Advertencia a los partidos políticos: deben reestructurarse, modificarse y refundarse

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Las elecciones del 7 de junio han sido una clara advertencia a los partidos políticos: deben reestructurarse, modificarse y repensar su papel ante la sociedad mexicana.
El hecho concreto de que el Estado de Nuevo León lo haya ganado un candidato independiente, “El Bronco” Jaime Rodríguez, utilizando menos recursos económicos que los candidatos de los partidos políticos y medios de difusión modernos como el internet y las redes sociales, ha despertado una gran 02-262inquietud entre los círculos políticos y también entre la población de votantes que han cobrado conciencia del valor y potencia de sus sufragios.
Los ciudadanos se han dado cuenta que pueden elevar a los puestos públicos a personas no afiliadas, independientes y libres de contactos con partidos políticos, gracias a la Reforma Política aprobada recientemente, y eso ha entusiasmado a los votantes, que han descubierto un juguete nuevo en el campo democrático de nuestro país.
Fueron varios los triunfos que obtuvieron ciudadanos independientes y en muy diversas zonas del país: Nuevo León, con “El Bronco”; Sinaloa con Manuel Clouthier; Guadalajara con Pedro Kumamoto y el candidato a Presidente Municipal Enrique Alfaro, que casi es independiente, aunque ganó por el Movimiento Ciudadano.
Se trata de una especie de rebelión contra todos los partidos políticos, contra todos los colores e ideologías, no a causa de las filosofías mismas, sino de las erróneas conductas de sus dirigentes.

¿POR UNA SOCIEDAD SIN PARTIDOS POLITICOS?
La reluctancia de grandes sectores de la población a los partidos políticos nacionales, de todos los sabores y colores, es tan notoria que ya se piensa que para las elecciones del 2018 habrá candidatos independientes a la Presidencia de la República… y que podrían ganar, sobre todo si alguno de ellos se convierte en un dirigente creíble y también responsable.
Es impensable que una sociedad como la nuestra, en su estado actual de desarrollo, pueda llegar a ser una sociedad sin partidos políticos; eso sólo podría ocurrir en sociedades muy avanzadas como las de algunos países nórdicos donde, por ejemplo, en Bélgica, han perdurado las instituciones gubernamentales trabajando sin Primer Ministro y otros secretarios de Estado, dando muestras de autocontrol de las instituciones gubernamentales, mediante la calidad moral y social de sus dirigentes.
Incluso así se han referido algunos filósofos futuristas, que prevén un autogobierno de las sociedades avanzadas, sin necesidad de que la sociedad se divida por ideologías y partidos; pero eso es por ahora una utopía.
Partidos políticos siempre habrá en México, pero los diez que están vigentes a nivel nacional, tienen que aprender la lección de los comicios del 7 de junio pasado: deben reformarse, repensarse, refundarse, sobre todo sabiendo que gran parte de la sociedad mexicana los rechaza, y que está ansiosa de algo nuevo; de otras opciones políticas y electorales que le abran el horizonte.




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