“No a la Reforma Constitucional (art. 27 y 28) Energética”: Cuauhtémoc Cárdenas

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Versión estenográfica de los Foros en Materia Energética, presidida por el C. Senador David Penchyna Grub, presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República, celebrada en el salón de la Comisión Permanente, México, D.F., a 23 de septiembre de 2013.

El C. Senador David Penchyna Grub.- Dicho lo anterior y agradeciendo especialmente la asistencia y participación de nuestros exponentes el día de hoy, me permitiría dar lectura de manera sucinta a una reseña bibliográfica de nuestro primer expositor, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien al día de hoy es el coordinador de Asuntos Internacionales del gobierno del Distrito Federal.

Senador de la República por Michoacán en 1976. Subsecretario forestal y de la fauna de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, de 1976 a 1980; Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Michoacán de 1980 a 1986; dirigente de la Corriente Democrática del Partido Revolucionario Institucional en 1987; fundador del Partido de la Revolución Democrática en 1989; presidente del Partido de la Revolución Democrática de 1989 a 1993; miembro de la Coordinación de Festejos del Bicentenario de La Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana; Jefe del Gobierno del Distrito Federal de 1997 a 1999; y ha sido candidato a la Presidencia de México en el año de 1988-1994 y el año 2000; en 2011 este Senado de la República lo condecoró con la Medalla Belisario Domínguez que otorga el Senado de la República.

Sea usted muy bienvenido, señor ingeniero. Le pedimos pasar a la tribuna para escucharlo con atención.

Muchísimas gracias.

-EL C. CUAUHTÉMOC CÁRDENAS SOLÓRZANO: Muy buenos días. Quiero, antes que otra cosa, agradecer al Senado de la República la invitación que me ha hecho para participar en estos foros que ahora se inician sobre las propuestas de Reformas en el Sector Energético que hasta ahora se han presentado, que espero contribuyan para llevar a cabo cambios en la legislación normativa del sector que resulten en el fortalecimiento de la soberanía de la nación en mayores y mejores oportunidades para el bienestar de los mexicanos y el crecimiento de la economía; y en particular, para un manejo con racionalidad de presente y futuro de nuestros recursos energéticos.

El contexto en el que se presentaron hace unas semanas las iniciativas para llevar a cabo una Reforma Energética, como el contexto del país, han cambiado debido a las graves afectaciones que ha sufrido prácticamente toda la República ocasionadas por los fenómenos climáticos y extraordinarios de los últimos días.

Nos encontramos en situación de emergencia quizá con menos pérdida de vidas, pero tanto o más grave por la multiplicidad de sitios y zonas con fuertes daños que la que vivió el país después del sismo del 19 de septiembre de 1985.

La atención a los miles o millones de víctimas y la reparación y reconstrucción de viviendas, reposición de bienes familiares, rehabilitación de infraestructuras de servicios y productivas, se han vuelto emergencia nacional y a ello debe enfocarse la actividad del Estado y la colaboración que pueda tenerse de todos los sectores de la sociedad.

En estas condiciones, una Reforma Energética como la que proponen las fuerzas progresistas, cobra mayor importancia y sería un factor clave para la recuperación que el país está reclamando.

Pretendemos que en particular la industria petrolera recupere el papel que tuvo en el pasado de conductora principal del crecimiento económico y la industrialización, con lo que se estarían creando empleos formales, impulsando desarrollos regionales, impactando favorablemente sobre numerosas áreas de la producción, un sector energético estatal con organismo operadores, en este caso, y principalmente, Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad saneados de corrupción con mandato claro del Estado respecto a sus actividades por desarrollar y que operen con absoluta transparencia, eficacia y eficiencia buscando las productividades óptimas dentro de la racionalidad ambiental.

El mandato del Estado deberá reflejarse en el plan de negocios de Petróleos Mexicanos el cual deberá estar enmarcado en la estrategia nacional de energía y en un verdadero plan de desarrollo nacional.

La estrategia de energía requiere reformular ser precisa en los objetivos, medios de ejecución y tiempos para los planes y programas de trabajo que se establezcan para las diferentes clases de energía, así como para los distintos organismos reguladores y operadores estatales del sector, y este cuerpo legislativo  -y lo digo respetuosamente- debiera proponerse la creación de un verdadero sistema de planeación que fije lineamientos para el desarrollo nacional en perspectivas de largo plazo -25 a 30 años- con ajustes anuales, co objetivos de cumplimiento obligatorio para el Estado, cuantificables y con tiempos establecidos, sistema con el cual debieran corresponderse la estrategia de energía y el tandem de negocios de Petróleos Mexicanos.

