Como un péndulo las relaciones Diplomáticas entre Cuba y E.E.U.U.

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No es posible hablar de las relaciones diplomáticas de Cuba y Estados Unidos como sí nunca hubieran existido, si bien es cierto que hubo 56 años de distanciamiento por hostilidades continuas también lo es que ambos países siempre han permanecido en una estrecha relación dialéctica. La posición política estadounidense contra la revolución cubana fue más que ideológica fue materialmente intervencionista con acciones reales que obligaron a la nación caribeña a reconfigurar sus estrategias de autodeterminación, fortalecimiento del espíritu nacionalista y reorganización económica. Esto está allí y no basta una declaración para hablar de una nueva era.

La historia de esta contradicción inicia a principios de 1960, tras la decisión de Castro a firmar un tratado comercial con la Unión Soviética; como respuesta a esta acción el gobierno de Eisenhower financió y entrenó a un grupo de exiliados cubanos para derrocar al líder cubano Fidel Castro. Castro respondió con un programa de nacionalización de bienes a empresas extranjeras. Estados Unidos comenzó a aplicar recortes al comercio con Cuba. Estas acciones desembocaron en la ruptura diplomática entre los dos países el 3 de enero de 1961. Estados Unidos incrementó sus agresiones contra la isla, el presidente John F. Kennedy organizó una fuerza de exiliados cubanos que habían llegado a EE.UU. durante el régimen de Eisenhower para invadir Bahía de Cochinos, el operativo acabó en un desastre ante la pericia militar estratégica de Castro quien los capturó e intercambió por medicinas. La batalla de Bahía de Cochinos inauguró una serie de confrontaciones entre Estados Unidos y Cuba que puso esta relación en uno de los puntos más gélidos de la Guerra Fría en el hemisferio.

Pero tras el anuncio hecho simultáneamente por los líderes políticos de Cuba y Estados Unidos de normalizar sus relaciones diplomáticas, el entusiasmo de los analistas imperó y se recibió con júbilo la noticia, sin embargo resulta necesaria una reflexión serena porque la relación todavía enfrenta una compleja madeja de claroscuros aunque abre una interesante ventana de oportunidades. Este momento obliga a ambos países y a otros involucrados, como México, a establecer nuevos mecanismos de diálogo y concertación insertados en una agenda geopolítica moderna donde otros rubros también deben considerarse y cuyos  temas tan diversos van desde la salud, economía, sociedad, cultura hasta la energía y el medio ambiente.

Cabe decir que si bien Washington y La Habana han dado un giro de 180 grados con esta declaración, la situación en perspectiva es más compleja. Falta aún saber cómo responderá Barack Obama a Cuba en el marco de las presiones internas de grupos anticastristas; es muy posible que recule en algunos aspectos y en otros sea oscilante y poco claro. Sin embargo en este escenario, la posición de México sigue siendo coherente en la solidaridad con el pueblo cubano. Y así lo ha demostrado históricamente nuestra política exterior hacia Cuba, la que ha observado coherencia, firmeza y en ocasiones, posición única en el hemisferio al defender en foros y mecanismos regionales de concertación el derecho soberano del pueblo cubano de construir su propia historia.

En esta perspectiva, se recuerda con gran admiración la entereza del ex presidente Adolfo López Mateos, mexiquense de gran temperamento diplomático, de mantener sin cambio la relación con Cuba a pesar del bloqueo económico estadounidense y el rompimiento de relaciones diplomáticas de otros países del hemisferio. En el mismo sentido obró el ex presidente Luis Echeverría quien elevó su voz de defensa con acciones concretas de apoyo y solidaridad con Cuba, en 1975 viajó a la Habana e inauguró una serie de encuentros de alto nivel entre mandatarios de ambas naciones. En 1980, José López Portillo se reunió con Fidel Castro; Miguel de la Madrid lo hizo en 1986; Carlos Salinas de Gortari en 1994; Vicente Fox en 2002, y Felipe Calderón en 2012 con Raúl Castro. El Presidente Enrique Peña Nieto se reúne con Raúl Castro cuando visitó Cuba en el marco de la CELAC; y al momento en que se hicieron estas declaraciones de reanudar relaciones diplomáticas entre ambos países recibió con beneplácito esta anunciada transición.

LA BUENA VOLUNTAD ANTE UNA REALIDAD FUERA DE ESCENARIOS PROTAGÓNICOS

No se puede pasar por alto que haya buena voluntad por parte de Estados Unidos y Cuba de iniciar una nueva etapa de diálogo diplomático. Por un lado, se concretó el acuerdo de liberación de presos que se encontraban en ambos países, un requisito importante para avanzar hacia un mayor acercamiento diplomático entre estas naciones. El ciudadano estadounidense Alan Gross, quien llevaba 5 años recluido en Cuba, fue puesto en libertad. De la misma manera fueron liberados Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero (tres de los cinco ciudadanos cubanos que habían sido acusados de espionaje y detenidos en Estados Unidos por más de 13 años). Por otro lado, con esta medida Cuba y Estados Unidos trazan en principio un nuevo rumbo en sus relaciones diplomáticas para igualar con diálogo la distancia física de 90 millas con la social escenificada por la cercanía de más de dos millones de cubanos y cubanoamericanos que viven en Estados Unidos con los 11 millones que habitan en Cuba. Como primer paso en este proceso del restablecimiento de relaciones diplomáticas, la subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental encabezará una delegación de alto nivel que en enero de 2015 viajará a la capital cubana. Además, el Presidente Obama y Raúl Castro se verán durante la Cumbre de las Américas en Panamá en 2015.

