Luis Videgaray al asumir el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores pide mantener la fortaleza y unidad frente a los desafíos del país a futuro

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Muchas gracias, muy buenas tardes a todas y a todos.

En primer lugar, saludo al señor Secretario de Gobernación.

Gracias Miguel, es un privilegio nuevamente hacer equipo contigo, por México en el equipo del señor Presidente Enrique Peña Nieto.

Hoy es uno de los días más importantes de mi vida, y agradezco profundamente al Presidente de la República el nombrarme Secretario de Relaciones Exteriores.

En los próximos días me van a oír hablar un “chorro” viene la reunión de Embajadores y Cónsules y se van a cansar de que les repita las mismas cosas.

Entonces hoy en este momento, quiero solamente abordar dos temas muy simples, ya después vamos a hablar de otras cosas, vamos a hablar de los temas propios de la política exterior, incluyendo por supuesto nuestra relación con los Estados Unidos, pero también con América Latina y con el resto del mundo, habrá momento.

Permítanme referirme solamente a dos temas:

El primero, me quiero referir a ustedes. Yo no conozco la Secretaría de Relaciones Exteriores, más que como se le puede conocer desde fuera; no soy un diplomático; nunca he tenido más allá de los encargos propios de la Secretaría de Hacienda en su actividad internacional, la representación de nuestro país.

Ustedes han dedicado su vida entera a ello. Se los digo de corazón y se los digo con humildad, vengo a aprender de ustedes, vengo a hacer equipo con ustedes en un momento en que México nos necesita a todos más que nunca.

El reto es enorme, las amenazas ahí están, pero las oportunidades y nuestras fortalezas también son enormes, y una de ellas tal vez la más importante son ustedes.

Si algo me motiva y me da confianza al asumir este reto que hoy nos encomienda el Presidente de la República, es precisamente contar con el trabajo de ustedes.

Desde hoy, desde mi primer minuto en esta Cancillería, les pido a todos y cada uno de ustedes su apoyo, se los pido como Canciller, se los pido como mexicano. Hoy nos necesitamos más que nunca y para mí será una oportunidad de vida maravillosa estoy seguro, conocerlos y aprender de todas y de todos ustedes.

De antemano les digo, vamos a trabajar mucho, hay mucho que hacer, hay muchas cosas muy buenas que hacer y será un privilegio ser parte de este extraordinario equipo que lo ha sido por muchos años, por décadas, que es la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, una de las grandes instituciones que nos debe de orgullecer a todos los mexicanos.

El otro tema al que me quiero referir es, quiero hablar de mi amiga Claudia Ruiz Massieu. Claudia, gracias por tus generosas palabras.

A diferencia de la Secretaría de Relaciones Exteriores, sí conozco muy bien a la Secretaria, hemos sido equipo muchas veces a lo largo de los años, nos conocemos de hace mucho tiempo y conozco en primer lugar su extraordinario talento.

Es una de las mujeres mexicanas más inteligentes que he conocido en mi vida, con una enorme capacidad analítica, es una mujer culta, es una mujer preparada.

Pero esos atributos, esos talentos palidecen cuando se le compara con su compromiso por México, con esa capacidad que tiene de trabajar de sol a sol de manera incansable, recorriendo el país, recorriendo el mundo en favor de México.

Claudia es una idealista, es una idealista que cree en ese ideal que se llama México, y eso es algo que además lo hace y nos lo contagia.

Recuerdo muy bien cuando estábamos al principio de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto, ella en turismo y yo en Hacienda y empezábamos por ejemplo a hablar del tema de la gastronomía, que era un tema en el que nadie creía y Claudia con esa pasión y esa tenacidad que la caracteriza, y hoy tenemos una política nacional de gastronomía, y muchas cosas buenas están pasando en ese ámbito.

Y recuerdo cuando fue nombra Canciller, recuerdan que acaba de pasar, estaba pasando aquel terrible acontecimiento en Egipto, en donde algunos de nuestros connacionales fueron literalmente atacados.

Claudia no dudó, pidió autorización, se llevó el avión presidencial y estaba en Egipto en unas cuantas horas, con ese mismo entusiasmo, ese talento y ese sentido de oportunidad que siempre la ha caracterizado.

Vengo a llenar unos zapatos muy grandes, sé y entiendo lo que representa esta institución, y lo que representan para la historia de México quienes han ocupado la titularidad de la cancillería.

También habrá otros momentos para hablar de todos ellos, pero hoy solo me quiero referir a uno, a nuestra extraordinaria Canciller, a quien México hoy está en deuda, a mi amiga muy querida a quien admiro, respeto y agradezco, Claudia Ruiz Massieu. Muchas gracias Claudia.

Muchas gracias, pues bueno, al equipo de la Cancillería, ahorita nos vemos. Ahorita voy a platicar con muchos de ustedes y me va a dar mucho gusto conocerlos, a muchos ya los conozco, a otros apenas los voy a conocer, pero me va a dar mucho gusto platicar con ustedes.

Y aprovecho para saludar y presentarme con la “fuente” que cubre la Secretaría de Relaciones Exteriores, será también un privilegio para mí trabajar con ustedes, y a final de cuentas todos estamos haciendo equipo con México, así que me pongo a sus órdenes y habremos de trabajar muy de cerca con la “fuente” que cubre esta Secretaría.

Muchas gracias, muy buenas tardes.




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