Hace 40 años

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Hace 40 años, cuando acompañaba yo al presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, en mi calidad de Director General de Difusión y Relaciones Públicas de la Presidencia de la República, en la primera visita de un presidente mexicano al Gobierno Revolucionario de Cuba, presidido por el Comandante Fidel Castro, me tocó dirigir una conferencia de prensa del dirigente cubano con periodistas mexicanos, en la que le preguntaron acerca del bloqueo y del necesario diálogo con los Estados Unidos; entonces, el comandante dijo a los periodistas mexicanos: “No se puede dialogar si te ponen en el pecho una pistola…”.

Entonces ya se sentían los efectos de esa medida económica y diplomática que es el bloqueo de los Estados Unidos a Cuba, que ya dura 53 años y que todavía subsiste, y cuya eliminación es la principal condición que ahora pone el actual presidente de la Isla, el General Raúl Castro Ruz.

Restablecer las relaciones diplomáticas y, por tanto, económicas con los Estados Unidos, es una urgencia. No hay alternativa, para que Cuba pueda proseguir su desarrollo económico y tecnológico. Pero para ello, el gobierno cubano demanda el fin del bloqueo económico; el ser excluida Cuba de la lista de países terroristas (cosa que el presidente Barack Obama ya solicitó al Senado norteamericano); devolver la zona de Guantánamo y pagar una indemnización aceptable por los daños causados al pueblo cubano por 53 años de bloqueo económico. Finalmente, también quitar los ataques políticos permanentes que se realizan por medios electrónicos desde Estados Unidos contra el pueblo y el gobierno de Cuba.

Después de estas cinco décadas de aislamiento de Cuba, resulta muy alentador el inicio de negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, que hicieron simultáneamente los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama; propósito que fue ratificado en la reunión de presidentes realizada en abril en Panamá.

Son buenos augurios del inicio de una era de paz, amistad y colaboración económica y cultural en el Continente Americano.

Que sea para bien de nuestro Continente, que sigue siendo una tierra de promisión.

Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de Macroeconomía




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