Entorno global y reformas estructurales, determinan a la economía mexicana

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La evolución de la economía mundial en lo que va del 2013 impactó en México con un crecimiento muy lento en el primer semestre, que se mantiene hacia el tercer trimestre y ahora las expectativas para nuestro PIB (Producto Interno Bruto) anual, continuarán bajando de la proyección inicial de 3.8% a principios de año a 2.8% en mayo, a 1.8% en agosto y ya para la primera quincena de septiembre, se encuentra en 1.2%, ya que el desarrollo de las dos determinantes que afectan su comportamiento, es posible que esas expectativas vuelvan a bajar.

Esta acelerada tendencia a la baja en el crecimiento nacional, se explica en parte, por la importancia que el mercado exterior juega en nuestra economía, por su grado de apertura, donde todos nuestros socios redujeron sus demandas por nuestros productos; de ahí que las exportaciones a Estados Unidos, hayan perdido dinamismo al crecer sólo cuatro por ciento, y que a Canadá hayan caído diez por ciento, igual que a América del Sur, y cinco por ciento a Europa.

En este mismo sentido, las exportaciones manufactureras a mercados distintos de EU, han sido muy  desfavorables, tanto en las exportaciones no automotrices, especialmente las canalizadas a Europa y Canadá, como las automotrices, dirigidas prácticamente a todas las regiones. Lo que está sucediendo en la Unión Europea (UE), es que está desacelerándose rápidamente, con la mayoría de ellos en una franca recesión, ya de varios años. Por lo tanto su demanda de bienes y servicios sigue deprimida, incluyendo sus importaciones.

Es especial el caso de América del Sur, por el papel dominante de las políticas proteccionistas en Brasil y Argentina, que desde el año pasado decidieron, de manera unilateral, incumplir con sus convenios de importación de vehículos mexicanos; que generaron momentos de tensión ante esta situación, pero finalmente México cedió con un menor volumen de exportaciones.

De esta manera, una de las determinantes de esa tendencia recesiva en México, es lo que ocurre en el exterior, donde los países de la UE siguen con su ritmo de crecimiento cercano a cero, donde el que más crece es Alemania, que registra algo menos de 1% anual y los demás acusan ligeras tendencias negativas, en promedio.

En el caso de Estados Unidos ya inició su recuperación >de manera lenta y no a los niveles esperados< y eso eventualmente tendrá efectos benéficos para México. Su crecimiento está el alrededor del 2% anual, pero hay que tomar en cuenta un factor negativo, porque en algunos meses van a tener que revertir la inyección de liquidez del último año y medio, para promover su crecimiento; con base a que la Reserva Federal norteamericana, optó finalmente por medidas para fortalecer el crecimiento interno.

El problema para México, Brasil y algunos otros países con amplias clases medias en el mundo, es que esa política de la FED de extraer la liquidez, afecta a los que fueron importantes receptores de ella y de sus beneficios; por lo que estaremos pagando las consecuencias de los costos de la reversión.

En México son evidentes las salidas de divisas en los últimos meses y semanas, por esa reversión, nos ha repercutido en una revaluación del peso, llegando a los niveles más altos de los últimos años, porque el precio del dólar va de nuevo a la alza, cotizándose a 13.40; con volatilidad y cambios coyunturales.

En el caso de los países asiáticos como Japón, India y China, la menor demanda mundial está reduciendo sus ritmos de exportación, a niveles más cercanos a seis o siete por ciento para China, en este año; pero sin duda esa desaceleración que le generó tasas anuales de exportación cercanas a 12 y 14% en el pasado reciente, estará causando importantes costos económicos para ese país, y ajustes muy significativos.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las expectativas para el mundo industrializado, son de una gradual mejora para el último trimestre de este año y en 2014, incluyendo a la India; pero no así las expectativas para Brasil, Rusia y China, para las que se proyecta una desaceleración del crecimiento.

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE), concluyó en un estudio reciente que las autoridades europeas proponen que deben de actuar con rapidez para reparar y estabilizar su sistema bancario de la zona Euro y así evitar una década perdida, como ocurrió con Japón.

Importancia de las reformas estructurales

Sin sustraernos de la poderosa influencia de las economías externas, especialmente la de EU en el comportamiento macroeconómico de México, siguen existiendo expectativas fundadas en que pronto se aprueben las reformas económicas que los principales partidos políticos plantearon al interior del Pacto por México y en que, con esa nueva pluralidad de factores, el país podrá ganar relevantes grados de autonomía económica de las variables externas que nos sujetan.

