Adiós a Jacobo Zabludovsky

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El pasado 2 de julio nos abandonó Jacobo Zabludovsky: mexicano y periodista ejemplar; viajamos juntos por cuatro continentes: América, Europa, Asia, África; sólo nos faltó Australia, siempre vi en él a un mexicano integro, preocupado por las cosas del país, de México, de los mexicanos.

Ël me llevaba realmente una generación; ya era importante periodista y comunicador en el Sexenio del Presidente Adolfo López Mateos, donde había sido encargado del departamento de radio y televisión; con ALM empezó a viajar por todo el mundo: fue a Indonesia, a la India, a Centro y Sud América, Yugoeslavia y a otros países europeos.

32-261Siempre inteligente, siempre sonriente y caballeroso con todo mundo: con periodistas, políticos, funcionarios públicos, con gente del pueblo; amigo estrecho del Licenciado Miguel Alemán Velasco y de Emilio Azcárraga Milmo, pronto se hizo un personaje de la televisión mexicana por sus propias virtudes y capacidades.

La gente llegó a votar por él, para Presidente de la República, y en las giras presidenciales, algunos jóvenes, viejos y niños, también mujeres, le gritaban a la comitiva: “¡Saludenme a Zabludovsky!”.

Fue una persona sencilla y agradable , no era pedante y sin embargo, en sus programas tanto de televisión, como también de radio, en una forma u otra impartía conocimientos.

A lo largo de varias décadas fue el principal informador del país y escucharlo se convirtió en una necesidad para los ciudadanos y amas de casa, principalmente.

Todo México se informaba a través de él; por eso los funcionarios, políticos y hombres de negocios procuraban su amistad y su atención, porque sabían que un comentario de él podría llevarlos a la gloria o bien, desbancarlos ante la opinión pública.

No fue un hombre enriquecido ni mucho menos inmoral, como algunos denostadores profesionales o ignorantes han pretendido; por el contrario, siempre pasó, ante las esferas públicas y privadas como una persona de bien, respetable y respetado, tanto que la Cámara de Diputados le rindió un homenaje en Sesión Plenaria y Conjunta con la Cámara de Senadores; ahí le impusieron la “Medalla Eduardo Neri, Legisladores de 1913” al Mérito Ciudadano; en esa sesión plenaria, desde la tribuna más alta del país, Jacobo Zabludovsky se presentó ante la nación tal cual era y como había sido:

hijo de una familia judía que había venido a México en los años 20`s, huyendo del hambre de Europa a buscar la vida en nuestro país; y éste país generoso le abrió las puertas de par en par para una realización plena.

Él, Jacobo, mexicano nacido en La Merced, habitante de uno de los barrios más pobres de su tiempo, alumno de escuelas públicas, Primaria y Secundaria, fue amigo de todos los presidentes que conoció: Adolfo López Mateos; Gustavo Díaz Ordaz; Luis Echeverría Álvarez; José López Portillo; Miguel De la Madrid Hurtado; Carlos Salinas de Gortari; Ernesto Zedillo; Vicente Fox; Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto; a todos los ponderó en lo que merecían y los criticó en sus errores.

Una palabra de él constituía un juicio público o un veto para una política pública errónea, como cuando Marcelo Ebrard quiso construir un tren alrededor del Zócalo capitalino y sus calles adyacentes; proyecto que se abortó

Nada escapaba a su fina percepción social, máxime que sabía de su poder de crítica como líder de la opinión p SIempre fuempre fua hasta su muerte, Calderodos los presidentes que conociCñamara de Diputados le rindinales o ignorantes han ública. Siempre fue hasta su muerte, de juicio severo pero razonable.

34-261Fue un comunicador culto, estudiado, se había recibido de Licenciado en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, y hasta el final fue miembro del H. Patronato de la UNAM, habiendo sido también integrante del H. Consejo Universitario.

Nunca hubo funcionario público o político que se negara a otorgarle una entrevista, comenzando por los Presidentes de la República, los que, desde López Mateos y Díaz Ordaz hasta Enrique Peña Nieto, le brindaron su reconocimiento y respeto.

Es verdad que la historia contemporánea de México no se podrá estudiar de 1960 a nuestros días sin considerar el papel y la influencia de Jacobo Zabludovsky en los medios de comunicación.

Jacobo ha dejado una profunda huella a su paso por la vida mexicana en estos últimos 60 o 70 años.

Respetuosamente le damos a su familia: Su viuda Sarita, Abraham su hijo y a todos los demás el pésame judío: ”Nada que hacer”.

 

Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de Macroeconomía.




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