En materia petrolera, la política a desarrollar debiera enmarcarse en los siguientes objetivos generales, prolongar lo más posible a la vida de las reservas, satisfaciendo al mismo tiempo la demanda nacional de hidrocarburos. Para obtener los mayores beneficios de los recursos naturales y frente a una perspectiva de autosuficiencia a corto plazo, año 2020 del cliente principal de las actuales exportaciones mexicanas de crudo, los Estados Unidos, disminuir gradualmente al ritmo más rápido posible, las exportaciones de este recurso para transformarlo industrialmente en el país.

Desarrollar las cadenas productivas de la industria petrolera con el fin de agregar valor a los productos, generar empleos, estimular los desarrollos regionales y reducir las importaciones. Aumentar la capacidad de refinación, de inmediato, 600,000 barriles diarios; capacidad de refinación que podría estar disponible en 2017 e iniciar nuevas instalaciones en el año 2017 con capacidad del orden de 300,000 barriles diarios más.

Fomentando más inversiones privadas y públicas e la industria petroquímica y en la construcción de gasoductos, además, como parte de las políticas energéticas prioritarias, debieran considerarse impulsar la transición energética, esto es, la utilización de energía renovables no convencionales, principalmente para sustituir combustibles que tienen su origen en los hidrocarburos y para el servicio público de electricidad, darle verdadero apoyo a las instituciones de investigación científica y desarrollo tecnológico y fortalecer a las comisiones nacionales de hidrocarburos y reguladora de energía, transformándolas de organismos desconcentrados en descentralizados con personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía de gestión, operativa y funcional.

A la Comisión de Hidrocarburos, además, se le deberían ampliar las facultades en materia de supervisión, verificación y vigilancia de PEMEX.

En el caso particular de Petróleos Mexicanos nuestras propuestas tienen como propósitos transformar a Petróleos Mexicanos en empresa pública, lo mismo sería para la Comisión Federal de Electricidad.

Concederle autonomía presupuestal y de gestión, dejándolo fuera del presupuesto federal, y ya no bajo la tutela y control de la Secretaría de Hacienda.

Modificar su gobierno corporativo reintegrándolo en una sola entidad y desapareciendo los organismos subsidiarios.

Establecerle un nuevo régimen fiscal que genere recursos adicionales para inversión productiva y para revertir la descapitalización a la que ha estado sujeto, permitiéndole así cumplir con sus objetivos.

Los cambios que proponemos para Petróleos Mexicanos pueden llevarse a cabo mediante reformas a 12 leyes reglamentarias o secundarias y una nueva ley, ésta sobre el manejo de los excedentes petroleros, habiéndose ya presentado en esta cámara las iniciativas correspondientes.

Para realizar las reformas legales y para la instrumentación de nuevas políticas energéticas y en particular petroleras debe reiterarse, no se requiere reformas constitucionales, las propuestas que se han hecho hasta ahora consideramos tienen otras finalidades.

Las leyes que deben reformarse son las siguientes:

La Ley de Petróleos Mexicanos, reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en el ramo del petróleo.

La Ley Federal de Derechos.

La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

La Orgánica de la Administración Pública Federal.

La Ley Federal de Entidades Paraestatales.

La Ley de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

La Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica.

La Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables, y el Financiamiento de las transición energética.

La Ley General de Deuda Pública.

La de la Comisión Reguladora de Energía.

La Ley de Instituciones de Crédito.

Y, se debería crear la Ley de Fondos de Excedentes Petroleros.

Me referiré ahora a la iniciativa de reformas constitucionales enviada por el Ejecutivo al Senado.

En ella se plantean reformas al párrafo VI del Artículo 27, y al párrafo IV del 28.

En la exposición de motivos del Ejecutivo, se hace énfasis en los contratos de utilidad compartida, y en otros beneficios más que se derivarían de la reforma, a los que me referiré enseguida. Pero, nada se dice de cuáles serían las leyes reglamentarias que tendrían que modificarse.

En el paquete económico de 2014, recientemente enviado al Congreso se incluye la iniciativa de una nueva ley de ingreso sobre los hidrocarburos, pero nada más.

