La OCDE felicita a Enrique Peña Nieto por las Reformas Estructurales: José Ángel Gurría

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José Angel Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Discurso durante la Reunión de la Red Parlamentaria Global de la OCDE, en el Palacio Legislativo  de San Lázaro. México, D.F., a 23 de junio de 2014

Buenos días.

Yo soy Ángel Gurría, secretario general de la OCDE y quisiera agradecer a  nuestros anfitriones.

Al señor vicepresidente del Senado, al presidente de la Cámara de Diputados, al presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara y a todos  los diputados, diputadas, senadores y senadoras mexicanos que están siendo hoy anfitriones de la Red Parlamentaria Global de la OCDE.

Me da mucho gusto que  estemos en México, doblemente para mí. Me da mucho gusto también que estemos en San Lázaro, muchas gracias.

Es satisfactorio ver como la Red sigue diversificándose, creciendo, fortaleciéndose; es una Red para compartir las mejores prácticas, pero también para fomentar el diálogo y el intercambio de políticas públicas entre los parlamentarios de distintos países.

Qué bueno que el número de países sea cada  vez mayor y que represente cada vez un número  mayor de regiones geográficas.

Esta es la tercera reunión itinerante de la Red Parlamentaria porque tenemos algunas que son en la OCDE misma, en la sede en París, pero hubo antes en Chile; bienvenidos a los señores representantes legisladores chilenos  y de Suecia que también nos acompañan hoy.

Estamos ya platicando para ver dónde va a ser la próxima que seguramente se va a comentar en estos días.

Se trata de un esfuerzo que se ha realizado para acercarse a los legisladores, a sus preocupaciones, a sus experiencias, a sus conocimientos con objeto de diseñar mejores políticas para una vida mejor como decía José González Morfín, hace un momento: La perspectiva del legislador en este esfuerzo es absolutamente imprescindible.

Y para abrir esta serie de reuniones hemos decidido enfocarnos en América Latina, una región interesante, efervescente, prometedora y permítanme compartir las perspectivas que la OCDE tiene sobre esta región en el entendido de que acabo de regresar, voy a hacer referencia, hace un momento de Punta Mita, precisamente de la reunión de los líderes de la Alianza para el Pacífico.

Y es que la región ha tenido, como decimos generalmente, una buena crisis, no quiere decir que la crisis no haya sido suficientemente buena, estuvo tan buena como cualquier otra que hayamos tenido, fue tremenda la crisis, de hecho seguimos pagando algunos de los costos de la crisis; pero, resulta que a América Latina le fue mejor que a la mayor parte de los países del mundo, a la mayor parte de las regiones del mundo.

Después de una de las fases de expansión económica más importante de su historia, una tasa de crecimiento de alrededor del 5 por ciento por varios años; una resistencia a la crisis mundial, reducción de la pobreza extrema; pero, estamos ahora volviendo a una realidad con un crecimiento, más moderado, en lugar del cinco por ciento probablemente estamos viendo tasas del 2 al 3 por ciento.

¿Por qué? Porque entre otras cosas América Latina no es inmune a la capacidad que tiene el resto del mundo para comprarle a América Latina, para invertir en América Latina; si el resto del mundo -de hecho en algunas partes sigue aumentando el desempleo- pues, obviamente no puede América Latina remar sola, necesita que también le echen una mano.

Se llegó a hablar de la década de América Latina, quizá con un poco de hipérbole, con un poco de entusiasmo excesivo, creyendo que América Latina tenía sus propios motores, que  los tiene ciertamente  pero no podía hacer autónoma de lo que pasaba en el resto del mundo.

Este crecimiento estuvo impulsado por factores exógenos como el precio de las materias primas, el aumento sostenido de la economía China que, a su vez, demandaba más materias primas, lo cual subía el precio de las materias primas, lo cual le convenía a la región.

