“Colocar al ciudadano en el centro de toda tarea administrativa y política”: Ignacio Pichardo Pagaza

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A continuación el discurso del doctor Ignacio Pichardo Pagaza, el 13 de julio de 2016, al recibir el Doctorado Honoris Causa del INAP:

  1. Quiero agradecer al H. Consejo de Administración del INAP y muy particularmente a su presidente, el estimado maestro Carlos Reta Martínez, la singular distinción de que me hacen objeto este día.
  2. Siento un gran orgullo; es la culminación de una enriquecedora carrera cabe los muros de mi casa de siempre, nuestro querido INAP.
  3. Valoro la presencia de mi familia, mis hijos, nietos, hermanos que me acompañan. En particular de mi esposa Julieta a quien le ha tocado acudir a variados eventos en el INAP y a los del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas.
  4. No tengo palabras para dar las gracias a mis amigos presentes y a los que no pudieron venir pero que están aquí en espíritu. Les doy un gran abrazo de amistad y solidaridad.
  5. Personajes estrechamente ligados al Instituto, son una memoria imborrable. Avanzaron ya en el decurso del río de la vida, como dijera el poeta Manrique: así el caso de Miguel Duhalt Kraus, Gustavo Martínez Cabañas, Jesús Rodríguez y Rodríguez, Pedro Zorrilla Martínez, Andrés Caso Lombardo, Fernando Solana, Elenita Jannetti, por mencionar solo algunos.
  6. Me halagaron las palabras del Dr. Chanes Nieto y de la Dra. Mari Carmen Pardo. Tareas conjuntas en el seno del INAP y del IICA, consolidaron nuestra amistad que ahora se ve envuelta, además, en mutuos afectos. Así explico sus elogiosas referencias. Gracias Mari Carmen, gracias Pepe.
  7. Han transcurrido 53 años del día en que una tarde de otoño de 1963 abordé el ascensor de la reluciente Torre Latinoamericana para llegar, emocionado, a la sede del Instituto de Administración Pública de México. Había leído la impresionante nómina de sus fundadores.
  8. Una hora después de escuchar al sabio don Gustavo me encontré sentado en un escritorio de su amplio salón anexo: ya me había registrado como aspirante a miembro del Instituto; me presuadió su esfuerzo para que participara en un seminario de la UNAM sobre Planeación y Desarrollo que iniciaba la siguiente semana. Puso ante mí un documento de ONU/CEPAL para lectura inmediata porque era la ponencia marco y no había tiempo para preparar la que me asignó.

59_276Por primera vez trabajé y conocí a otros conferenciantes que desde entonces han sido amigos a los que admiro. Jorge Tamayo, Adolfo Lugo, Luis García Cárdenas, el Dr. Carril, (autonombrado experto de la ONU) el propio D. Gustavo; personajes como Doña Ifigenia Martínez, David Ibarra, José Merino Mañón. (Alejandro Carrillo seguía en Buenos Aires en la maestría).

No olvidaré el momento en el que un pequeño grupo de asociados encabezados por el presidente, el Dr. Natividad González Parás, esgrimiendo de modo brillante los argumentos legales de los propios juristas franceses, consiguió que se respetara la voluntad de la mayoría del Consejo del IICA y obtuviera para México, la presidencia de esa ilustre y casi centenaria Institución, por segunda ocasión.

Querido Nati, nunca te daré las gracias suficientemente.

Desde aquí envío un saludo cordial al embajador de México en Japón, nuestro amigo querido Carlos Almada, antiguo director ejecutivo del IICA.

  1. Siento la necesidad real de encapsular en unas frases lo que desde mi perspectiva ha sido la transformación de las administraciones públicas de nuestro país en el lapso mencionado.
  2. Estoy convencido que los estudios, las investigaciones y publicaciones académicas mexicanas sobre la teoría y práctica de la Administración constituyen un acervo intelectual riquísimo, inexistente e inimaginable hace medio siglo.

No obstante, observo con pesadumbre que la influencia real de tales estudios sobre las políticas públicas y el buen gobierno es limitada.

No hemos hallado la fórmula para cerrar esa brecha. Urge hacerlo: la tarea corresponde, evidentemente, a los actores de la relación bipolar.

Siento apremio para que las administraciones aprovechen a cabalidad los mejores diagnósticos y datos robustos disponibles en las torres académicas. Creo que a las administraciones públicas toca dar un paso firme para cerrar grietas, encargando a la academia los estudios técnicos sobre política pública, buen gobierno y su seguimiento. Paralelamente expreso la exigencia de que los académicos pierdan algo del pudor que los aleja de los procesos cotidianos de la política. No debería serles tan difícil puesto que la academia ya domina los arduos trabajos de campo que requiere su investigación.

Una segunda observación clave de varios estudiosos recogida por la doctora Pardo en su espléndido libro sobre la evolución de la administración pública de México.

Dice la autora que las numerosas reformas legales en el tema electoral y su puesta en ejecución no han tenido en muchos casos su natural correspondencia con las transformaciones que requieren los aparatos administrativos.