En este proceso está la posibilidad de que en el mediano plazo, Estados Unidos y Cuba abran embajadas en sus respectivas capitales. En cuanto a otros asuntos, se ha dicho o revelado que Estados Unidos ampliará el número de categorías de viajeros que pueden visitar La Habana; los bancos cubanos podrán abrir cuentas en Estados Unidos; se desbloquearán las cuentas bancarias en Estados Unidos de ciudadanos cubanos que vivan en la isla; se revisará la inclusión de Cuba en la lista de países a los que EE.UU. considera patrocinadores del terrorismo; los viajeros a la isla podrán utilizar tarjetas de débito y de crédito emitidas por bancos estadounidenses; los diplomáticos, periodistas, religiosos y académicos estadounidense podrán viajar a Cuba; la comunidad exiliada cubana en Estados Unidos tendrá la posibilidad de cuadruplicar el monto de envío de dinero por trimestre de 500 a 2,000 dólares; el Gobierno de Cuba podrá ampliar la compra de alimentos y productos agrícolas de EE.UU. También ambos países colaborarán en una serie de temas que van desde el narcotráfico, la salud, la energía el medio ambiente hasta la trata de personas. Actualmente los cubanos y cubanoamericanos residente en Estados Unidos envían como remesas alrededor de 2,000 millones de dólares, es probable que con las nuevas medidas las remesas se eleven en un 100%.

En cuanto al tema del embargo económico, aunque hay declaraciones al respecto, este queda aún fuera de posibles negociaciones de alto nivel hasta que el Congreso estadounidense opere una legislación en contra de esta medida, por lo que la capacidad de cabildeo de ambos gobiernos será crucial. Dentro de la Sección de Intereses de la Representación cubana en Washington, D.C., existen hoy en día diplomáticos avezados con un amplio conocimiento de las reglas del juego del Congreso estadounidense, por lo que seguramente conocen a la perfección que el tema se inserta en una gran cantidad de posicionamientos altamente radicales.

También el restablecimiento de relaciones diplomáticas enfrenta una fuerte resistencia en el Congreso, sobre todo del ala reacia de líderes republicanos como el senador Marco Rubio, de padres cubanos, quien prometió hacer todo lo posible para “bloquear este intento peligroso y desesperado del presidente por abrillantar su legado a expensas del pueblo cubano”.

Aún está por verse si estas voces podrán convencer a las nuevas generaciones de ciudadanos de origen cubano que no creen tanto en este distanciamiento y que cada día se alejan más de los posicionamientos más duros contra el castrismo. Un sondeo reciente indica que el 52% de la comunidad cubana en Miami se opone a mantener el embargo. Líderes eminentes de la comunidad, como el magnate azucarero Alfy Fanjul, se han pronunciado en favor de terminar con el bloqueo, un signo que dice que grandes empresas norteamericanas no quiere perder la oportunidad de hacer negocios con  una Cuba que da señales de avanzar en el terreno económico.

La geopolítica del petróleo

La otra cara de esta relación es la geopolítica, hay razones de importancia geoestratégica en las conversaciones conjuntas entre los Estados Unidos, Cuba y México para fijar los límites marítimos de los tres países en el Golfo de México donde hay intereses tripartitos en los recursos de hidrocarburos que se encuentran en esta zona. Estos diálogos pueden extenderse varios años, más allá de 2015. Las negociaciones sobre los límites marítimos podrían tener implicaciones para el petróleo de aguas profundas y el desarrollo de gas en el Golfo de México que durante décadas ha sido dominado por los Estados Unidos y ahora por México, según acuerdos transfronterizos que ya han sido signados por las dos naciones. En una reciente entrevista que concedió a un medio de comunicación el Subsecretario para América del Norte de la Secretaria de Relaciones Exteriores, Sergio Alcocer, dijo que el proceso de evaluación del valor y la distribución de los recursos petroleros en el Golfo de México era complejo. La gran pregunta gira en torno a cuales van a ser las reglas que se van a establecer bajo las cuales los tres países compartirán los riesgos de la exploración, la distribución de la renta de los recursos y a la vez, tomar medidas preventivas para conservar el medio ambiente y el ecosistema de la zona.

Los Estados Unidos y Cuba han delimitado su espacio marítimo a menos de 200 millas náuticas de la costa. México por su parte, tiene sus propios acuerdos bilaterales con ambas naciones. Ahora tendrán que explorarse nuevos mecanismos de negociación en términos geoestratégicos de largo plazo. Por lo pronto, empresas españolas, rusas y malayas han perforado pozos petroleros en aguas cubanas a 60 millas de los Cayos de la Florida. Los intereses pueden ser vastos, de acuerdo con un estudio realizado en 2004 por el Servicio Geológico de Estados Unidos, podría haber más de 5 millones de barriles de reservas de petróleo no descubiertas en el norte de la cuenca de Cuba. Antes del anuncio de Obama y Castro, las conversaciones entre representantes de Cuba, la empresa española Repsol y la Guardia Costera estadounidense  se estaban llevando a cabo en las Bahamas y Curazao bajo los auspicios de la Organización Marítima Internacional de las Naciones Unidas, ahora es probable que estas pláticas se realicen en La Habana y Washington. Repsol opera arrendamientos en aguas estadounidenses del Golfo de México y cuenta con una plantilla de 300 empleados con sede en Houston, pero a causa del embargo, ninguno de los empleados de Houston puede operar en Repsol en Cuba, ahora pudiera cambiar este escenario pero por lo pronto el restablecimiento de las relaciones diplomáticas pende de un péndulo.

Por el Dr. Jorge Navarro Lucio




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