El mejor comportamiento de la economía estadounidense, de los que están saliendo primero de la crisis; y si bien este crecimiento también se benefició de la aplicación de mejores políticas tanto macroeconómicas como financieras, los países de la región no han logrado consolidar su crecimiento desde adentro, es decir, basado en la demanda interna. Esta ha sido la gran vulnerabilidad de la región.

Y, además, el contexto global ya no es tan favorable para la región. La perspectiva de una fase de crecimiento moderado en las economías avanzadas, la OCDE estaba creciendo entre 4 por ciento, velocidad de crucero, ahora crecerá al 3 un poquito menos en este año el próximo.

La desaceleración de las economías emergentes, la gradual retirada de los estímulos monetarios en Estados Unidos; la moderación de los precios de materias primas, todo eso obliga a América Latina a voltear hacia adentro para construir las bases de un crecimiento sostenido, más incluyente y también más verde.

En adelante el desempeño de las economías latinoamericanas va a depender de la capacidad de sus gobiernos y de sus legisladores para diseñar e implementar reformas estructurales que le permitan: uno, aumentar la productividad; dos, mejorar la competitividad y, tres, eliminar las enormes desigualdades que tanto afectan a la región.

Y ¿cuáles son esas reformas? Bueno, si bien las necesidades y prioridades específicas varían según cada país, las economías latinoamericanas enfrentan varios retos comunes y, por cierto, son comunes también con muchos países del mundo, de hecho con la mayor parte de los países del mundo.

En primer lugar, resulta indispensable impulsar reformas que reduzcan la brecha de la productividad laboral entre países de la región y entre sí, y después, la región con los países más desarrollados. Esto requiere una agenda amplia que va desde fortalecer el capital humano, reformas en educación, en programas de  habilidades y destrezas, medidas para facilitar la formalidad, combatir la informalidad; promover la movilidad laboral, mejorar las regulaciones, promover la competencia.

Otro reto compartido en la región es el tema la reforma fiscal. En general, América Latina ha incrementado su capacidad de recaudación. En el año 90 recaudaba menos del 14 por ciento del PIB por lo impuestos, hoy anda en casi 21, es decir, ha aumentado 50 por ciento, pero 21 sigue estando todavía por debajo de los promedios de la OCDE y, además, hay países que tienen 12 o 13 y países como los del Cono Sur que algunos están en 34- 35 por ciento y hay, por lo tanto, una enorme asimetría.

Estas cifras, sin embargo, siguen siendo insuficientes en muchos países para mejorar los servicios públicos y, por otro lado, resulta excesiva porque afecta la competitividad en otros.

El gran desafío de los países de la región sigue siendo transformar el sistema fiscal en un instrumento eficaz de crecimiento incluyente.

Los países también requieren de reformas profundas para la promoción del crecimiento verde, la innovación, la igualdad de género; siempre decimos que las mujeres son el activo económico más subutilizado en nuestras economías y eso lamentablemente se aplica no solamente para América Latina sino, prácticamente, para todos los países del mundo.

El apoyo a las pequeñas y medianas empresas, el tema regulatorio, las compras públicas, la simplificación administrativa, el combate a la corrupción, el mejoramiento de los sistemas, la impartición de justicia, inclusive, hasta el financiamiento de la democracia. Son temas todos en los cuales estamos trabajando en análisis comparativos para encontrar lo que son las mejores prácticas.

Yo aquí quisiera hacer una aclaración. La OCDE no le dice a los italianos qué hacer con Italia, ni a los turcos qué hacer con Turquía, ni a los españoles qué hacer con España. Lo que les dice es qué hacen todos los demás países del mundo sobre esos temas y, entonces los españoles, los italianos o los mexicanos o los turcos deciden qué hacer sobre esos temas.

Son los ejecutivos o los legislativos con la opinión pública, con los académicos, con los empresarios, con los sindicatos quienes finalmente definen los grandes consensos, que son las políticas públicas que se van aplicar.

