El Presidente Barack Obama restablece las relaciones diplomáticas con Cuba y anuncia la apertura de las Embajadas de ambos países

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THE WHITE HOUSE

WASHINGTON

30 de junio de 2015

 

Su Excelencia

Raúl Castro Ruz

Presidente del Consejo de Estado

y del Consejo de Ministros

de la República de Cuba

La Habana

 

Estimado señor Presidente:

 

En continuación a las discusiones de alto nivel sostenidas entre nuestros gobiernos y de conformidad con el derecho y práctica internacional, me complace confirmarle, que los Estados Unidos de América y la República de Cuba han decidido reestablecer relaciones diplomáticas y misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países el día 20 de julio de 2015. Este es un paso importante en el proceso de normalización de las relaciones entre nuestros países y nuestros pueblos que iniciamos el pasado mes diciembre.

 

Al tomar esta decisión, los Estados Unidos están decididos en la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, consistentes con los Propósitos y Principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, incluyendo aquellos relativos a la soberanía igualitaria de los Estados, la solución de disputas internacionales por medios pacíficos, el respecto a la integridad del territorio y a la independencia política de los estados, el respeto a los derechos igualitarios y libre determinación de los pueblos, la no interferencia en los asuntos internos de los estados, y la promoción y fomento del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos.

 

Los Estados Unidos y Cuba son parte de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, firmada en Viena el 18 de abril de 1961, así como de la Convención de Viena sobre relaciones consulares, firmada en Viena el 24 de abril de 1963. Me complace confirmarle el entendimiento de los Estados Unidos de que estos acuerdos aplicarán a las relaciones diplomáticas y consulares entre nuestros países.

 

 

Atentamente,

Barack Obama

42-263

 

 

 

 

Declaración del Presidente sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba

 

 

Rose Garden

EL PRESIDENTE: Buenos días a todos. Por favor tomen asiento.

Hace más de 54 años, en la punta de la Guerra Fría, los Estados Unidos cerraron su embajada en La Habana. Ahora, yo puedo anunciar que los Estados Unidos han acordado en formalizar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la República de Cuba, y de reabrir embajadas en nuestros respectivos países. Este es un histórico paso hacia adelante en nuestros esfuerzos de normalizar las relaciones con el gobierno y pueblo cubanos, y de comenzar un nuevo capítulo con nuestros vecinos del continente americano.

Cuando los Estados Unidos cerraron nuestra embajada en 1961, no creo que alguien haya pensado que tardaría más de medio siglo reabrirla, pero ha habido diferencias reales y profundas entre nuestros gobiernos y a veces nos permitimos entramparnos en cierta forma de hacer las cosas.

Para los Estados Unidos esto significó permanecer en una política que no estuvo funcionando. En lugar de apoyar la democracia y las oportunidades para el pueblo cubano, nuestros esfuerzos de aislar a Cuba a pesar de buenas intenciones hicieron crecer el efecto opuesto, afirmando el estatus quo y aislando a los Estados Unidos de nuestros vecinos hemisféricos. El progreso que marcamos hoy en día es todavía otra demostración de que no nos debe impresionar el pasado. Cuando algo no funciona bien, podemos – y debemos – cambiarlo.

43-26316En diciembre pasado, anuncié que los Estados Unidos y Cuba habían decidido tomar las acciones para normalizar nuestras relaciones. Como parte de ese esfuerzo, el Presidente Raúl Castro y yo instruimos a nuestros equipos para negociar el restablecimiento de las embajadas. Desde entonces, nuestro Departamento ha trabajado duro con sus contrapartes cubanas para lograr esta meta. Más tarde, este verano, el Secretario Kerry viajará a La Habana formalmente para izar con orgullo la bandera americana en nuestra embajada una vez más.

Esto no es meramente simbólico. Con este cambio, estaremos en aptitud de incrementar sustancialmente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal en nuestra embajada y nuestros diplomáticos podrán desenvolverse ampliamente en toda la isla. Ello incluye al gobierno de Cuba, la sociedad civil, y los cubanos comunes y corrientes que buscan una vida mejor.