Para poder impulsar con fuerzas propias el mercado interno nacional, sobre renovadas bases, que se traduzcan en políticas públicas claramente establecidas y apoyadas por amplias mayorías; donde este proyecto está sustentado en cambios de política económica, que los diferentes grupos de economistas consideran las políticas más importantes para lograr ese fin, son:

La Reforma Financiera

La Reforma Energética y,

La Reforma Fiscal

En este sentido, el gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, planteo, que ante el hecho de que las economías del mundo no presentarán mejoras significativas en los próximos años, urgió la aprobación de las reformas estructurales, pues de no hacerlo, la situación económica de México podría verse afectada, con el siguiente planteamiento:

“Sin reformas no hay en el horizonte ningún factor que dinamice a la economía mexicana por arriba de ese 4.2% de crecimiento. Y ese nivel de crecimiento, ya lo sabemos, es insuficiente a todas luces para reducir la tasa de desempleo a niveles comparables a los previos a la crisis global”

Aseguró que de darse el consenso, y con ello aprobar las iniciativas presentadas por el Jefe del Ejecutivo Federal, se podrían crear empleos mejor remunerados, se incentivaría la incorporación de más mexicanos a la economía formal y se abatiría la pobreza de forma acelerada y sostenible. Con las reformas estructurales México podría alcanzar un crecimiento económico por arriba de cinco por ciento en el mediano plazo. Asimismo, reiteró que en el corto y mediano plazo, la nación seguirá experimentando una notoria debilidad de la demanda externa, por lo que:

“Hace imperativa la búsqueda de motores de crecimiento interno, estables y fuertes”, apuntó Carstens.

En los últimos 30 años México ha venido creciendo a 2.4% promedio, que es con mucho insuficiente para crear los empleos que se necesitan, creando una brutal demanda de trabajo, sueldos bajos y un importante decremento en la productividad, así como propiciado el incremento de la economía informal; anhelando permanentemente que se resuelvan los problemas estructurales que hemos venido enfrentando.

El presidente Enrique Peña Nieto ha destacado la importancia de sacar adelante las reformas Financiera, Energética y fiscal, antes de que termine el año, es decir en este periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, para terminar con las inercias, generar empleo bien remunerado, incorporar a la economía informal, fortalecer las clases medias y abatir los enormes niveles de pobreza extrema, así como avanzar de manera significativa en la justicia social; todo ello, en un entorno de mayor competitividad y transparencia.

Esta situación de magro crecimiento endémico de la economía mexicana y la brutal situación nacional que causaron “Ingrid y “Manuel”, que abarca prácticamente dos tercios del territorio, pueden solucionarse de una manera inédita, de aprobarse estas tres reformas estructurales; donde los partidos políticos y las diferentes fracciones parlamentarias en el Congreso, tienen una responsabilidad histórica y un compromiso con la gran mayoría de los mexicanos, que sufragamos por ellos.

Es un imperativo que la política se sitúe por encima de los intereses partidistas y de grupo, que se imponga una visión de Estado y Nación, para arrancar el siglo XXI con un nuevo paradigma de despegue económico, modernizador, competitivo, de distribución del ingreso y justicia social; hay que fortalecer el mercado interno, con todo lo que ello implica.

Sin impulso e inercias, la economía nacional

Las noticias sobre la revisión a la baja sobre las expectativas de crecimiento para México en 2013, que bajaron, tanto para la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, como para las demás fuentes analíticas mexicanas y externas; donde ya no se estima 3.1% anual como proyectaba la SHCP, ni entre 3 y 4% como lo esperaba el Banco de México, sino más bien una cifra inferior a 2%. Donde los datos oficiales muestran que el ritmo anual de 2% proyectado para el segundo trimestre resultó ser de 1.5%, después de 1% del primer trimestre.

Publicándose una serie de análisis de sus implicaciones en otras variables de la economía, como por ejemplo, las relacionadas con la generación de empleos, como lo estima la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de 200 mil menos empleos nuevos en 2013 y las de menor recaudación tributaria, por su impacto en el IVA y en el ISR, como lo plantea, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).  Asimismo, otros centros de investigación, coinciden en señalar, que esta desaceleración, también impactará los bancos, por la disminuida capacidad de consumo de las familias mexicanas.

La mayoría de los análisis de grupos empresariales, financieros, bancos y centros de investigación, así como de organismos internacionales, consideran que el entorno global no cuenta con expectativas favorables y la economía nacional está sobre inercias y sin impulsos relevantes.

Por ejemplo, el motor de crecimiento más relevante en el sexenio pasado de Felipe Calderón, fue la industria de la construcción, en especial las de casas habitación, hoy en día está en crisis, con una caída a tasa anual del 6% en Junio; las principales empresas constructoras de casas, como GEO, HOMEX y SARE, enfrentan serios problemas financieros, solo Banorte ha tenido que meter alrededor de 4 mil millones de pesos a sus reservas. Caso similar, es el de la minería, en desaceleración y con tendencias recesivas.

Según el INEGI, los resultados de la actividad económica, por grupos o segmentos, son: el Primario, por ejemplo, crecieron a un ritmo anual de 1.3% sobre el mismo periodo en 2012, después de haber caído 0.7% en el primer trimestre del año; las actividades secundarias cayeron por segundo trimestre consecutivo, debido al desplome reportado de 2.1% en la minería, y 4.0% en la construcción; y las terciarias fueron las más activas, aumentando 2.6% por el comercio, que creció 3.8% y por los servicios financieros que se situaron en 3.8% a ritmo anual.