Pero la OCDE lo que hace es poner en la mesa qué funciona, que no funciona, qué es más caro, qué es más barato, qué es más incluyente, qué es más excluyente de las políticas públicas, y la ventaja es que tenemos acceso a todas las políticas públicas o a las mejores prácticas y, entonces, podemos ponerla frente a ustedes señores legisladores para que ustedes decidan por dónde se quieren ir.

El paquete de reformas que México ha impulsado y que ha aprobado en los últimos dos años es uno de los ejemplos más claros y más impresionantes, no sólo en América Latina, en la OCDE, sino en el mundo.

Quisiera felicitar al presidente, a su gabinete, a los legisladores por este enorme esfuerzo. Seguro que tienen mucho qué compartir con los legisladores de otros países que hoy nos visitan; pero, yo diría que habría que hacer hincapié en dos factores cruciales: primero, el arte para la generación de consensos, que eso, la verdad, es que es un arte más que una técnica o una mecánica y hay que practicarlo constantemente, sobre  todo porque cada vez las democracias presentan una mayor diversidad, una mayor fragmentación de fuerzas políticas y, por lo tanto, la creación de los consensos es crucial.

Segundo, los múltiples retos que enfrentan tanto la aprobación de las leyes secundarias como la implementación de las reformas. No es suficiente aprobar las reformas, inclusive hacer los cambios constitucionales que requieren los países, después hay que aprobar las leyes secundarias, los códigos, las regulaciones, los reguladores y cómo funcionan los reguladores y también la ejecución, ejecución, ejecución  puesta en práctica.

Cada etapa es igualmente crucial y queremos que cuenten ustedes con la OCDE en cada una de esas etapas.

La OCDE ha apoyado a México en el diseño y promoción y ahora en la  implementación de muchas de estas reformas. Lo estamos haciendo con otros países de América Latina y, de hecho,  nuestra colaboración con la región ha venido creciendo de manera sostenida y de manera acelerada en los últimos años. La presencia de estos países en la OCDE es tan amplia como dinámica.

México y Chile son ya miembros de la OCDE; Colombia se encuentra actualmente en proceso de adhesión; Costa Rica trabaja con miras a iniciar su proceso de adhesión en 2015, y en el Perú acabamos de aprobar en el Consejo el lanzamiento de un programa de país que nos permitirá trabajar de manera sistemática con Perú, para ir acercando gradualmente al país a la mecánica y a los grupos de trabajo, comités, etcétera, de la OCDE.

Brasil es uno de nuestros socios clave con los que colaboramos regularmente junto con China, India, Indonesia y Sudáfrica; y las perspectivas de Argentina, Panamá o la República Dominicana están también presentes en virtud de que son miembros y trabajan cotidianamente en nuestro Centro de Desarrollo.

Desde el 2009 desarrollamos la iniciativa de la OCDE para América Latina. Este fue un lanzamiento de España, de Chile y de México. Eso nos ha permitido profundizar nuestro trabajo en la región, en inversiones, fiscal, innovación y temas de servicios; en esos  cuatro temas críticos estos tres países de la OCDE, lo que dijeron es vamos a lanzar una iniciativa que permita extender lo que aquí descubrimos y lo que aquí sabemos, a la totalidad de los países de América Latina y el Caribe.

Se han llevado a cabo ya muchos seminarios, es parte de estos esfuerzos de diversificación y de extensión de los beneficios del trabajo nuestro.

Contamos también con otras redes de trabajo como el foro de Competencia para América Latina que ahí, trabajamos con el BID, con el Banco Interamericano de Desarrollo. La Red Latinoamericana sobre el gobierno corporativo de las empresas estatales, el programa de anticorrupción para América Latina, la Red de oficiales latinos o de funcionarios latinoamericanos de alto nivel en materia presupuestal.

Esos son sólo algunos de los ejemplos y, les decía, que nos hemos involucrado en el trabajo de grupos de cooperación y de integración regional como la Alianza para el Pacifico que celebró su cumbre hace un par de días, que nos dejó mucha tarea, muchos deberes, como dicen los españoles, para que trabajemos con y para ese grupo.