  1. En una reflexión paralela se debe reconocer que los cambios constitucionales y reglamentarios de los últimos lustros, han sido numerosos. En el nivel formal, han generado transformaciones también formales en las instituciones. Pero son insuficientes las modificaciones en aspectos críticos de las maquinarias administrativas: en la atención urgente a la formación del nuevo capital humano, en sus presupuestos, sus estructuras. Se resume todo en la determinación de colocar al ciudadano en el centro efectivo de toda tarea administrativa y política.

Vivimos una administración pública que marcha a dos velocidades.

  1. Los ciudadanos y los políticos especialmente nos hemos olvidado de la administración pública. Estamos atentos a la competencia electoral entre partidos y candidatos, como si la política se redujera solo a ese lado del prisma.

El deber primordial de los funcionarios de elección no es mantenerse en el poder ni sobrevivir para la siguiente elección. Es el bienestar del ciudadano y eso incluye la calidad y la oportunidad de los servicios públicos que los distintos órdenes de gobierno proveen (INEGI).

Los ciudadanos en su mayoría no hacemos trabajo voluntario ni servicio a la comunidad. No participamos: Formulamos críticas acerbas pero nos mantenemos lo más lejos de la política.

  1. Ofrezco excusas por el tono solemne de este recuento; sobre todo por incompleto.

¿Acaso no ha habido avances en nuestras administraciones durante cincuenta años? ¡Desde luego! Muchos e importantes. ¿Quién no recuerda los presidentes que encabezaron reformas de gran aliento? ¿Aquel hombre que recuperó el dominio pleno a favor de la nación de sus recursos naturales y terminó con la arrogancia autoritaria de una presidencia sin contrapeso? ¿0 al presidente que buscó dotar de eficiencia a la compleja red de organismos y empresas estatales, creando las secretarías globalizadoras y las cabezas de sector, cuyo cuidadoso operador fue nuestro amigo Alejandro Carrillo? y ¿El mandatario que advirtió sobre el valor irrenunciable de la ética pública y propuso la renovación moral de la sociedad; que fracasó por falta de continuada voluntad política; que dotó de competencias constitucionales puntuales al municipio, urgidas hoy de una revisión a fondo puesto que casi 100 de los 120 millones de mexicanos vivimos en municipios urbanos.

Recordamos también aquél dirigente que cambio la filosofía del estado propietario hacia la del estado promotor y abrió la economía a la globalización, forzando a las administraciones a mejorar la eficiencia para poder competir con éxito o el mandatario que intentó adoptar que no adaptar la Nueva Gerencia Pública, que sin embargo nos dejó el aporte significativo del acceso ciudadano a la información gubernamental.

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La penúltima administración y la actual están, en mi opinión, muy próximas todavía para un juicio tan a grosso modo como los expresados antes.

Del gobierno del presidente Peña Nieto diré convencido que al consolidarse la reforma educativa, será una aportación mayúscula para la sociedad y el pueblo de México.

Son absolutamente inaceptables las estrategias de los maestros disidentes: están al margen de la ley y dañar gravemente a terceros. Es preocupante el giro que han tomado los acontecimientos. Se requiere pasar del diálogo a la negociación. Tal vez el gobierno federal, y el Congreso, sin perder la esencia de la reforma, aceptarían introducir un factor            temporal de regionalización y gradualidad en la ley, que reconozca las condiciones particulares de ciertas regiones del país, por la vulnerabilidad en la que se encuentran sus pobladores.

  1. Nos alientan los avances puntuales de las administraciones públicas del país.

Tienen y tendrán impacto en el bienestar ciudadano. Ejemplos:

  1. La incorporación de las mujeres al mercado de trabajo;
  2. El apoyo a los derechos humanos;
  3. La transparencia y el acceso a la información
  4. La rendición de cuentas;
  5. El acento sobre los resultados de las acciones públicas;
  6. El aumento y diversificación de las organizaciones de la sociedad civil.
  7. El reconocimiento jurídico a la diversidad en materia de género.
  8. El creciente cuidado al Medio Ambiente y el Cambio Climático.
  9. Es innegable que existe un estado de frustración en la población; que se nos han juntado problemas internos y externos. Hay en el ánimo de los mexicanos lo que el presidente Peña llamó con diplomacia “mal humor” en la sociedad. Pero afirmar que estamos al borde del caos o el abismo es una necedad.

Sobrevivimos al choque de la conquista; a tres siglos de expoliación durante la colonia; al desorden de los primeros cincuenta años de independencia; al efímero imperio invasor; al sacudimiento telúrico de la Revolución Mexicana; a la explosión demográfica que en los últimos 70 años multiplicó seis veces la población; el pueblo sigue esperando con paciencia cuando va a acabar la horrenda desigualdad económica y social… (Origen de muchos, si no es que de todos nuestros males). Estamos obligados a seguir adelante y a construir un futuro mejor. Nadie lo dude. Lo conseguiremos. Seguro estoy que el INAP seguirá siendo un actor relevante en la transformación del gobierno de México.

  1. En estas líneas finales me viene a la mente el memorable boxeador mexicano de mis lejanos años juveniles: El Ratón Macías. Al recibir el último cinturón mundial, célebremente dijo: “Todo se lo debo a mi manager”.

Yo digo: Todo se lo debo al INAP.

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