China, en el mejor momento de su mayor reflexión

156

Del 9 al 12 de noviembre de 2013, los máximos líderes chinos celebraron una de las reuniones más críticas de los últimos años, durante cuatro días consecutivos discutieron reformas de gran envergadura que transformarán profundamente el rostro de China. Los objetivos que persiguen las reformas consisten en mejorar las condiciones de vida de la población, dar mayor certidumbre a los mercados, estimular el desarrollo del sector privado, fortalecer el estado de derecho, intensificar el desarrollo de las zonas de libre comercio; y alentar la apertura del interior, la costa y la franja fronteriza del país. En el sector social, fortalecer la educación, la seguridad, la salud y la distribución del ingreso.

Estas reformas buscan aminorar las brechas que existen entre las zonas rurales y urbanas, la agricultura y la industria, la costa y el interior, las etnias y la población Han; así como entre la propiedad pública y la privada. El principal actor de cambio será el mercado, el cual estará a cargo de asignar los recursos. Entidades del Estado impulsarán una reforma fiscal a fondo, la construcción de un sistema integral de conservación del medio ambiente, la modernización de las fuerzas armadas, la protección de los derechos civiles; y el perfeccionamiento del sistema democrático.

No es fácil emprender reformas de este nivel en un país de la magnitud de China y mucho menos entenderlas desde una óptica occidental. Cada una de las transformaciones implica un gran esfuerzo de convocatoria por parte de líderes, académicos y expertos; a fin de involucrar en este amplio ejercicio a la sociedad en general.

Estas reformas bien podrían inscribirse en las grandes transformaciones que ha experimentado China a través de los años, estaríamos así en presencia de la cuarta gran transformación del gigante asiático. La primera marcada por la caída de la dinastía Qing en 1912; la segunda cuando la Gran Revolución Socialista de Mao Zedong fundó en 1949 la República Popular China; la tercera con las reformas y apertura con características chinas impulsada por Deng Xiaoping que le permitió a la nación tener un crecimiento anual de dos dígitos; y ésta cuarta promovida por el Secretario General del Partido Comunista Chino Xi Jinping con el objetivo de llevar al país a una nueva etapa de crecimiento económico y desarrollo equilibrado.

Cuando se habla de reformas con características chinas tenemos que remitirnos a la fórmula de Zhang Zhidong  de “ti-yong”, chino en lo fundamental y occidental en la práctica. Con estas palabras se fusionaba el deseo de preservar la quinta esencia de la tradición confuciana y la modernización del país. Con el tiempo la dicotomía “ti-yong” se transformó en “xiti Zhongyong”, que vinculaba la sustancia occidental (productividad y filosofía) con la cultura china.

Un aspecto que resulta crucial para llevar a cabo una buena planeación, radica en considerar como requisito indispensable la configuración de una visión que indique en dónde se está y hacia dónde se va. No se trata de delinear un trayecto detallado paso a paso sino presentar un bosquejo general de lo que se pretende alcanzar. Esto es precisamente lo que sucedió durante los trabajos de la Tercera Sesión Plenaria del XVIII Comité Central del PCCh. Se presentó un panorama integral de hacia dónde se quiere ir en los próximos años. No es fácil plantear un esquema de este talante sin encontrar obstáculos diversos en su implementación, por ello el principal propósito del presidente Xi Jinping fue lograr el respaldo político a este plan maestro y supervisar su continuidad. Era importante que el partido, los líderes políticos, los académicos y los expertos estuvieran no sólo comprometidos con el desarrollo de este programa sino que se mantuvieran en la misma sintonía a fin de impulsarlo hasta alcanzar el objetivo planteado. Tres aspectos decisivos fueron considerados; uno, permitir que las fuerzas del mercado regulen las relaciones entre los factores de la producción; dos, que la cultura política democrática sea el instrumento de desarrollo de la relación entre las instituciones y la sociedad; y tres, preservar los ecosistemas. Dentro de estos segmentos se encuentran la reforma fiscal, el estado de derecho, el abatimiento de las inequidades entre las zonas rurales y urbanas, las variables demográficas, la modernización de las fuerzas armadas, el desarrollo de las capacidades gubernamentales, la reforma económica, el papel del mercado en la asignación de recursos, el rol de la propiedad pública en la economía, el desarrollo del sector privado, las relaciones entre la industria y la agricultura, los derechos civiles, la seguridad social, el derecho a la salud, etc.