El foro Internacional de América Latina y el Caribe que organizamos cada año con el ministerio de finanzas de Francia y con el BID y en la Cumbre Iberoamericana, la (inaudible) en donde presentamos cada año nuestro documento de perspectivas económicas de América Latina -que por aquí tengo una copia-, este año fue sobre la logística y la competitividad, un tema fundamental porque uno de los problemas de América Latina es  precisamente que no está suficientemente conectada para aprovechar las economías de escala. En fin.

Esto, por cierto, lo hicimos con CAF, con la Corporación Andina de Fomento, y con la Cepal, o sea que estamos trabajando y ayudando a fortalecer a las instituciones regionales, lo mismo hacíamos, por cierto, con las instituciones europeas, con las asiáticas, con las africanas, en fin, de otras regiones del mundo, pero en este momento me estoy enfocando en el trabajo sobre América Latina.

Señoras, señores, legisladores, amigos, compañeros de la OCDE y señor embajador Pérez Jacome. Este seminario nos permitirá profundizar en la compresión de cómo los países latinoamericanos y de otras regiones están haciendo frente a un contexto externo volátil, todavía difícil, donde todavía estamos sufriendo, lo que yo llamaría, los legados de la crisis: bajo crecimiento, alto desempleo -y aquí no me refiero a ningún país en lo particular, el mundo entero-, bajo crecimiento, alto desempleo, creciente desigualdad y pérdida de la confianza.

El presidente de la cámara mencionó mi discurso de Estrasburgo en donde mencionamos el tema de la pérdida de la confianza de la sociedad no sólo en sus gobiernos, en sus presidentes, en sus primeros ministros, en sus ministros, en los partidos políticos, en los parlamentos, pero también en las instituciones que hemos creado a lo largo de 100 años, en los bancos, en las multinacionales, en los organismos internacionales, en la democracia, en los sistemas modernos, en la economía, en la capacidad de las economías para resolver mi problema, el mío como individuo y en donde cada vez hay mayor cinismo y cada vez la gente tiene la piel más gruesa, y por lo tanto, se vuelve cada vez más difícil poder vender las políticas públicas porque la gente no cree.

Tenemos que restaurar, restablecer, recrear esa confianza que costó tanto trabajo crear.

Estamos frente a una recuperación  todavía frágil, y estamos con algún agotamiento de las más tradicionales, de los instrumentos que usamos para la recuperación.

Bueno, normalmente, se dice ¿cómo volvemos a crecer? Bueno, pues, vamos a tasas de interés bajas, bueno, pues ya están en cero, y algunas que están hasta negativas en la mayor parte del mundo. Bueno, gasto público, ya gastamos hasta por aquí, ahora estamos queriendo bajar el gasto público, bajar el déficit, precisamente porque ya nos agotamos el margen de maniobra que teníamos.

Bueno, entonces, ¿qué nos quedan? Bueno, pues nos quedan los cambios estructurales, la educación, la innovación, la competencia, la apertura, la modernización de los sistemas de salud, de los sistemas de los impuestos, la flexibilidad de los mercados laborales, la flexibilidad de los mercados de productos, la forma en que vamos a manejar la participación pública-privada, el financiamiento de la infraestructura, etcétera, y lo verde para evitar la colisión con la naturaleza, porque vamos en rumbo de colisión.

Todos esos temas son los que van a mantenernos en el mediano y en largo plazo con un crecimiento sostenido y sostenible, señor presidente, señores legisladores, de manera que queremos no solamente saludarles sino, además, decirles, como usted citó, nuestra tarea es mejores políticas para una vida mejor, pero en las políticas están involucrados nuestros interlocutores de los gobiernos y de manera creciente, cada vez más importante, nuestros interlocutores de los parlamentos.

Cuenten ustedes con nosotros, estamos listos para trabajar con ustedes pero también para ustedes, siéntanse cómodos con la OCDE.

Enhorabuena, nuevamente, muchas gracias y mucho éxito en estos trabajos.




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