El Presidente de la República inicia su 5to año de Gobierno y convoca a la unidad de los mexicanos

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El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ofreció un mensaje con motivo del inicio de su quinto año de Gobierno, en el que afirmó que en los dos años siguientes “haré mi parte para fortalecer la unidad nacional y que sea fuente de un México grande, próspero y justo”.

Aseguró que “cuando México ha enfrentado unido sus desafíos, siempre ha salido adelante. A lo largo de la historia, nuestra reserva más importante ha sido la unidad de los mexicanos”.

Subrayó que la unidad supera las diferencias y agravios “para convertirse en el escudo de una familia, de una comunidad, de nuestra nación”.

Refirió que en los cuatro años de su Gobierno, ha buscado “construir un país que dé más y mejores oportunidades a nuestros niños y jóvenes. Hasta el último día seguiré trabajando al lado de todos ustedes para que cada mexicano pueda construir su propia historia de éxito”.

“Yo seré el primero en trabajar para afirmar esa unidad. Trabajaré con ahínco cada día de los dos años que restan al sexenio y me aseguraré de que mis colaboradores cumplan su parte”, enfatizó.

 

Por su importancia, a continuación se transcribe el mensaje íntegro ofrecido la noche del 1 de diciembre de 2016 por el Presidente Enrique Peña Nieto:

“Muchas gracias por permitirme entrar en sus hogares.

Hoy comienza el último tercio de mi mandato.

En dos años concluirá mi Gobierno. Sin duda el mayor orgullo y el más alto honor de mi vida ha sido, y siempre será, el haber sido elegido Presidente de todos los mexicanos.

Desde el primer día del sexenio me propuse realizar las grandes reformas que no se habían logrado por décadas.

Siempre reconoceré la responsabilidad y visión con que actuaron las fuerzas políticas del país que, desde los partidos, las cámaras del Congreso de la Unión y los poderes legislativos de los Estados, compartieron el diseño, la negociación y los acuerdos para que esas reformas sean realidad.

Algunas de esas reformas han comenzado a dar frutos, que ahora se perciben pequeños pero que se acrecentarán con el tiempo. La historia pondrá en su justa dimensión cada una de esas reformas que, estoy seguro, generarán las oportunidades que merecen nuestros hijos y los hijos de ellos.

Es pensando en ellos que se concibieron y se están implementando las reformas.

Y es pensando en ellos que hoy me dirijo a todos ustedes.

Cada día de mi mandato compruebo que México es un gran país.

Es un gran país por su historia, por su cultura, por su diversidad, pero sobre todo, por su gente: por los mexicanos.

Las mexicanas y mexicanos, cada uno de ustedes, son lo más fuerte, lo más valioso y lo más promisorio de nuestro país.

Todos los días convivo con decenas, cientos, a veces miles de mexicanos y constato que el futuro lo están construyendo ustedes con su esfuerzo.

Ese esfuerzo está en la dedicación del padre que madruga para iniciar una larga jornada de trabajo; en la devoción de la madre que combina el cuidado de sus hijos con un empleo; en la creatividad y la capacidad de innovación de los jóvenes; en la ilusión y el afán de superación de los niños.

Por eso, porque soy testigo diario del esfuerzo de ustedes, veo el futuro de México con gran optimismo.

Otra cosa que me enseña cada día de mi mandato es que nuestro valor más importante es la unidad.

Nuestra historia nos recuerda que cuando no hemos estado unidos, el país ha sufrido desastres que dejan cicatrices dolorosas.

La desunión provocó la pérdida de la mitad de nuestro territorio.

La desunión condujo a la imposición de un emperador extranjero, ajeno a nuestra vocación republicana.

La desunión ocasionó una revolución de años, que causó un millón de muertes y una destrucción que tomó décadas recuperar.

En cambio, cuando México ha enfrentado unido sus desafíos, siempre ha salido adelante. A lo largo de la historia, nuestra reserva más importante ha sido la unidad de los mexicanos.

En todas las familias sabemos que para resolver un problema, lo primero, lo que más se necesita, es que todos, nos unamos.

Esa unidad está por encima de diferencias y agravios.

La unidad supera esas diferencias y esos agravios para convertirse en el escudo de una familia, de una comunidad, de nuestra nación.

Los dos años que siguen implicarán retos considerables; uno de ellos será establecer una relación constructiva con el nuevo gobierno de los Estados Unidos de América, nuestro vecino geográfico y principal socio comercial.

La respuesta fundamental a ése, y a todos nuestros retos es y será la unidad.

La unidad está hecha del esfuerzo de cada quién, de la responsabilidad con que hacemos nuestro trabajo y de ese muy grande valor nuestro, la solidaridad de todos los mexicanos.

La unidad, por supuesto, comienza por que el Gobierno cumpla su parte.

Yo seré el primero en trabajar para afirmar esa unidad.

Trabajaré con ahínco cada día de los dos años que restan al sexenio y me aseguraré de que mis colaboradores cumplan su parte.

Defenderé las libertades, los derechos y la dignidad de los mexicanos, donde quiera que residan o se encuentren.

Mexicanas y mexicanos:

En estos cuatro años, he buscado construir un país que dé más y mejores oportunidades a nuestros niños y jóvenes.

Hasta el último día seguiré trabajando al lado de todos ustedes para que cada mexicano pueda construir su propia historia de éxito.

Cada día haré mi parte para fortalecer la unidad nacional y que sea fuente de un México grande, próspero y justo”.




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