PAN y PRD pasan del “Pacto por México” al chantaje político, con leyes secundarias

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Inopinadamente se presentaron ante los medios de difusión la Presidenta Interina del PAN, licenciada Cecilia Romero y el Presidente del PRD (casi saliente), Jesús Zambrano, para expresar a todo el mundo su acuerdo para votar en contra de la ley secundaria de Telecomunicaciones, que horas antes había mandado al Congreso el Presidente Enrique Peña Nieto; fue un verdadero escándalo en los círculos políticos, ya que revela un espíritu chantajista contra los cambios constitucionales que ya habían sido votados por el Congreso de la Unión; y esta actitud bloqueadora no expresaba ningún fundamento claro, que no fuera una intención bloqueadora de los cambios fundamentales aprobados por el Congreso, a cambio de lograr objetivos nebulosos en un momento en que los dos partidos se sienten afectados: uno por el caso de Oceanografía y otro por el de la línea 12 del metro que ha sacado a la luz graves acciones de corrupción.

A los ojos de analistas políticos y de amplios sectores de la opinión pública, así como de los círculos políticos nacionales y en especial del Congreso de la Unión, está actitud es francamente negativa, ya que no sólo rompe con el “Pacto por México” que se había firmado tiempo antes por los altos dirigentes del PAN y el PRD, y que ahora se revierte en actitudes y acciones contrarias a los avances constitucionales que se habían logrado con base en amplias discusiones democráticas tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

Una actitud así no se justifica en el caso de Jesús Zambrano, Presidente del PRD, que había participado en numerosas reuniones del “Pacto por México” pero mucho menos en el caso de Cecilia Romero, Presidenta Interina del PAN, cuyo papel es meramente transitorio y no definitivo en su propio partido, y tanto es así, que la mayoría de sus propios correligionarios senadores y diputados, en el Congreso, condenaron su posición política y se deslindaron de ella.

El propio líder panista en el Senado, licenciado Jorge Luis Preciado se mostró sumamente sorprendido ante la intervención de la Presidenta Interina de su partido Cecilia Romero y señaló que los senadores panistas no habían consensado ninguna determinación; lo mismo hizo el diputado Luis Alberto Villarreal líder de su bancada en San Lázaro, y dijo que seguramente los diputados del PAN discutirán y asumirán una actitud responsable.

El mismo senador Javier Lozano manifestó que Cecilia Romero “no estaba informada debidamente”, ya que la iniciativa de Telecomunicaciones enviada por el Presidente “es muy buena”.

POR UNA DEMOCRACIA SIN CHANTAJES

Ciertamente, el país ha avanzado grandemente en materia democrática y ha logrado establecer un equilibrio entre las diversas fuerzas políticas principales del país: así, por ejemplo, el Partido Acción Nacional tiene bajo su dominio los gobiernos de varios Estados de la República, numerosos municipios, congresos locales y también, tiene un elevado porcentaje de los votos en el Congreso de la Unión; a su vez, el Partido de la Revolución Democrática gobierno nada menos el Distrito Federal, la entidad más poderosa de la federación, con más del 20% del Producto Interno Bruto del país y una numerosa población, así como otras entidades de la República, como Guerrero, Tabasco, Oaxaca, y parte de Sinaloa y Puebla; por su lado, el PRI recuperó la Presidencia de la República y tiene bajo su dirección a las minorías más grandes tanto de la Cámara de Diputados como del Senado así como 19 gubernaturas de la República.

Ese equilibrio de poder ha llevado también a un equilibrio político nacional que permitió el establecimiento del “Pacto por México”, que funcionó bien prácticamente durante el primer año de gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto; por eso se extraña que ahora los altos dirigentes de la oposición como Cecilia Romero, del PAN, y Jesús Zambrano, del PRD, acudan a un expediente tan vulgar como el de abiertamente chantajear el avance económico y social del país, sin argumentos que en realidad resulten sólidos y que muchos de sus compañeros de partido critican o rechazan abiertamente.




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