Logró Peña Nieto las Reformas Estructurales

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En medio de la una lucha política y democrática intensa, el Presidente Enrique Peña Nieto logró la aprobación congresional de las Reformas Estructurales más importantes de los últimos 40 años, que darán un nuevo y gran impulso a la economía del país y al mejoramiento social.

Venciendo tremendos obstáculos políticos, económicos e ideológicos, el Presidente Enrique Peña Nieto logró amalgamar voluntades de los diversos sectores del país, tanto de izquierda como de derecha y del centro, para encontrar fórmulas legislativas que fueron aprobadas por la Cámara de Diputados y el Senado de la República para darle a México un nuevo andamiaje que le sirva para reincorporarse al progreso mundial en nuevas condiciones de competencia, de tecnología, de educación y de recursos económicos, que habían permanecido desaprovechados o ignorados durante mucho tiempo.

Con estas nuevas herramientas jurídicas y formas económicas que permitirán las Reformas Estructurales establecidas en el último año, México retomará su posición de competencia y liderazgo en el campo económico y diplomático internacional.

En las últimas dos décadas la nación mexicana había entrado en un lapso de estancamiento económico, educativo, científico y social, a causa de diversos factores nacionales e internacionales, que hicieron que México fuera bajando en sus posiciones internacionales y en las mediciones que las instituciones internacionales realizan para comparar el avance de los pueblos.

Habíamos caído gravemente en los niveles educativos tanto de primaria como de secundaría y en los escalones superiores; también habíamos descendido en materia de ocupación laboral, hasta llegar a considerarse a nuestro país como una nación de desempleados y de un mercado de informalidad; retrocedimos fuertemente en los índices de ciencia, cultura, y bienestar social, alimentación, salud.

La misma situación de atraso y estancamiento nos llevó a los altos niveles de delincuencia que padecemos actualmente y de inseguridad social; en suma, México había retrocedido gravemente a nivel internacional, a grado tal que Estados Unidos y Europa empezaron a reconsiderar sus relaciones con México, y a recomendar a sus ciudadanos viajar menos a nuestro país, calificándolo de peligroso en muchas zonas, lo cual afectó gravemente a la industria turística.

Enfermedades que habían sido desterradas mucho tiempo atrás como el paludismo, la lepra, el cólera, comenzaron a renacer en el país, afectado gravemente en 2008 por la influenza AH1N1 y otras enfermedades propias de la pobreza que se extendieron, como el SIDA y el Papiloma Humano, que ha dañado a grupos vulnerables de la población joven.

URGENCIA DE LAS REFORMAS ESTRUCTURALES

Todo ello empujó al nuevo gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto a proponer y realizar las Reformas Estructurales necesarias que habían quedado pendientes desde hace tiempo para dar un nuevo impulso a la economía y a la sociedad del país, y reencontrar el camino del progreso que México llevaba en la segunda mitad del siglo pasado.

ÉXITO DEL “PACTO POR MEXICO”

El Presidente Enrique Peña Nieto sabía desde el principio de su gobierno que solamente con la ayuda y apoyo de todas las fuerzas políticas nacionales podría el país retomar su camino del progreso, ya que de continuar las luchas ideológicas que se habían registrado en los últimos 20 años, se iba a mantener la parálisis nacional.

Fue de esa manera, desde el primer día, cuando tomó posesión, el 1 de diciembre de 2012, que Peña Nieto anunció su intención de integrar a las fuerzas políticas mexicanas en un nuevo esquema democrático, que dió por resultado la formación del llamado “Pacto por México”, plenamente integrado al segundo día de gobierno, cuando lo suscribieron, para sorpresa de todos, los presidentes del PRI, César Camacho Quiroz; Gustavo Madero, del PAN y Jesús Zambrano, del PRD, los líderes de las tres grandes fuerzas ideológicas y actuantes en el Congreso Nacional, que aportaron ideas y propuestas, para llevar adelante a la nación mexicana.

Gracias a ese “Pacto por México”, se llegó a acuerdos notables en materia laboral, educativa, fiscal, política, financiera, energética, de telecomunicaciones y algunas otras de competencia y transparencia, para llegar a los que se denominó las Reformas Estructurales.

Ante el éxito logrado por este planteamiento llevado a la práctica por el Presidente Enrique Peña Nieto, algunas fuerzas políticas, a veces de derecha y a veces de izquierda, comenzaron a regatear y poner obstáculos para seguir adelante en los acuerdos, hasta llegar al rompimiento del presidente del PRD, licenciado Jesús Zambrano, quien no pudo resistir las presiones de sus colegas más radicalizados, que lo empujaban hacia afuera del “Pacto”, al llegarse a la discusión de la Reforma Energética.

Ciertamente, la Reforma Energética fue la “piedra de toque”, porque implicaba el rompimiento de toda una ideología y una práctica política en relación con el petróleo y la electricidad de nuestro país; pero las condiciones económicas nacionales e internacionales habían cambiado y estaban llevando al nuevo gobierno mexicano a tomar decisiones que pudieran abrir nuevos caminos de progreso y desarrollo, de acuerdo a las necesidades actuales de la competencia económica internacional.

