Internet revoluciona China

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En 1987, el primer correo electrónico enviado desde China decía: “A través de la Gran Muralla, podemos alcanzar cualquier rincón del mundo”. Un cuarto de siglo después, internet está transformando cada rincón de China.

IMPULSO A LA ECONOMIA

En la Conferencia sobre Internet de China celebrada en agosto en Beijing, los visitantes hacían cola delante de las máquinas expendedoras.

Un hombre joven que quería una botella de agua escaneó un código QR con WeChat, una aplicación de mensajería para el móvil. En un “bip”, introdujo su código personal de cuenta bancaria y la compra estaba hecha.

“Internet une el pago virtual con el consumo real. Cuando todos los centros comerciales ofrezcan este tipo de pago, ya no me hará falta la cartera, ni siquiera la tarjeta de crédito”.

WeChat, propiedad del gigante de internet Tencent, llegó al mercado hace dos años. Con 400 millones de usuarios, está abriendo nuevos caminos en el lucrativo comercio electrónico de China.

“El consumo relacionado con internet de productos y servicios de información, junto con el comercio electrónico, se están convirtiendo en los dos mayores motores del crecimiento y la reestructuración económicos de China”, dice Liang Chunxiao, vicepresidente de la compañía líder de plataformas comerciales en línea del país, el Grupo Alibaba.

Liang predice que los ingresos de las ventas al por menor por internet representarán más del 16 por ciento de las ventas sociales totales en China en 2020, año en el que el valor total del comercio electrónico superará los 28,8 billones de yuanes (4,7 billones de dólares).

“El comercio electrónico impulsará a otros sectores como el de la logística y el de las materias primas, y ayudará a hacer salir a la luz el potencial de consumo en muchas zonas remotas”, indica Liang.

La economía relacionada con internet de China supondrá el 6,9 por ciento de su producto interno bruto (PIB) en 2016, en comparación con el 5,5 por ciento registrado en 2010, de acuerdo con una investigación llevada a cabo el año pasado por el Boston Consulting Group.

Según una directriz emitida en agosto por el Consejo de Estado, el gabinete de China, el consumo relacionado con internet de productos y servicios de información alcanzará los 2,4 billones de yuanes (392.000 millones de dólares) en 2015, con un aumento anual de más de 30 por ciento.

El número de usuarios de internet de China llegó a 590 millones durante la primera mitad de este año, y el 80 por ciento de ellos utilizan teléfonos inteligentes para navegar por la red. Cada vez más negocios se dan cuenta del potencial virtual del enorme mercado de consumidores del país.

Empresas tales como Suning, de venta al por menor de electrodomésticos, Xtep, fabricante de calzado, o Insite Space, promotor inmobiliario, que en un momento dado parecían lejos de ejercer un impacto en el mundo digital, participaron en la conferencia sobre internet.

El impacto de la industria de internet no ha hecho más que empezar, dice Gao Xinmin, vicepresidente de la Sociedad de Internet de China. “Será omnipresente en unos años. Revolucionará todas las industrias y catalizará el reequilibrio económico y la renovación industrial de China”.

LUCHA CONTRA LA CORRUPCION

Los cibernautas chinos han constituido una poderosa fuerza que sirve de vigilante informal que investiga, reconoce y saca a la luz a funcionarios por sus palabras, comportamientos deshonestos y conductas sospechosas.

Su poder como fuerza anticorrupción quedó demostrado cuando Liu Tienan fue depuesto en mayo de su cargo como viceministro de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y puesto bajo investigación judicial en agosto.

Muchos creen que la destitución de Liu fue resultado de los esfuerzos de Luo Changping, subeditor de la revista Caijing, de revelar en internet en diciembre del año pasado las presuntas malas prácticas de Liu.

Liu, de 58 años de edad, ha sido uno de los varios funcionarios derrocados por las denuncias a través de internet. En noviembre de 2012, Lei Zhengfu, jefe del Comité Distrital de Beibei del Partido Comunista de China en la ciudad suroccidental de Chongqing, fue destituido de su puesto después de que el periodista de investigación independiente Zhu Ruifeng desvelase su implicación en un escándalo sexual.

La emblemática caída en desgracia de Liu sugiere que el partido gobernante da la bienvenida a los cibernautas a unirse a la campaña de lucha contra la corrupción de manera racional y legal, y les anima a que denuncien con sus nombres reales los comportamientos deshonestos de los funcionarios, dice Zhou Shuzhen, profesor de políticas de la Universidad Renmin de China.

Desde el 19 de abril, los principales portales de noticias y los comerciales ofrecen enlaces a páginas web oficiales de denuncia de la Comisión Central de Control Disciplinario del Partido Comunista de China (PCCh) y el Departamento de Organización del Comité Central del PCCh, así como de la Fiscalía Popular Suprema, el Tribunal Popular Supremo y el Ministerio de Tierra y Recursos.

Las visitas diarias a estas cinco páginas se han triplicado más, y el número de denuncias que reciben casi se ha duplicado, de acuerdo con las estadísticas publicadas por la Oficina Estatal de Información de Internet.

Tradicionalmente, los ciudadanos chinos escriben cartas de queja, hacen visitas para presentar peticiones o marcan números telefónicos especiales para denunciar casos de corrupción u otras malas prácticas de los funcionarios. Sin embargo, internet les ha proporcionado un arma más poderosa para luchar contra estas conductas deshonestas y hacerlas públicas, lo que a su vez ha provocado investigaciones por parte de medios de comunicación y autoridades disciplinarias.

Liu Hongyi, subsecretario de la sucursal de la Escuela Nacional de Administración del PCCh, dice que el público siempre ha mostrado preocupación por la corrupción y que el internet les ofrece un canal para divulgar sus descubrimientos.

“La facilidad de acceso a la opinión pública ha servido como un par de puños extra para el gobierno en su combate contra la corrupción, dejando a los funcionarios corruptos sin lugar donde esconderse”, opina Liu.

“Como si vivieran en una pecera, se les está observando todo el rato”, dice.

Por Gui Tao, Wang Ruoyao y Mao Pengfei (China Features)




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