo (Brasil, China, Noruega y Reino Unido) y menor que la gran mayoría de los países industrializados (Japón, Corea del Sur, Hong Kong, y los miembros de la Unión Europea, entre otros. Los  países productores de petróleo también han aumentado los precios de las gasolinas.

Se dijo que no habría más incrementos en los precios de los combustibles

El ajuste en los precios de las gasolinas y el diésel está relacionado directamente con los precios internacionales del petróleo. Hasta antes de 2015,  los incrementos en precios se daban por razones políticas o tributarias, y que aunque bajaran los precios internacionales, se seguían dando aumentos mensuales. A partir de 2016, los únicos cambios observados tuvieron que ver con los cambios en los precios del petróleo, que son costos reales en la producción de gasolinas y diésel. Hubo una reducción de precios de las gasolinas y diésel a inicios de 2016, lo que ocurrió por primera vez en la historia reciente de México.

En 2017 los precios son el reflejo de los incrementos reales en los costos de producción de estos combustibles. Los precios del petróleo WTI y Brent aumentaron en dólares, de septiembre a la fecha, en un 17% aproximadamente.

El objetivo es que  el Gobierno de la República deje de determinar los precios de los combustibles. Por ello durante 2017, de manera gradual y ordenada, se flexibilizarán todas las regiones del país para que sea el mercado el que los determine, con una estricta vigilancia y monitoreo por parte de la autoridad para evitar abusos.

 

Con el aumento de los precios de las gasolinas, la inflación se va a disparar

En el pasado hubo episodios con aumentos similares en los precios de los combustibles sin que eso se trasladará en un aumento desbordado en la inflación. Por ejemplo, de 2010 a 2013, se observaron incrementos en precios de los combustibles similares al aumento para la gasolina magna en enero. En esos años, la inflación general se ubicó entre 3.5% y 4.5%. Además, como lo ha comentado el propio Banco de México, es un cambio de una vez en los precios que no debería de generar presiones inflacionarias permanentes.

El Banco de México se mantendrá atento, como lo ha hecho siempre, para cuidar que el aumento en los precios de las gasolinas no provoque efectos de segundo orden en los precios de los distintos bienes de la economía.

 

El aumento afectará a los sectores más desfavorecidos

Mantener artificialmente bajos los precios de los combustibles no es una buena política pública ni un buen uso de los recursos públicos. Es importante recordar que el consumo de las gasolinas y el diésel genera contaminación, problemas de congestión vial, afectaciones a la salud y que su consumo está concentrado en los sectores de mayores ingresos de la población.

De cada 100 litros de gasolinas que se consumen, 70 de ellos son consumidos por el 30% de los hogares más ricos. En contraste, el 30% de los hogares de menores ingresos consumen sólo 5 de esos 100 litros.

Desde el punto de vista de los costos de producción, cabe recordar que el consumo de diésel es deducible por las empresas, y que el IEPS de diésel es acreditable contra el pago del ISR, lo que mitiga el impacto en los costos de las empresas, incluyendo los transportistas.

También es relevante mencionar que la mayoría de los programas de apoyo social reflejan en automático los cambios en la inflación, por lo que cualquier efecto se reflejaría en el apoyo otorgado a los hogares más vulnerables.

De manera general, los precios más bajos se encuentran en la zona del Golfo de México, en particular en los estados de Veracruz, Tabasco y Yucatán, en donde se encuentran algunas de las comunidades con menor desarrollo del país. Asimismo, la presencia de la refinería de Salina Cruz en Oaxaca ayuda a que en la zona de ese estado y zonas cercanas los precios se encuentren también entre los más bajos del país.

 

Los impuestos sobre la gasolina son muy altos

En prácticamente todos los países del mundo se cobran impuestos al consumo de los combustibles. Esto es debido a que se reconoce que el consumo de los combustibles fósiles tiene efectos negativos en la sociedad.

El consumo de combustibles genera contaminación y afectaciones directas a la población que está expuesta a las emisiones de contaminantes. Todos quienes vivimos en las zonas metropolitanas de México conocemos bien los efectos contaminantes que generan los combustibles. Además, se genera congestión vial; basta asomarse a cualquier arteria importante de cualquier ciudad del país para constatar que el consumo de combustibles en México es de los más altos en el mundo, reflejo del alto parque vehicular.

Los impuestos a los combustibles los pagan sobre todo los hogares más ricos. Por ejemplo, en México de cada peso de impuesto, el 30% de los hogares más ricos pagan cerca de 70 centavos. Es difícil encontrar un bien cuyo consumo esté tan concentrado en los hogares de mayores ingresos.

Por ejemplo, es un gran contraste que México tenga un consumo per cápita de gasolinas 22% mayor al de Alemania, país que tiene un ingreso per cápita es cuatro veces y media mayor.  Y esto se debe principalmente a las diferencias de precios que se observan entre ellos.

A pesar de lo anterior, el precio promedio en México para enero de 2017 es menor que el promedio mundial.




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