En la iniciativa remitida al Congreso el Ejecutivo ha señalado que de aprobarse se ofrecería a los usuarios electricidad a tarifas menos gravosas que las actuales; que se modificara el régimen fiscal al que se tiene sometido la Petróleos Mexicanos para hacerlo competitivo, y aquí cabe la pregunta, frente a quién, pues los costos de exploración, producción y desarrollo de PEMEX son actualmente menores que los de Estatoy, de Noruega; Exxon Mobil, de Estados Unidos; Petrobrás, de Brasil, etcétera entre otros, en buena parte por las condiciones particulares de los campos que se explotan.

Que el organismo tendrá una nueva estructura administrativa con un gobierno corporativo que tendrá mayor, no dice  plena autonomía de gestión, y nada se menciona de la autonomía presupuestal que mejoraría las condiciones de transparencia y rendición de cuentas, y yo preguntaría, por qué no se hace esto desde ahora; y que las compras y proyectos de PEMEX, en las compras y proyectos de PEMEX habrá mayores contenidos nacionales.

Con estos cambios, expresa el Ejecutivo se logrará una mejor restitución de reservas, la producción de crudos se elevará a 3 millones de barriles diarios en 2018; y a 3.5 millones en 2025;  y la de gas pasará de 5,700 millones de pies cúbicos diarios a 8,000 en 2018, y a 10,000 en 2025.

Otros impulsores de la iniciativa oficial agregan a estas supuestas bondades que se generará medio millón de nuevos empleos para 2018, y 2.5 millones para 2025, que el gas, y quiero suponer que se trata del gas natural, pues no se especifica, resultará también más barato al consumidor, no se hace mención alguna al gas LP que es el de mayo consumo sobre todo doméstico en el país, y que la economía mexicana crecerá un 1 porcentual más en 2018, y 2 más en 2025.

Todos estos supuestos avances suenan a cuentas alegres, y en el peor de los casos a buenos deseos; no hay una cifra que lo sustente ni un análisis y proyecciones serias de la economía nacional en los próximos años ni un estudio del desenvolvimiento de la industria petrolera internacional ni menos una definición de una política petrolera integral que requiriera de esos montos de producción de mayores o menores determinado montos de inversión en los horizontes de aquí al 2018 y al 2025.

Recuérdese que en 2004 se extrajeron ya casi 3.5 millones de barriles diarios, lo que no generó mayores empleos formales ni crecimientos extraordinarios de la economía, por que en 2018 y en 2025, sí.

El alud propagandístico del gobierno se centró en la Reforma del 27, pero nada se ha mencionado de las consecuencias de modificar el 28, lo que no puede sino calificarse de falaz, pues se oculta a la opinión pública información vital para formarse un juicio informado.

El cambio en el 28 Constitucional cancelaría la condición de áreas estratégicas a los hidrocarburos y a la electricidad, ni siquiera alcanzan en la iniciativa del Ejecutivo la calidad de prioritarias, habiendo la posibilidad de que el Estado fuera totalmente desplazado de los sectores petrolero y eléctrico e incluso estaría autorizado para deshacerse de todos los activos de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad al dejar sin materia lo establecido en el párrafo IV del artículo 25 Constitucional que dice, y cito: “El sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas que se señalan en el artículo 28 párrafo IV de la Constitución manteniendo siempre el gobierno federal la propiedad y el control sobre los organismos que en su caso se establezcan”.

Esto es, al no ser ya estratégicos los sectores de los hidrocarburos y de la electricidad, los órganos que los manejan, hoy Pemex y Comisión Federal de Electricidad, podría, de acuerdo con la Constitución modificada, dejar de ser propiedad gubernamental Pemex y CFE, todo lo que posea podría ser vendido y privatizado.

Además, el Estado perdería la exclusividad en el manejo de las áreas estratégicas de la industria petrolera desde la exploración y la explotación de los yacimientos, y consecuentemente el manejo y cuidado de las reservas, hasta la transformación industrial del recurso en la refinación y petroquímica, así como en los servicios complementarios de almacenamiento y transporte, y lo mismo sucedería en la industria eléctrica.

Otra consecuencia muy grave de cancelar la condición de estratégicos a los sectores petrolero y eléctrico sería que quedarían sujetos a las estipulaciones del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, el TLC, del que se encuentran hasta este momento excluidos. Por más que en el medio oficial ahora no se hable de la modificación del 28, la iniciativa deja ver con claridad meridiana la intención de desplazar a Petróleos Mexicanos de toda la cadena productiva del petróleo, sustituyendo a este organismo, al que hasta ahora el Estado ha encomendado de manera exclusiva a la conducción de la industria petrolera, por particulares.

