El Comandante Fidel y su relación con México

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Hizo muy bien el señor Presidente Enrique Peña Nieto en acudir a las exequias del Comandante Fidel Castro Ruz, en La Habana, el pasado 29 de noviembre.

El Comandante Fidel había fallecido a las 10:29 pm del viernes 25 de noviembre, dejando una estela de acciones políticas y sociales tan numerosas, que se tendrán que escribir muchos libros sobre su vida y su obra ahora que, como él mismo lo anunció: “La Historia me absolverá”.

Decimos que hizo bien el Presidente Peña Nieto en asistir a dar las condolencias del Pueblo de México al Pueblo Cubano, porque la relación de México con Cuba siempre ha sido intensa y profunda y, más que pertenecer a la Política Exterior, más bien la relación con Cuba para México ha sido un asunto de Política Interior, desde hace muchísimo tiempo, tal vez desde el Siglo XIX.

Numerosísimos personajes de Cuba, comenzando por José Martí, el Libertador, escritores, poetas, políticos cubanos, siempre encontraron en México, y entre ellos Fidel Castro, una segunda patria.

México les dio calor y apoyo y refugio a todos; y desde siempre, la relación con Cuba fue para México y los mexicanos entrañable.

Por razones muy largas de contar, se podría decir que el éxito de Fidel Castro en su regreso a Cuba desde el Puerto de Tuxpan, a bordo del barquito “Granma”, que así le puso por nombre el pescador veracruzano que se lo vendió a Fidel y a sus sesenta correligionarios que partieron con él, entre ellos el Che Guevara y su hermano Raúl, ahora Presidente de Cuba, se debió al apoyo que le dio México, incluyendo al Gobierno que lo liberó después de haberlo aprehendido por realizar acciones ilegales en prácticas de tiro con rifles y ametralladoras, que le fueron incautadas.

De México zarpó Fidel Castro a Cuba para internarse en la Sierra Maestra y lograr el triunfo precisamente un 31 de diciembre, cuando la dictadura de Fulgencio Batista celebraba el Año Nuevo.

México, por instrucciones del entonces Presidente Adolfo López Mateos, fue el único país de América Latina y de la OEA que no rompió con la Isla de Cuba a raíz del triunfo de Fidel Castro; y México fue el único país que abrió sus puertas para el comercio y el intercambio de tecnología, ciencia y cultura, en tiempos del Presidente Luis Echeverría Alvarez, quien viajó a la Isla de Cuba para establecer una época de colaboración y amistad que no se ha roto desde entonces.

Qué bien que el Presidente Enrique Peña Nieto ha seguido la tradición mexicana de mantener la amistad, el comercio y colaboración en todos los campos de la tecnología, la ciencia y la cultura, con el pueblo cubano.

Ahora, queda el peligro de Donald Trump que podría significar un retroceso en el camino de reanudación de relaciones de Estados Unidos con Cuba, que inició el gran líder demócrata Presidente Barack Obama cuyo mandato lamentablemente terminará el próximo 20 de enero.

 

LIC. MAURO JIMENEZ LAZCANO

Director General de la Revista Macroeconomía




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