Lic. Juan Velázquez, nuevo Miembro de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía

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La Academia Nacional de Historia y Geografía (patrocinada por la UNAM) a la que tengo el alto honor de pertenecer, aceptó por méritos extraordinarios a un nuevo miembro de número: Al Lic. Juan Velázquez.

Esta Academia que nació en el marco de la pluralidad política y social, del rechazo a la discordia, el respeto a las filosofías y creencias humanas, impulsada por un grupo de preparatorianos que compartieron en 1921 sus ideales, con relevantes personajes y connotados maestros de la Universidad Nacional. En donde la unión: “juventud de Hispanoamérica” inicio sus acciones preparatorias en 1919 y se fundó en 1921, desde sus inicios esta academia se dio a la tarea de fomentar, publicar y difundir estudios e investigaciones de sus miembros, acerca del pasado, presente y futuro de los países surgidos del mestizaje, sus académicos han dado muestras de amor a la patria con el lema: “La Geografía, nos une y la historia nos hermana”.

En esta academia han desfilado una pleya de personajes como Don Luis Rubio Silíceo, inicial fundador, el Ing. Enrique Schultz, primer presidente, Gral. Juan Manuel Torrea, el ex presidente de la República, Pascual Ortiz Rubio, los ex rectores de la UNAM, Alfonso Pruneda el Dr. Luis Garrido, Dr. Jorge Carpizo, Juan Ramos de la Fuente, Dr. José Narro Robles; Lic. Fernández del Castillo y actualmente la conduce con especial emoción, el distinguido Diputado y Doctor Luis Maldonado Venegas, quien ha logrado darle rumbo y destino a esta noble institución, que ha sido un semillero de profesionistas que nos han dado grandes lecciones morales, ilustrando con sus conocimientos de la historia y la geografía dando resplandor a una cultura laica de una gran riqueza impulsando grandes valores acrisolados en el pasado glorioso y muy honroso del alma de México.

Juan Velásquez, disertó sobre un tema importantísimo en los temas actuales, para la seguridad interior de la nación:

 

La seguridad pública y el fuero de guerra”.

La sesión solemne antes mencionada, fue presidida por el Dr. Ulises Cassab Rueda y la muy destacada participación como comentarista, del Dr. José Elías Romero Apis, así como el Dr. Juan Carlos Sánchez Magallán, quienes le dieron la bienvenida cordial, dibujando de cuerpo entero a este hombre singular, mexicano por los cuatro costados, arquetipo del abogado quijotesco e idealista, como un caballero andante inspirado en los más altos valores en la defensa de las causas justas, implacable con la ley en la mano. Sus asuntos siempre encuentran el recto camino de la justicia contra el poder. Ampliamente conocido por la opinión pública y referido cariñosamente como: “El abogado del Diablo”, poseedor de una cultura envidiable y admirador y defensor de nuestras Fuerzas Armadas Mexicanas.

Durante su disertación brillante por cierto, expuso las tareas tan delicadas que las Fuerzas Armadas y especialmente el Ejército desempeñan actualmente en el tema de la seguridad pública, tareas por las cuales siempre es aplaudida esta institución republicana defensora del orden constitucional y el respeto irrestricto y defensa de los derechos humanos.

Su exposición fue amplia, describiéndonos una lamentable y profunda descomposición y corrupción de las policías del país, fenómeno que ha obligado al gobierno de la República, disponer con fundamento en la Constitución, de la participación del Ejército como coadyuvante y apoyo a los tres órdenes de gobierno, para luchar contra ese flagelo del crimen organizado que ha golpeado duramente a la población en amplias regiones de nuestro pais, lo anterior es por ser la institución más confiable, noble y transparente, que nunca se cansa, no titubea para cumplir en forma abnegada, las altas misiones que le encomienda su comandante supremo: el Presidente de la República

Defendiendo al pueblo del cual provienen, quienes siempre aplauden la llegada de los soldados para garantizar su seguridad y el imperio de la ley, en estas funciones de policía, las cuales tal vez no le corresponden, de acuerdo a la naturaleza de esta institución, que no ha pedido nada y que seguramente no se siente cómodo, pero sus misiones las cumple no por deseo propio sino acatando un mandato legitimo; es decir mandar, obedeciendo las órdenes recibidas de sus superiores.