Esto es, se está ante la gravísima perspectiva de que las compañías expropiadas en 1938, ahora con otros nombres, vuelvan a ser las que decidan cómo se manejen y sean las principales beneficiarias de la explotación de los yacimientos de hidrocarburos mexicanos.

La iniciativa del gobierno para reformar los artículos 27 y 28 de la Constitución es una iniciativa privatizadora, dígase lo que se diga. La propuesta progresista no es, desde ningún punto de vista, una propuesta que desconozca el papel de la inversión privada y el desarrollo del país, y en particular en la industria petrolera.

Debe plantearse una política en que la inversión privada participe intensamente en la producción de insumos de la industria petrolera dando una prioridad racional a los contenidos nacionales en las adquisiciones y contratos del sector energético estatal, y, por otro lado, deben fomentarse las industrias que utilicen productos que produce Pemex, principalmente la prolongación de la cadena de la petroquímica.

Más allá de la intención privatizadora de ceder mercados nacionales a productores y prestadores de servicios, principalmente extranjeros, que son quienes tienen las mayores disponibilidades de capital de inversión, resulta absurdo pensar que los sectores petrolero y eléctrico no se consideren estratégicos, esto es importante, es fundamental, es especial, o como quieran calificárseles y que se les pueda dar el mismo tratamiento que a la confección de ropa de lujo o a la elaboración de golosinas chatarra.

Termino señalando que en el debate que se lleve a cabo en esta Cámara, además de tratar de convencer a los legisladores aún no convencidos, para que hagan mayoría quienes se opongan a la iniciativa de reformas constitucionales del Ejecutivo, los legisladores progresistas tendrán que convencer también que es mejor la iniciativa del PRD en lo relativo a la modificación del régimen fiscal de Pemex, que la iniciativa de Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, presentada por el Ejecutivo como parte del llamado Paquete Fiscal, pues de cobrar vigencia no se pondría fin a la tutela que ejerce la Secretaría de Hacienda sobre Pemex, pues no considera conceder a este organismo autonomía presupuestal, demanda básica respecto a una nueva reforma de estructurar y de tratar a Petróleos Mexicanos.

Habría muchas cosas más que decir de esta ley, pero ya lo discutirán los senadores. Gracias nuevamente al Senado de la República por permitirme presentar estas ideas sobre cambios en las políticas petroleras.

Muchas gracias.

EL C. ING. CUAUHTEMOC CARDENAS SOLORZANO: preguntas y observaciones.

Yo estoy, convencido, que para que los cambios que se requieren en las políticas energéticas, no solo petrolera, pero particularmente petrolera, o sea, el cambio del régimen fiscal de Petróleos Mexicanos, el reestructurar su organización, corporativo-administrativa, el que pueda haber una política distinta a la que  se ha venido practicando desde hace tres décadas, en que, pues la función principal de Petróleos Mexicanos, ha sido la producción de crudo y no el agregar valor al recurso, mediante la industrialización.

Es decir, para todos estos cambios, en los que parece todo mundo está coincidiendo en su necesidad, yo sostengo y lo sostiene el Partido de la Revolución Democrática, por lo que yo he podido charlar con mis compañeros legisladores, no hacen faltan las reformas constitucionales. Esto es para modificar la Ley de Presupuesto, para modificar la Ley Reglamentaria del 27, o para modificar la Ley de Petróleos Mexicanos, no hace falta la reforma que se está proponiendo, ni del 27, ni del 28 constitucionales.

Yo no creo que la participación de la iniciativa privada, en el caso de Petrobras o de Copetrol o de cualquier otra empresa, está Stoil, o cualquier otra empresa del extranjero, haya sido lo determinante para el buen éxito de estos organismos o de estas empresas.

Yo creo que ha sido, que en esos países, ha habido algo de lo que aquí se ha carecido, por lo menos desde principios de los años 80, del siglo pasado. Que es, que aquí no ha habido una política petrolera, o mejor dicho, que aquí la política petrolera, que se ha establecido, la política petrolera que se ha impuesto, en particular a Petróleos Mexicanos, ha sido la de producir crudo en la mayor cantidad posible, olvidándose de la industrialización, olvidándose de agregar valor, olvidándose de la necesidad de crear empleos formales, de impulsar los desarrollos regionales, etcétera. Como sí lo hicieron otros países. Otros países, que también habría que decir, tienen historias distintas, en su industria petrolera, a la que tiene Petróleos Mexicanos y a la que tiene nuestro país.

