“México va bien; no hay que dividirnos”: Julio A. Millán Bojalil

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Sin lugar a dudas son ustedes los actores principales de este evento, los jóvenes que con su empeño y dedicación alcanzaron terminar y titularse de licenciados en Economía.

Este certamen que se inició hace 38 años, ha sido dedicado a los Economistas que consideramos pueden contribuir con su experiencia y su capacidad a construir un México mejor.

El resultado está a la vista, el esfuerzo ha valido la pena, estamos hoy en la XXVII entrega del Premio Nacional “Tlacaélel” de Consultoría Económica a las mejores tesis y trabajos de investigación de la licenciatura de Economía y sin embargo en el país ronda un ambiente de sentimientos encontrados. Por un lado, una insatisfacción con muchas actitudes negativas e incluso con miedo, derivado de problemas que se han venido presentando como la inseguridad, la violencia; resultado de un proceso canceroso de impunidad que vive el país. Es cierto y no critico a los que de alguna manera sobredimensionan porque quizá nos hace reflexionar más profundamente cómo debemos neutralizar estos problemas.

Sin embargo, por otro lado, existen eventos como este, que nos muestran la fortaleza del país con una diferente dinámica y cuando analizamos la situación económica y social del país, llama la atención que los agoreros del desastre son rebasados por tres condiciones de la economía real, la primera es que tenemos suministros de alimentación, hasta ahora no están racionados los productos, la segunda, disponemos de energía para todos que permite producir, transportarnos y luz y tercero; tenemos un sistema de salud que nos evita tener cuarentenas por pandemias agobiantes y hemos extendido nuestra expectativa de vida.

09_279A su vez, la mayor parte de los mexicanos vivimos en paz, en un marco de instituciones que funcionan, sin embargo no estamos satisfechos en muchas cosas que vemos a diario, por eso nuestro interés es mejorarlo, profesionalizarlo, eficientarlo y es ahí donde, surge la voluntad de todos estos profesionistas que aman a México.

A veces con principios muy sencillos podemos ayudar a nuestro país y esto es porque nos convertimos en semillas de honradez para reforestar el bosque social de México, y todos podemos ayudar a lograrlo y son ustedes los que pasaron por la puerta de la libertad gracias a su educación que deben ser líderes en la honradez.

Ahora tienen grandes expectativas, van a seguir construyendo su futuro con dedicación y entusiasmo y recuerden que sus fronteras son el mundo y nunca se limiten a visiones cortas sino al contrario, a buscar la mayor amplitud de espacios para lograr el éxito.

Hace cuatro años dije que este certamen era para construir un México más sólido y podemos asegurar que:

Sí, hoy nos sentimos muy orgullosos.

Sí, porque el logro es fuerza motora para nuevos pasos y desafíos.

Sí, porque cuando se alcanzan metas puede uno plantearse, sin lugar a dudas, nuevos retos y objetivos mayores.

Sí, hemos demostrado que el futuro no se inventa, ni se predice, se construye.

Sí, porque lo que hemos señalado una y otra vez reiteradamente en esta tribuna, es buscar la grandeza de México.

Todo esto nos lleva a salirnos de esa telaraña que enreda las sociedades que se llama desconfianza, nosotros no la propiciamos, nosotros la combatimos y reitero un concepto de los muchos que admiro de Tlacaélel:

“la derrota de un pueblo, la pérdida de su fortaleza y poderío no sobrevienen nunca como resultado de fracasos ocurridos en los campos de batalla, es siempre consecuencia de la quiebra interior de su voluntad, sólo está vencido quien admite estarlo”.

Estamos viviendo cambios vertiginosos, no solo es la rapidez de la incorporación de nuevas tecnologías, de innovaciones maravillosas, sino de la profundidad de ellas que irán cambiando la estructura del mundo, pero principalmente de las sociedades como las nuestras, el adaptarse a todo ello, representa un gran reto de voluntad y de congruencia con los valores más preciados que tenemos como es; la lealtad, el respeto y el amor a la patria.

La solidaridad entre los mexicanos es crucial para enfrentar los retos de este siglo, no hay medias tintas. Si nos dividimos nos vencen y las amenazas internas y externas son muchas, constantes y muy peligrosas, por ello debemos de luchar a favor de los valores que los mexicanos sí tenemos con apertura a una solidaridad real y extender la mano de la amistad.

Con el ayer forjaremos el mañana, pero vivimos el presente y precisamente hoy estamos construyendo con visión el futuro y la grandeza de México.

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