Juan Velásquez provocó un gran interés y emoción en los asistentes de la Academia de Historia y Geografía, quienes asistimos a este acto haciendo notar que en su oratoria muy conceptuosa, nos conmovió a todos y en su figura pudimos ver a un hombre emocionado y convencido del enorme valor estratégico de las Fuerzas Armadas en momentos de peligro.

Fue fascinante su sentido didáctico y su mensaje a todos los abogados ahí presentes, y podría describirlo como un hombre sencillo y bueno, pero no ingenuo, dotado de una especial emoción y astucia en el uso de la palabra en el podio, parecía un gigante con una inmensa cultura de la ciencia jurídica, de la historia, de las instituciones nacionales. Asestaba sin piedad golpes contra la corrupción y la impunidad, en contra de aquellos sátrapas y rufianes que tratan de engañar a la sociedad cometiendo una serie de delitos.

Fue un verdadero banquete platónico. Alocución sencilla, clara y profunda, expresada con sutil elocuencia. Conocedor del espíritu de las leyes, de las instituciones. Lo cual me hizo recordar a mis maestros de análisis del discurso, de ¿cómo se debe expresar una verdad, si es que esta existe? en la doxa y la heterodoxia, en la armonía entre tesis, antítesis y dialéctica. Porque no trataba de persuadirnos, simplemente de convencernos con su pedagogía discursiva, franca, transportándonos a un panorama que mostraba con pincelazos los retos y desafíos del estado mexicano, el cual es más grande que sus problemas, nos recordó la utopía de la justicia, la cual siempre triunfa, me hizo recordar mis lectura de mi primera juventud, a Sócrates, la retórica de Aristóteles, su forma metafórica de expresar la realidad, como las enseñanzas de Cicerón que siguiendo el pensamiento de los estoicos nos dice que es preciso tener “moderación en la venganza y en el castigo”. El Estado que debe respetar las leyes de la guerra (conservanda sunt iura belli), es decir; que se debe de preferir el dialogo propio del ser humano frente al uso de la fuerza y la violencia inmoderada que es propia de los animales.

Me recordó mis lecturas de la tradición retórica de los clásicos latinos y griegos, a Tucidides, a Tito Livio, a Salustio en su arte de convencer.

No solo supo decir lo que dijo, sino como lo dijo y donde lo dijo. Mostró carácter, serenidad y templanza, con conocimiento claro y distinto del saber humano, inspirado en valores democráticos, de una especial experiencia de la modernidad conjugando en su disertación las profundidades del conocimiento del conocimiento.

Al hablar del combate a las drogas, hizo notar que han habido algunas opiniones que tratan de descalificar el accionar del Ejército y al Fuero de Guerra.

En lo personal me tocó participar en el evento, dando a conocer su enorme experiencia curricular que en este breve artículo no cabría, destacando su paso como profesor de muchas universidades a lo largo y ancho de la república, tanto públicas como privadas como es el ITAM, la Universidad Panamericana en la cual obtuvo el grado de maestría, la Universidad Pontificia, la Universidad de las Américas, la Universidad Tecnológica de México, miembro de la junta de gobierno de la barra nacional de abogados y al lado de esto, con enormes distinciones muy honrosas como la Medalla Alfonso X El sabio por la Universidad Panamericana, La Venera Isidro Fabela, otorgada por la barra de abogados de Atlacomulco, la medalla al mérito jurídico de la Confederación de Colegios y Asociaciones de abogados de México, Premio nacional de jurisprudencia del Instituto nacional de ciencias penales (INACIPE), así como la presea al mérito jurídico otorgado por el Presidente de la República entre otras.

Desde el día que lo conocí, le insinué defender una causa muy delicada político jurídica contra el poder, lo cual no titubeó en aceptar, conducta que no olvidare jamás, lo he admirado por su sencillez y especial honestidad y como lo informe públicamente en el evento es el único abogado que por convicción personal lo saludo siempre militarmente, porque ha sido sin hipérboles, el abogado más importante defensor de causas nobles de México.

Bienvenido Juan Velásquez a esta noble institución que le darás brillo con su enorme experiencia y convicciones de amor a su patria.

Quien no tenga un amigo abogado que le hable a Juan Velásquez.

 

Por Jorge Nuño Jiménez, Director General Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo A.C. (Organismo no gubernamental consultivo de la ONU)

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