Los datos anteriores muestran que en el mejor de los casos, al final del año tendremos un crecimiento en alrededor de 1%; por lo que no podemos seguir dependiendo del sector externo y estar sujetos a estas inercias, sin motores importantes.  México debe tener capacidad de influir en el comportamiento de su economía, de ahí la creciente importancia de la aprobación de las reformas estructurales, para emprender un nuevo paradigma nacional.

Excesivas dependencias

En el pasado reciente, México siguió una estrategia comercial internacional que dio exagerada importancia a la negociación de acuerdos bilaterales con diversos países para eliminar recíprocamente aranceles en la importación de bienes intermedios de capital; estos acuerdos forman parte de la economía “sin fronteras” que suponía un esquema para generar importantes flujos de inversión por empresarios mexicanos y por empresas extranjeras en México.

El propósito fundamental era promover la inversión en el país para propiciar una mayor productividad y un Producto Interno Bruto (PIB) más robusto, especialmente en el segmento industrial de la economía. Pero en sentido contrario México empezó a experimentar una economía debilitada, que registró cerca de 20 años de efímeros crecimientos, después de cerca de medio siglo de muy dinámicos crecimientos en el PIB, el alrededor del 6% anual.

Entre las causas que explican este fenómeno están, que ya no hubo planeación en el sector industrial, y formó parte importante del esquema de dejar que el mercado mismo orientara el flujo de los recursos, dando como resultado que se dieron muchas importaciones de bienes intermedios de capital; y esos se dieron en varios sectores donde el gran inversor, es también gran generador de empleos y el gran productor.

Algo muy similar ocurre con la industria maquiladora en nuestro país, ya que ante la necesidad de garantizar la calidad requerida del producto, los insumos que lo integran vienen casi en su totalidad del exterior, y hay casos, en que el proceso de ensamblaje ha llegado a niveles de eficiencia pocas veces visto, para que el proceso productivo no se retrase por venir las piezas desde muy lejos, para integrarse al producto final, “logrado” en México.

Hay otros sectores que tienen diferentes procesos de producción y efectos en el valor agregado generado en el país, uno de los más claros, son los constructores de vivienda,  que brinda  grandes beneficios para el país; ya que utilizan mano de obra local, y sus productos intermedios también provienen de dentro del país. En este mismo sentido, satisfacen una necesidad de alto valor social, adicional de valor agregado nacional, y su indiscutible relevancia para las grandes metas económicas y sociales.

El que ahora estén regulados por políticas gubernamentales es de gran relevancia, porque hubo grandes errores, lo que llevó a que se construyeran viviendas muy lejos de satisfacer las necesidades de las familias mexicanas; con esta nueva estrategia, es país podrá lograr avances importantes que implicarán decisiones social y económicamente viables; aunque ahora enfrentan una difícil situación ante el cambio normativo.

Reflexión final

Por todo lo anteriormente expuesto, vemos la enorme importancia de las reformas económicas que los partidos políticos en México han venido aplicando y ya están en el Congreso las que aún faltan, para su aprobación en un ambiente necesario de colaboración política y de negociación; que deberán estar aprobadas antes de concluirse este año.

El programa de reformas, como la laboral, de telecomunicaciones y la educativa, de gran calado que ya se dieron, y las financiera, de energía y fiscal que están en las Cámaras de senadores y diputados, ponen a prueba a los legisladores, para dirimir sus diferencias ideológicas e intereses de grupos, ante la enorme importancia que tienen para el futuro de la Nación y los mexicanos.

Un factor que le ha estado metiendo ruido a este importante proceso, son las marchas de los “maestros” del CNTE, que han estado generado de manera creciente mucha incertidumbre y enojo social, por la constante amenaza de cierres en las calles de la Ciudad de México causando pérdidas económicas y ahora cerrando las casetas de entrada a la metrópoli; además de los peligros de contagio con otros grupos y movimientos, para aprovechar la coyuntura.

Lo anterior, ha generado fuertes cuestionamientos por la mayoría de la sociedad mexicana al gobierno federal, por no proteger los derechos de los niños a la educación, del libre tránsito de los ciudadanos y no aplicar la ley de Educación, donde los maestros de la CNTE deben de estar en clases en sus entidades y atendiendo a sus alumnos, ya que después de tres faltas injustificadas, deben de ser despedidos; no puede imperar la impunidad. El presidente Peña Nieto juro hacer respetar la Constitución y las leyes, el Estado debe actuar y solucionar este problema.

Más aun, cuando quedan semanas y días para que las reformas financiera, energética y fiscal sean dictaminadas, discutidas y como todos deseamos, aprobadas en el Congreso de la Unión y al menos 17 Congresos estatales; junto, en paralelo o previo con las reformas políticas electorales, que no son menores; por lo que urge un mejor ambiente y entorno político – social.

El destino del país y los mexicanos está en manos de los partidos políticos y los legisladores, para transformar el paradigma nacional, para cumplir los más preciados anhelos de justicia económica, política y social.




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