La internacionalización del Yuan

191

El uso cada vez más amplio de la moneda china, el yuan (o renminbi), en el comercio, la inversión y las finanzas internacionales ha fortalecido los lazos económicos del país con el resto del mundo y ha promovido, activamente, el crecimiento de la economía y el comercio globales. China también ha tomado la internacionalización del yuan como una oportunidad para promover la reforma del tipo de cambio y la apertura de las cuentas de capital del país.

Importancia creciente del yuan a nivel mundial

La internacionalización del yuan comenzó con ciertas condiciones históricas. Roberto Rigobon, profesor de Macroeconomía Internacional de la Escuela de Negocios Sloan del MIT (Massachusetts Institute of Technology), identifica seis condiciones previas que son clave para que la moneda de un país adquiera la reputación, la aceptación y la convertibilidad internacionales. Estos factores incluyen la escala decente económica, las políticas macroeconómicas estables, la cuenta de capital abierta, el régimen de tipo de cambio flexible, el mercado de capitales maduro y las externalidades de red positivas. Al menos, en tres de estas áreas -la cuenta de capital, el régimen de tipo de cambio y el mercado de capitales-, el yuan no está preparado todavía para convertirse en una moneda mundial.

Como importante país en el comercio, durante un largo tiempo, China siguió el pago convencional del dólar en el comercio exterior. Sin embargo, con la repentina crisis financiera de 2008, la liquidez del dólar se redujo, lo que debilitó el curso normal del comercio internacional. Como resultado de esto, en julio de 2009, el Consejo de Estado de China anunció un programa piloto para el comercio internacional del yuan. El programa se inició, a modo de prueba, en cuatro ciudades y se expandió, rápidamente, a 20 provincias (regiones autónomas y ciudades bajo jurisdicción central). En enero de 2011, China anunció que sus empresas calificadas y los bancos podrían realizar inversión directa en el exterior con el yuan, un esquema que se amplió para incluir a todos los importadores y exportadores, en junio del año siguiente.

En 2013, el comercio total transfronterizo, que se liquidó en yuanes, llegó a los 5,16 billones, un 61 % más respecto al año anterior. En la cuenta corriente, que refleja el ingreso neto nacional, la proporción de las importaciones y las exportaciones con el uso del yuan pasó del 5,5 % en 2011 al 11,7 % en 2013. El yuan ha desempeñado un papel cada vez más importante en el comercio exterior y es ahora la segunda moneda más utilizada en las operaciones del país en el extranjero. En 2013, en la cuenta de capitales, que refleja la propiedad de las inversiones, las inversiones directas con el yuan en China aumentaron en un 60 % con respecto al año anterior, mientras que las inversiones con el yuan salientes de China aumentaron en un 130 %. Eso significa que el yuan ha adquirido una mayor aceptación por parte de los clientes del extranjero.

Más de 222 países y regiones utilizan ahora el yuan en cobros y pagos del comercio con China. Los productos cubiertos por el servicio del yuan incluyen los activos y pasivos bancarios, y negocios intermedios, tales como depósitos, préstamos, seguros, liquidación, transacciones de fondos, gestión de patrimonio y bonos de suscripción.

El aumento de los negocios transfronterizos con el yuan ha impulsado la posición internacional de la moneda. Según el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el yuan es, ahora, una de las diez monedas más utilizadas en los negocios internacionales. Se pasó del puesto 17 en rotación en el mercado mundial de divisas en 2010, al noveno en 2013, con 2,5 veces de aumento en promedio de facturación diaria.

Según las últimas estadísticas de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT), a finales de 2013, el yuan representaba el 1,13 % de los pagos internacionales, casi el doble del 0,63 % a comienzos de dicho año, cuya posición también se elevó del puesto 13 al 8. Mientras tanto, China ha fortalecido la cooperación monetaria con el resto del mundo. Ha firmado acuerdos de intercambios de divisas con 23 países y regiones, por un valor total de más de 2,5 billones de yuanes. Muchos países del sudeste de Asia, de Europa Oriental y de África han tomado o considerado la posibilidad de que el yuan sea una moneda de reserva oficial.

El desarrollo del mercado offshore

La internacionalización del yuan no se puede lograr sin el apoyo de los mercados offshore, que, históricamente, han jugado un papel clave en la difusión de las monedas en el mundo. Además, el mercado offshore puede formarse por dos paralelos: el mercado offshore en el interior y el mercado offshore en el exterior. Cuando, por ejemplo, en la década de 1980, se formó un mercado offshore del dólar estadounidense en Londres, EE. UU. también promovió el desarrollo de un mercado offshore dentro del país, la Entidad Bancaria Internacional (Internacional Banking Facility en inglés).

Para el renminbi también habrá mercados offshore doméstico y extranjero. Uno de los objetivos del establecimiento de la Zona Piloto de Libre Comercio de Shanghai es promover la formación y el desarrollo del mercado offshore doméstico del yuan. Sin embargo, dado que la moneda no es totalmente convertible en la cuenta de capital, es necesario establecer el primer mercado offshore en Hong Kong.