La planeación exitosa implica también, un monitoreo coordinado de acciones, tal y como se contempló en esta sesión de trabajo, donde se destacó la conformación de dos grupos selectos cuya función estribará en impulsar y supervisar las reformas. Un equipo estará integrado por el liderazgo central que será el responsable de diseñar, impulsar y supervisar las reformas. El otro, es un comité estatal de seguridad encargado de las estrategias de seguridad nacional, de abatir las disputas sociales y de mejorar la seguridad pública. Desde una perspectiva general, cabe la posibilidad de que las reformas generen también cambios en la sociedad. Por ello, la importancia de que estos dos grupos no estén divididos en las tareas de la transformación sino que sean aliados, caminen a la par y le den al cambio un sentido pacífico y armónico.

Cabe destacar que China ya cuenta con grupos de alto nivel para enfrentar los problemas actuales más apremiantes. Aunque estos nuevos grupos elevan el nivel de supervisión. Como bien señala Michal Meidan del Grupo Eurasia: “crear grupos que supervisen las reformas podría sugerir que su seguimiento es prioritario, a través de lineamientos políticos de alto nivel ya previamente considerados”, es decir, nada queda fuera de la planeación central, lo que significa que estas reformas serían las más importantes que se han llevado a cabo desde Deng Xiaoping.

PANORAMA GENERAL

Algunos supuestos.

Las reformas abogan porque el mercado desempeñe el papel decisivo en la asignación de los recursos. Planteamiento fundamental ya que a partir de ahora las fuerzas del mercado jugarán un rol básico. De acuerdo con lo que resalta el programa de trabajo presentado por el presidente Xi Jinping, el cual otorga al mercado un rango protagónico que hasta ahora no tenía, ello podría interpretarse en que el poder central se margina del proceso de asignación de recursos, para que la competitividad, la productividad y la eficiencia sean los elementos que le modulen y regulen. Si el mercado asigna recursos entonces las empresas estatales deberán asumir niveles de mayor productividad de lo contrario podrían sucumbir ante el sector privado.

En el ámbito político, se propone la creación de un nuevo grupo líder para supervisar las reformas. El grupo estará compuesto por dirigentes de alto nivel del Partido Comunista Chino; miembros directos del Politburó. Este esquema es muy importante porque la supervisión directa de los dirigentes partidistas al más alto nivel probablemente implique que algunos administradores o jefes obstruccionistas del buen desempeño de las empresas estatales sean destituidos y su lugar lo ocupen gerentes más eficientes, con mayor experiencia y mejores prácticas administrativas. De ser este el caso, las empresas estatales trabajarían bajo los mismos esquemas operativos del sector privado.

El nuevo comité estatal de seguridad podría ser semejante al Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el cual asesora al presidente y colabora con las agencias de gobierno en la elaboración, coordinación y conducción de la política exterior. Una vez que este comité entre en funciones, se alcanzaría una mayor coherencia en la formulación de la política exterior china. Los temas polémicos bilaterales y de política exterior que actualmente vulneran la imagen internacional de China entrarían a una nueva etapa por lo pronto impredecible pero seguramente habrá cambios en cuanto a contenido y dirección. Se esperaría que este comité impulse la modernización del ejército, la policía y los sistemas de seguridad.

Las reformas contemplan transformaciones en la tenencia de la tierra, que podrían traer cambios en el sistema de registro de familias residentes de zona urbanas (los hukou) y acabarían con la discriminación entre habitantes de las zonas urbanas y los migrantes rurales. Este comité estaría también encargado de predecir, con cierta anticipación, las disputas sociales que podría genera la reforma. Evitar con antelación una situación semejante a la que surgió en la Plaza de Tiananmen en 1989.

La convocatoria de trabajo para lograr estas reformas refleja el posicionamiento y relevancia política del presidente Xi Jinping entre los grupos de conservadores y reformistas. Con estos resultados pareciera que el presidente Xi Jinping ha logrado cohesionar los intereses y posiciones de los diversos grupos políticos de China, ha conseguido superar las contradicciones entre estos segmentos, por lo que puede declarar con su respaldo que esta reforma va en serio.

Estos nuevos comités le dan al presidente Xi Jinping un relieve y un poder inédito que no había tenido anteriormente líder alguno desde la era de Deng. Ahora dependerá de cómo lo usa para impulsar exitosamente las reformas. El mundo atestiguará y experimentará en los próximos años, los resultados, cuando China ascienda como primera potencia económica del mundo. El crecimiento sustentable, el estado de derecho, y el desarrollo de la democracia sin duda serán sus mejores cartas.

Por Jorge Navarro Lucio, precandidato a doctor en ciencias económicas con especialidad en liderazgo chino por la Facultad de Economía de la Universidad de Colima y el Centro de Estudios de la Cuenca del Pacífico.




Agregar un comentario