Entonces,  Petrobras nace como una industria, en un país sin petróleo. Nace como una industria o como una empresa, que va a importar petróleo para transformarlo en el país, satisfacer las necesidades de combustible, etcétera.  Y que ante esta escasez de hidrocarburos, en su territorio, pues desarrolla, entre otras cosas, el etanol, como sustituto de las gasolinas que tienen su origen en los hidrocarburos y es uno de los principales productores de etanol, y uno de los países que tiene este producto como una de sus fuentes muy importantes de combustibles.

Y habría que decir también, que en el caso particular de Petrobras, principalmente en el gobierno del presidente Lula, cuando se hacen los descubrimientos, de los que ellos llaman el Presal, unos yacimientos muy importantes, muy potentes, pues lo que hace el gobierno del presidente Lula, no es aumentar la inversión privada, sino aportar estos yacimientos a los activos de Petrobras, y aumentar la participación estatal en esta empresa pública o esta empresa de participación estatal.

Pero esto, yo diría es lo de menos. Ahí ha habido política, ha habido política petrolera, de la que aquí se ha carecido; o a ha sido, mejor dicho, una política inteligente, una política que no ha visto al petróleo solo como fuente de recursos fiscales, que es lo que aquí nos ha pasado.

Aquí, Petróleos Mexicanos, lo manejan, la Secretaría de Hacienda y se establecen los criterios de desarrollo de la industria petrolera, solo en función de los criterios de mayores recursos fiscales para la Secretaría de Hacienda.

Y esto ha sido una de las grandes fallas, uno de los grandes problemas para desarrollar integralmente la industria petrolera del país.

Efectivamente, Noruega, en Brasil, hay muchas industrias que se han desarrollado a partir de las industrias petroleras estatales, pero ha sido porque ha habido una política específica, de esos gobiernos, para fomentar aquellas industrias que aportan insumos a la industria petrolera o que aprovechan los productos que se obtienen de la industria petrolera, particularmente en el desarrollo de la petroquímica

Y aquí habría que preguntarse a ese respecto. Desde 1992, se abrió la industria petroquímica, prácticamente toda a la posibilidad de inversión privada.  Desde 1995, se abrió a la inversión privada, la posibilidad de invertir en ductos para el transporte y distribución de gas.

Y sin embargo, la apertura, la apertura que estuvo ahí, no generó inversiones, ni en petroquímica, ni en ductos. Esto es, quiere decir, que la sola apertura no es suficiente, si se carece de una política de desarrollo de la industria petrolera; la sola apertura no es suficiente para atraer la inversión privada, o algo sucedió, porque lo cierto es que, se redujo la producción de petroquímicos, tenemos escasez de gas por falta de capacidad de transporte en nuestro sistema de ductos, y lo cierto es que, no sirvió la apertura, por lo menos para atraer inversión en estas áreas particulares de la industria petrolera.

Yo insisto que para los cambios de régimen fiscal, la autonomía presupuestal, por cierto no quiere otorgar la Secretaría de Hacienda, mejoramiento de la infraestructura, fortalecimiento de los órganos reguladores, avanzar en la transición energética.

Respecto a lo cual debo decir, no hay hasta este momento propuestas oficiales. La senadora, por ejemplo, hablaba de 60 mil millones, la senadora Ortiz, hablaba de 60 mil millones de dólares, no sé de dónde sale esta cifra. El gobierno, hasta este momento, al menos públicamente, no nos ha dicho cuánto se necesita, para qué se necesita y en qué se quiere invertir, en materia petrolera o en materia energética, y por lo tanto, lo único que el gobierno concretamente ha dicho, es, en el paquete fiscal, algunos cambios en lo que es la… mejor dicho, una Ley en Materia de Hidrocarburos, en materia fiscal, y las dos reformas constitucionales, que parecen ser, desde mi punto de vista, pues reformas mágicas.

Esto es, quitamos una palabra del 27, que es contratos, quitamos dos palabras del 28, que son petróleo y electricidad, y todo lo demás, empleo, crecimiento económico, etcétera, se resuelve como por parte de magia.

