Jóvenes Líderes de todo el país se unen a la Lucha Contra el Hambre y la Desigualdad

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Palabras del Mtro. Luis Antonio Ramírez Pineda, durante el acto de reconocimiento a las personalidades que dictaron conferencias a los jóvenes del Movimiento de Expresión Política, Fundación Ayú, 6 de febrero de 2014.

Estimados amigos:

El Movimiento de Expresión Política de la Fundación Ayú, que cultiva los valores de la cultura, del pensamiento, del análisis y debate de las ideas, se honra en dar a ustedes la más cordial bienvenida. Hemos acordado en este inicio de año, entregarles el testimonio de nuestro reconocimiento y respeto, por su generosa disposición de venir a éste recinto a conversar, a dialogar, a intercambiar puntos de vista con  jóvenes de diferentes partes de la República, ávidos de formarse en el arte del ejercicio de la política; de la conducción social, de la organización económica. El poder de su palabra; la claridad de sus reflexiones; la profundidad política e ideológica de su mensaje ha calado muy hondo en la conciencia de ésta nueva generación de políticos que tiene preocupación por el destino de su país y se prepara para participar activamente en la solución de los grandes problemas nacionales; quieren levantar su alegato para no permanecer al margen de las profundas transformaciones que se llevan a cabo en nuestra patria.

El sueño de los jóvenes del MOEP de un México más libre, más justo, más democrático y más próspero, nos une a todos. Aquí hemos compartido esa pasión; hemos oído su mensaje; analizado su pensamiento y no hemos callado nuestras diferencias. Todos hemos aprendido. Ustedes como maestros, legisladores, Secretarios de Estado; dirigentes partidarios y sociales que conducen y forman y los jóvenes que se preparan en un marco de pluralidad; que conocen la solvencia y reputación intelectual de ustedes y que por eso mismo tiene confianza en el valor moral de su palabra.

Nos sentimos reconfortados de que palpita en todos el mismo espíritu de lucha. Nuestro reto es encabezar las grandes causas sociales de México; superar los vicios agraviantes que han mantenido a vastas zonas de México en la desigualdad y la pobreza; en suma, apoyar las iniciativas de quienes más necesitan la solidaridad y el respeto de todos.

Efectivamente, hace 10 años un grupo de jóvenes políticos, la mayoría universitarios, decidieron organizar el Movimiento de Expresión Política. Se propusieron una tarea trascendental: elevar la conciencia de la juventud mexicana; debatir los grandes temas nacionales e internacionales; promover la organización para que la juventud no sea un dato de población, sino una generación comprometida con el desarrollo de nuestra patria.

Pensaron desde entonces que era y es de la mayor importancia analizar y discutir las inocultables anomalías estructurales de nuestra sociedad nacional y los desafíos que nos depara el futuro; estudiar a fondo los principio en que se sustenta nuestro proyecto de nación.

Con esa conciencia y convicción surgió el Movimiento de expresión política. No fue una simple idea romántica. Su convocatoria a los jóvenes fue y es a participar en la política; a repensar el país; a dar cauce a las voces críticas y plurales; a influir en las decisiones de poder; a analizar los programas de acción de los partidos políticos; a levantarse en una actividad creativa, no solo cuestionadora, ante acontecimientos que reclaman la participación de todos.

De los intensos análisis que aquí hemos llevado a cabo, podemos concluir que solo por el estudio, la educación, la cultura, la discusión política, la participación organizada, podrá la juventud transformar la actual realidad social y fortalecer el espíritu y los valores de nuestra sociedad que desea prosperar y vivir con dignidad. La reflexión y el debate libre, los conocimientos y el estudio, crean ciudadanos críticos, sin miedo a expresarse. Esta convicción es la antítesis de los discursos vacíos de contenido; insinceros, aduladores, cortesanos, de los impreparados.  El MOEP busca dar paso a la palabra que educa, que denuncia, que crea, que traza caminos hacia el desarrollo.

Hoy la juventud quiere y lucha por un cambio. El verbo cambiar se conjuga con presente y no en futuro.  Los jóvenes del Moep, que se están preparando con las armas del conocimiento quieren participar activamente en la construcción de una nueva sociedad democrática que rechaza el autoritarismo; la corrupción, la impunidad.

Sus paradigmas siguen siendo Morelos; Juárez, Ricardo Flores Magón; Zapata, Lázaro Cárdenas y las excepcionales generaciones de la Reforma y de revolucionarios que nos legaron nuestro proyecto de nación en la Constitución de 1917.

Ellos nos legaron valores políticos y éticos fundamentales; de ellos, en el ejemplo de sus vidas y sus obras, heredamos principios esenciales como los de la justicia social, la equidad, la solidaridad, la laicidad de la educación y el estado, el nacionalismo, la “modesta medianía” juarista como norma de la honestidad de los servidores públicos.

En esos principios, está nuestro código de conducta y nuestros desafíos históricos.

Estos encuentros de los jóvenes del MOEP con ustedes ha sido la más rica experiencia de comprensión entre generaciones. No hay definitivamente una lucha entre los jóvenes y los adultos. Cada uno va cumpliendo su cuota de responsabilidad histórica. La juventud entraña compromiso; ardor de superación constante; necesidad de leer, de ilustrarse; arrojo para entrar a la lucha política y social y pasión para servir al país.

Ustedes han honrado al MOEP, enalteciendo la palabra conductora; aportando su rica energía intelectual y su indudable vocación democrática. Nunca sentimos en nuestros encuentros, en los debates, la imposición de un dogma, de su verdad, sino la elevación de los valores morales, la defensa de la libertad; el respeto por la ley y las instituciones de la República; el amor por el estudio y la investigación; el pensar siempre en el destino de México y de sus comunidades más vulnerables; la preparación para la competencia en ésta hora de globalización; la lucha por un mejor futuro.

Les entregamos hoy nuestro reconocimiento y afecto porque nos han fortalecido en nuestros sentimientos de solidaridad y de respeto mutuo. En esta hora sabemos más que antes, que hay necesidad y hasta urgencia de abrir las puertas de la acción y las esperanzas a los jóvenes campesinos, obreros, estudiantes, intelectuales, para que utilicen el arma más poderosa que es la política y la ideología para desarrollar su vocación. Que la militancia partidaria es un camino que deben transitar los jóvenes. Ahí deben construir sus liderazgos, convertirse en la voz de los jóvenes silenciosos y despertar a los indiferentes, encabezar en suma la lucha de quienes diariamente libran la batalla del conocimiento y por conquistar su derecho a una vida digna.

Reciban con nuestro agradecimiento, las muestras sinceras de nuestra admiración.




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