Trump, México y el mundo

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El desquiciante triunfo de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos de América es una demostración de que lo que se enseña en las universidades del mundo y en especial, en las escuelas de economía y de ciencias políticas, no sirve para nada.

Las políticas que trazará el nuevo Presidente de los Estados Unidos de América, según las ha ido anunciando una por una desde su campaña electoral, revolucionarán al mundo, pero en un sentido contrario al progreso y al avance de la Humanidad.

Todo lo que se había logrado desde la Posguerra, en acuerdos internacionales, incluyendo la acción de la ONU, se vendrá por tierra.

Trump establecerá una política aislacionista, contraria al sentimiento mundial, precisamente en un periodo en que se había logrado el más alto nivel de globalización de la economía, las finanzas y el comercio.

Las políticas de Trump, de ponerse en práctica efectivamente, restablecerán un estado de tensión internacional, que no se había visto desde la Crisis de los Misiles en Cuba, la Crisis del Muro de Berlín o la Crisis de Guerra Fría con Gorbachov.

¿Cómo crear una crisis económica y social con México, país vecino y amigo, al que Estados Unidos le debe tanto por su alianza en la Segunda Guerra Mundial, cuando México aportó no sólo fuerzas militares, sino ayudó con recursos humanos para el campo norteamericano, y abasteció de minerales y materias primas, alimentos y productos industrializados para el triunfo aliado? ¿Y por qué Trump no lee la Historia?

Será muy costoso para el pueblo de los Estados Unidos el rompimiento que Trump pretende con México: se quedarán sin servicios, sin trabajadores; sus precios de muchos productos de consumo se elevarán, particularmente los precios de automóviles y productos electrónicos; se amontonará la basura en sus ciudades; sus campos quedarán vacíos de trabajadores y su producción no podrá ser comercializada; se quedarán sin turismo de mexicanos; sus tiendas quedarán vacías en la frontera y se provocarán conflictos sociales en ciudades como Chicago, Los Ángeles, Nueva York, en estados como Texas, Arizona y California; y renacerá una mala relación entre mexicanos y norteamericanos.

Es cierto que nuestra economía puede sufrir daños; pero la economía y la sociedad norteamericana sufrirán más; lo del muro, las remesas y lo demás, son políticas desquiciadas de Donald Trump, que serán condenadas por la Historia.

Crear una mala relación económica, política, diplomática, social, científica, tecnológica y cultural entre México y los Estados Unidos es una locura; no se puede destruir de un plumazo todo lo que se ha hecho en el pasado: la política del “Buen Vecino”, que estableció Roosevelt y que costó tanto desarrollar en los dos países, viene Trump y la echa por el caño: es una insensatez histórica; la Historia lo condenará




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