Reconocimiento de la Cámara de Diputados a Revista Macroeconomía

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Ciudad de México, a 25 de abril de 2016. En el marco de la ceremonia de entrega de reconocimientos a los editores y productores de materiales bibliográficos y documentales del país, que cumplieron con el Decreto de Depósito Legal en 2015, el presidente de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano Grijalva, resaltó la importancia de la contribución editorial para mantener viva la memoria histórica de México.

Afirmó que un país que no tiene memoria no puede construir con certidumbre el futuro inmediato y, sobre todo, el futuro de mediano y largo plazos. “Es una obligación legal, pero no se tiene la dimensión de la enorme contribución que se hace con las ediciones”.

“Como recipiendarios de una enorme riqueza, debemos asumir el compromiso, aún en medio de dificultades económicas y de carácter presupuestario que nos impactan aquí, de buscar un esquema de modernización, a través de la digitalización, para mantener a salvo las diversas ediciones e impresiones”, comentó.

Insistió en que “debemos entrar en un esquema de actualización cuidando, por supuesto, los derechos de autor, y difundir lo que está aquí, contenido en este importantísimo acervo cultural e histórico de nuestro país”, subrayó.

Zambrano Grijalva dejó claro finalmente que las y los jóvenes deben saber que hay un lugar donde se puede consultar la evolución de la nación. Un acervo histórico del desarrollo de la vida económica, social, política y educativa del país que, los editores, como consignadores, hacen que esté contenido en la Cámara de Diputados, subrayó.

32-272César Camacho, presidente de la Junta de Coordinación Política, sostuvo que a pesar del difícil tiempo financiero la Cámara de Diputados ha destinado importantes inversiones para mejorar las instalaciones de su sede y para mejorar la Biblioteca del Congreso de la Unión y con ello hacerlos un sitio amigable, que genere una franca tentación, no sólo a los bibliófilos, bibliómanos y bibliomaníacos.

Los recursos han sido aplicados con el propósito de que estos sitios, dejen de ser lugares, donde se guarden libros y se conviertan en zonas placenteras que inviten a la lectura y la convivencia fraterna de quienes no sólo desean acumular conocimiento, sino aprender más y estar en condiciones de servir mejor.

Resaltó que la biblioteca debe ser un sitio amigable, el cual genere una franca tentación, en un tiempo en que el mundo digital parece involuntariamente atentar contra la obra escrita.

En este sentido, César Camacho, consideró que se deben encontrar mecanismos que logren coexistir en un ambiente de mutuo respeto, para que los jóvenes diestros en la tecnología puedan acceder al conocimiento por esa vía y que la otra generación siga con la costumbre de hojear un libro, oler la tinta fresca e incluso a suponer la voluntad y estados de ánimo e intención del autor.

“Hoy se les hace un sencillo, pero significativo reconocimiento a ese ente animado que signa lo que hemos sido, lo que somos y lo que se aspira a ser”.

Afirmó que “este acto no sólo es en cumplimiento de un deber jurídico, sino en el caso de ustedes, un deber ético y en el caso nuestro, una obligación: consignar en las bibliotecas de la Cámara de Diputados y el Congreso de la Unión, la intensa y prolífica obra que han llevado a cabo durante los últimos meses”.

35-272Explicó que la fuente de enriquecimiento intelectual, es una invitación fraterna para que niños y adolescentes, jóvenes y demás aprendan de la cultura, que no es otra cosa, sino desglosar el conocimiento y compartir la propia experiencia para que en un marco de pluralidad pueda aportar lo mejor de sí para el mejoramiento de la sociedad.

“Dan cumplimiento a un requisito jurídico, pero abonan a la cultura nacional, a esa expresión convergente que nos ayuda avizorar, porque estamos unidos en lo fundamental: el bienestar de México”.

Recordó una cita de Germán Sánchez Ruipérez: “ser editor es ocupar el espacio privilegiado entre autor y el lector, siendo interlocutor de ambos y aportando todo su conocimiento e ilusión a la confección de ese instrumento mágico que es el libro”.

Detalló que en la Cámara de Diputados se protegen los derechos morales, intelectuales y patrimoniales que correspondan a las publicaciones editoriales y a los autores que donan sus obras.

Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), Carlos Anaya Rosique, hizo un llamado a los diputados a fortalecer el eslabón de la cadena libro-lector, es decir, las bibliotecas públicas. Opinó que de poco sirve albergar textos en “edificios majestuosos” si a estos no se les destina presupuesto para dotarlos de contenido editorial.

“Los libros provocan y alientan la convivencia social. La palabra y el idioma son elementos que alimentan la comunicación, que crean conciencia y hermanan a las comunidades. Por tanto, debemos pugnar porque la biblioteca se convierta en un centro de convivencia familiar, donde los niños y jóvenes se reúnan para hablar de libros más allá de las obligaciones escolares”, enfatizó.

En este tenor, lamentó que en muchas comunidades del país no existan librerías o que las pocas que queden estén desapareciendo.

Anaya Rosique recordó que el Decreto de Depósito Legal tiene su antecedente en la Colonia Española, cuando la Corte ordenaba entregar dos ejemplares de todos los libros impresos a la biblioteca de la monarquía, para conservar la historia nacional en papel.

Desde 1935, por decreto presidencial, el Congreso de la Unión, particularmente la Cámara de Diputados, adquirió el privilegio de recibir y conservar dos ejemplares de cada texto que hayan publicado las editoriales mexicanas durante el año anterior.Con el paso del tiempo, dijo, la forma de publicar libros ha evolucionado. Por ello, “el desarrollo de las tecnologías obliga a repensar, o quizá a fortalecer, los mecanismos del Depósito Legal, pues el libro digital se puede convertir en un nudo que desvirtúe la esencia del Decreto.

Además, su resguardo “debe garantizar los derechos de autor, que son la razón de ser de los creadores”, concluyó.




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