En 2004, el yuan entró en circulación en Hong Kong. Después de un programa piloto de liquidación del yuan en el comercio transfronterizo, la moneda se utiliza cada vez más en las actividades comerciales entre la parte continental de China y la Región Administrativa Especial de Hong Kong. En febrero de 2010, la Autoridad Monetaria de Hong Kong ajustó su política para aflojar el control sobre el yuan. En julio del mismo año, el Banco Popular de China y el Banco de China (Hong Kong) firmaron un acuerdo sobre la liquidación en las operaciones realizadas con el yuan en Hong Kong, ampliando una vez más la escala de negocios en dicha moneda. A partir de entonces, el mercado offshore del renminbi en Hong Kong ha entrado en un período de rápido crecimiento. A finales de 2013, los depósitos en yuanes en Hong Kong llegaron a los 860.500 millones de yuanes, lo que representa más de la mitad de los valores de la moneda en el exterior. Mientras tanto, la aparición de préstamo, bonos y otros productos financieros derivados en renminbi ha impulsado, aún más, la construcción del mercado offshore de la moneda en Hong Kong. Además, centros financieros internacionales, como Singapur, Londres, París y Fráncfort, también han hecho contribuciones al desarrollo de los mercados del renminbi en el exterior. Desde una perspectiva a largo plazo, pueden esperarse más mercados de renminbi en los principales centros financieros del mundo.

Mayor apertura de la cuenta de capital

Una cuenta de capital más abierta es también una condición previa para la mayor internacionalización. Entre las 43 categorías comerciales de la cuenta de capital clasificadas por el FMI, China tiene la plena convertibilidad en 12 ítems y la parcial apertura en 16. Sin embargo, todavía existen controles de cuenta de capital en algunas áreas clave. El crecimiento de los depósitos de renminbi en el extranjero aumenta la demanda de productos de inversión con dicha moneda. Sin embargo, la variedad y la magnitud de los productos de inversión de renminbi en los mercados offshore son limitadas, lo que apremia la necesidad de abrir caminos para que el yuan en el extranjero regrese de nuevo en el mercado financiero nacional.

En los últimos años, China ha hecho muchos experimentos exitosos en la apertura de cuentas de capital. Por ejemplo, los inversores extranjeros pueden invertir en el mercado de valores de China a través de los calificados inversores institucionales extranjeros (QFII) y los calificados inversionistas institucionales extranjeros de renminbi (RQFII). Se permiten tres tipos de instituciones financieras fuera de la parte continental para invertir en el mercado de bonos interbancario de China. Los préstamos transfronterizos están disponibles para las empresas en Qianhai, una zona piloto financiera en Shenzhen, y la Zona Piloto de Libre Comercio de Shanghai.

Si las cuentas de capital no se abren, el renminbi que fluye hacia el exterior a través del comercio no será capaz de retornar felizmente al país. A largo plazo, esto inhibirá la liquidación del yuan en las operaciones transfronterizas.

La pauta general de la apertura de las cuentas de capital de China es que los flujos de capital a largo plazo deben preceder a los flujos de capital a corto plazo, la inversión directa debe preceder la indirecta, y las entradas deben preceder a las salidas. Se reforzarán los esfuerzos para promover las reformas necesarias en los créditos comerciales y operaciones de valores, incluyendo bonos y acciones. El objetivo es alcanzar la plena convertibilidad de las cuentas de capital dentro de tres a cinco años.

Al ser la segunda economía del mundo, China tiene un enorme mercado financiero con un gran potencial y espacio para el desarrollo. La apertura de cuentas de capital es propicia para el desarrollo de sus acciones, bonos, divisas y el mercado de los productos derivados.

Mercantilización del tipo de cambio

Un punto de debate en los círculos académicos es cuál debe venir primero: la mercantilización del tipo de cambio del renminbi y su interés bancario o la apertura de las cuentas de capital. El punto de vista dominante sostiene que la apertura de las cuentas de capital conducirá a altos flujos de capital de arbitraje en cortos plazos, lo que afectará la estabilidad financiera y la seguridad nacional. Por lo tanto, a partir del 21 de julio de 2005, China comenzó a reformar el régimen de tipo de cambio para elevar el nivel de mercantilización al respecto.

La reforma incluye dos aspectos. En primer lugar, la formación de la tasa de paridad central. Desde el 4 de enero de 2006, el Sistema de Transacción de Divisas de China hace consulta a los creadores de mercado antes de abrir el mercado interbancario de divisas cada día hábil, y luego calcula la tasa de paridad central de renminbi frente al dólar estadounidense sobre la base de la media ponderada de todos los precios de los creadores de mercado, después de eliminar el precio más alto y el más bajo. El peso es decidido por el Sistema de Transacción de Divisas de China, en base a índices como el volumen de transacciones en el mercado interbancario de divisas y los precios cotizados.

La segunda reforma ha ampliado el rango de flotación del tipo de cambio del renminbi, desde el 0,3 %, en el inicio de la reforma, al actual 2 %.

Desde el estallido de la crisis financiera mundial en 2008, los países desarrollados han adoptado políticas de flexibilización cuantitativa, mientras las economías emergentes han adoptado medidas de devaluación de la moneda, a fin de aumentar las exportaciones. China, en cambio, ha promovido, constantemente, reformas en la mercantilización de la tasa de cambio del renminbi.

El tipo de cambio efectivo real del renminbi ha aumentado hoy un 35 % en comparación con el de 2005. El superávit en cuenta corriente de China se ha reducido de un 10 % en 2007 a un 2,1 % en 2013, lo cual está por debajo del nivel de alarma reconocido internacionalmente del 4 %. En su camino hacia el equilibrio de los pagos internacionales, China ha hecho su propia contribución al desarrollo del comercio internacional y a la reactivación de la economía mundial.

Por Wen Bin, doctor en economía y profesor investigador en macroeconomía en el Instituto de Finanzas Internacionales en el Banco de China.




Agregar un comentario