En temas de interés común, como el antiterrorismo, respuesta a los desastres y el desarrollo, encontraremos nuevos caminos para cooperar con Cuba. Yo he sido claro que también continuaremos sosteniendo algunas serias diferencias importantes, incluyendo el endurecimiento del apoyo de América a los valores universales tales como la libertad de expresión y de reunión, así como el acceso a la información. No dudaremos en hablar fuerte cuando veamos actos que contradigan estos valores.

Sin embargo, creo firmemente que la mejor forma para América de apoyar nuestros valores es a través del involucramiento. Es por eso que hemos tomado ya acciones para permitir más ampliamente los viajes, así como los lazos personales y comerciales entre los Estados Unidos y Cuba, y continuaremos haciéndolo de aquí en adelante.

Desde Diciembre hemos visto un enorme entusiasmo por esta nueva perspectiva. Líderes por toda América han expresado su apoyo para este cambio de política; escucharon ustedes lo expresado por la Presidente de Brasil Dilma Rousseff el día de ayer. Los estudios de opinión pública en ambos países demuestran el apoyo de este involucramiento. Un cubano dijo “me he preparado para esto toda mi vida”. Otro dijo “esto es como una bocanada de oxígeno”. Un maestro cubano lo dijo así de fácil: “somos vecinos, ahora podemos ser amigos”.

Aquí en los Estados Unidos hemos visto el mismo entusiasmo. Hay americanos que quieren viajar a Cuba y hombres de negocios americanos que quieren invertir en Cuba. Pero sobre todo hay americanos que quieren conocer a sus vecinos del sur. Asimismo, a través de este involucramiento podemos también ayudar al pueblo cubano a mejorar su vida. Un cubano americano esperaba “reunificar a las familias y abrir líneas de comunicación”, otro puntualizó “no puedes sostener el futuro de Cuba como un rehén de lo que sucedió en el pasado”.

Y de eso es de lo que se trata: de elegir entre el futuro y el pasado.

Los americanos y los cubanos parecidos están listos para ir hacia adelante. Creo que es tiempo del Congreso de hacer lo mismo. He convocado al Congreso para tomar acciones a fin de levantar el embargo que impide a los americanos viajar o hacer negocios en Cuba. También hemos visto ya miembros de ambas partes que han comenzado a trabajar. Después de todo ¿no está ahí Washington para permanecer en el camino en nuestro propio pueblo?.

Sí, hay aquellos que quieren regresar el reloj y enfrascarse en una política de aislamiento. Pero ya pasó mucho tiempo para darnos cuenta que esa forma no funciona. No ha funcionado en 50 años. América está incidiendo en el futuro de Cuba y sólo hace peor la vida para el pueblo cubano.

Así que le pedí al Congreso escuchar al pueblo cubano, escuchar al pueblo americano, escuchar las palabras de un orgulloso cubano americano, Carlos Gutiérrez, quien recientemente se volvió en contra de la política del pasado diciendo “me pregunto si los cubanos que tienen que hacer fila durante horas para cubrir sus necesidades más básicas bajo el sol ardiente de La Habana creen que ese criterio les va a ayudar”.

Por supuesto nadie espera que Cuba sea transformada de un día para otro, pero creo que el involucramiento americano, a través de nuestra embajada, nuestros negocios y sobre todo nuestro pueblo, es la mejor forma de hacer avanzar nuestros intereses y apoyo a la democracia y a los derechos humanos. De nuevo América ha demostrado que parte de nuestro liderazgo mundial es nuestra capacidad de cambio. Es lo que inspira al mundo buscar algo mejor.

Hace un año parecía imposible que los Estados Unidos estuviesen ondeando su bandera, la de las estrellas y las barras, en una embajada en La Habana. Esto es de lo que se trata el cambio.

En enero de 1961, el año en que nací, cuando el Presidente Eisenhower anunció la terminación de nuestras relaciones con Cuba, dijo: es mi esperanza y mi convicción que “en un futuro no tan lejano sea posible la histórica amistad entre nosotros una vez más para que resulte en relaciones normales de todo tipo”. Bueno, tomó un poquito, pero creo que el tiempo ha llegado y un futuro mejor se mira adelante.

Muchas gracias y quiero agradecer a algunos de mi equipo que trabajaron diligentemente para hacer esto posible; ellos están aquí, casi nunca se les reconoce pero estamos realmente orgullosos de ellos. Buen trabajo.




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