LA REFORMA ENERGETICA, “PIEDRA DE TOQUE”

Ya antes, incluso previamente a la toma de posesión del Presidente Enrique Peña Nieto, se habían planteado situaciones políticas y económicas muy difíciles, por ejemplo con la Reforma Laboral, que exaltó los ánimos de sindicatos y partidos políticos de izquierda, y luego, con la Reforma Educativa que produjo choques muy violentos con consecuencias muy graves para la dirigencia del SNTE; luego, la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación establecería una larga campaña contra la Reforma Educativa, que todavía no acaba y que promete ser para mucho tiempo.

Pero, ahora se ve, tanto la Reforma Laboral como la Educativa eran necesarias para romper los nudos gordianos que estaban frenando el desarrollo educativo del país en todos los niveles.

Respecto a la Reforma de Telecomunicaciones, intereses gigantescos de grandes consorcios se opusieron, pero al final se rindieron ante las razones de Estado que el Poder Ejecutivo y el Congreso de la Unión expresaron en su iniciativa de ley y en sus dictámenes; y no hubo ya más resistencia a la nueva legislación que ha entrado en vigor.

LA REFORMA FISCAL IRRITO A LOS EMPRESARIOS

Si bien es cierto que la Reforma Fiscal irritó a los empresarios, estos han sido compensados de otra manera por el gobierno del Presidente Peña Nieto, para que lleven a la práctica nuevas inversiones; así como ejemplo, con la reforma Fiscal se eliminó el IETU y también se está buscando poner fin a la informalidad, lo cual ha sido una demanda continua del empresariado nacional.

SE PONE FRENO A LA VORACIDAD DE LOS BANCOS

Mediante la Reforma Financiera, se pone freno a la voracidad de los bancos, que se habían soltado cobrando comisiones leoninas a los cuentahabientes.

De la misma manera, se está ya a obligando a los bancos a abrir el crédito a la producción y a la actividad económica en general, que se había cerrado y en lugar de ello, sólo se prestaba para el consumo a través de las tarjetas de crédito y mediante tasas de interés verdaderamente descomunales, que ahora empezarán a reducirse.

MANTIENE EL ESTADO, EL CONTROL SOBRE EL PETROLEO Y LA ELECTRICIDAD

Con la Reforma Energética planteada, aprobada y promulgada por el Congreso y el Ejecutivo, el Estado mantendrá el control sobre el petróleo y la electricidad, al mismo tiempo que se abrirá el país a nuevas inversiones privadas nacionales y extranjeras en ese campo.

Con todo, a través de la legislación secundaria, se establecerán con claridad las regulaciones para las contrataciones con los capitales privados, y se definirá con precisión el papel fundamental que mantendrán tanto como Pemex como la Comisión Federal de Electricidad.

Como los grupos radicales de izquierda, encabezados por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, el PRD y MORENA mantendrán su exigencia de realizar una consulta popular en el año de 2015 sobre la Reforma Energética y las Reformas Constitucionales, es de preverse que en el futuro el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto intente un nuevo diálogo y negociaciones para llegar a acuerdos aceptables para todos, que favorezcan siempre a los intereses de la nación mexicana.

El espíritu de diálogo y negociación del Presidente Enrique Peña Nieto, continuará en los años por venir del actual Sexenio.

SE ELEVARÁ EL NIVEL DE COMPETENCIA DEL PAÍS

Es cierto que la denominadas Reformas Estructurales: Laboral, Educativa, Fiscal, Financiera, de Telecomunicaciones, Política, Energética, de Transparencia y de Competencia, han afectado numerosos y diversos sectores nacionales, pero no con un afán persecutorio o negativo ni dañino para los intereses nacionales, sino con la finalidad de romper esquemas viejos, obsoletos, monopólicos, que estaban deteniendo y oponiéndose al progreso del país, a su incorporación a las nuevas corrientes de comercio y de competencia mundiales, de tal suerte que la nación mexicana, teniendo grandes recursos naturales y humanos para salir a la competencia mundial, estaba cayendo en la parálisis y el estancamiento.

Esta Segunda Ola de Reformas Estructurales que ha aprobado la Representación Nacional, o sea el Congreso de la Unión y el Presidente Enrique Peña Nieto, así como la mayoría de los congresos de los Estados Federados de la República, llevará a México a un nuevo nivel de competencia internacional, a mejores niveles de productividad y tecnología, y significará un nuevo y gran impulso económico que permitirá a la nación mexicana retomar su nivel de progreso y liderazgo en los campos de la economía, la cultura, el avance social, la ciencia y participación internacional.

El gran avance político, económico y social que significarán las Reformas Estructurales aprobadas y promulgadas, abrirá el camino para alejar a la delincuencia organizada del papel protagónico que ha tenido en los últimos años, hasta reducirla a un nivel insignificante.

Con las Reformas Estructurales, México entra a una nueva etapa y, ahora sí, al promisorio siglo XXI.

Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de la Revista Macroeconomía




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