No nos dicen, en qué se quiere invertir. Yo diría, muy bien, queremos ir a aguas profundas. Yo creo que ya Petróleos Mexicanos, fue a aguas profundas, ya tenemos pozos productivos en aguas profundas, echando mano de las mismas tecnologías que se están usando, por otras empresas, para explotar aguas profundas, sea en el Golfo de México, sea en otras partes del mundo.

Sin embargo, aquí lo que nos sabemos, es si ya es oportuno, si ya nos conviene empezar a explotar aguas profundas. Ciertamente Estados Unidos perforó cientos y tantos pozos el año pasado, según la propaganda oficial, y nosotros apenas, creo que 14 o unos cuantos, ciertamente, pero yo diría, ¿ya es tiempo de entrarle a las aguas profundas?

El cliente principal de nuestras exportaciones, que es Estados Unidos, ya nos dice que a partir de las nuevas explotaciones, principalmente en el lutitas y esquistol, lo que ellos llaman shale, ¿será autosuficiente en el 2020?

Entonces, lo que estamos ahora exportando se nos va a reducir el mercado de exportaciones, ¿y queremos aumentar la producción? ¿Para qué la queremos aumentar?

No hay una política de industrialización, no sabemos si queremos aumentar la producción petroquímica, no sabemos cuál va a ser la reposición de nuestras reservas porque no tenemos definida una política de reservas. Y por lo tanto no sabemos para qué quiere el gobierno aumentar a 3 millones en 2018, y a 3 millones y medio de barriles diarios en 2025.

¿A dónde van a mandar esa producción?

¿A quién se la van a vender?

Un mercado petrolero no se abre como por parte de magia simplemente porque se cierra una parte y vamos a vender en otro lado.

Las ventas spot que llaman sí se pueden hacer, pero son de pequeñas cantidades y no en los volúmenes en que México está exportando petróleo en estos momentos.

Entonces, ¿cuál es la política petrolera que pretende llevar a cabo el gobierno?

Vamos a aumentar la producción para qué. Para prolongar la cadena petroquímica. Ahí está totalmente abierta y bienvenida la inversión de todo tipo que PEMEX no puede asociarse.

Yo diría que PEMEX puede asociarse, yo no veo cambios. Y si fuera necesario un cambio constitucional para que PEMEX pudiera asociarse en proyectos específicos, propónganlo, propónganlo los senadores. Este sería mi punto de vista personal, esto no lo he discutido con mis compañeros de partido. Pero el cambio al 27 y el cambio al 28, no abren esta posibilidad.

El cambio al 28 desplaza al estado o abre la posibilidad para desplazar totalmente al Estado del sector petrolero y del sector eléctrico.

Yo no quiero decir que ésta sea la intención de este gobierno. Pero deja abierta la puerta para que sea totalmente desplazado como lo vemos por el impacto que tiene sobre el artículo 25.

Vemos también que al quitar la condición de estratégicos a los sectores eléctrico y petrolero, quedan abiertos a las estipulaciones del Tratado de Libre Comercio.

Por lo tanto vamos a tener la competencia abierta de los socios del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, porque ya se le quiere quitar la condición de estratégicos a estos dos sectores petrolero y eléctrico.

Y por otro lado, el cambio del 27 al texto de 1940, ciertamente era otra condición del país, era otra condición de la industria petrolera. Yo podría decir que la visión de Lázaro Cárdenas en el transcurso del tiempo fue siempre en buscar el fortalecimiento de una industria nacionalizada, hay muchos textos que así lo señalan. Pero creo que en este caso lo que no veo, y lo mencionaba también la senadora Ortíz, decía ella que se quieren abrir a los contratos de utilidad y de producción compartidas.

Yo no he visto en los textos del Ejecutivo hablar de producción compartida, esto ya es otro cuento, esto es, se va a compartir la producción para que el contratista, el socio de PEMEX o del gobierno en algún otro organismo, porque se abre la posibilidad de que haya PEMEX 1, PEMEX 2 y PEMEX N. Entonces se va a abrir la posibilidad para que la producción la maneje el socio, el asociado, como le dé la gana, para venderla a otros, o es una producción que se va a utilizar para satisfacer las necesidades energéticas de nuestro país.

Yo diría que esto son cuestiones que quedan por lo menos, quedan abiertas.

Ahora, el PRD no está en contra de la participación privada. Yo querría insistirlo en eso, ojalá hubiera mucha inversión en la industria petroquímica. Ojalá hubiera mucha inversión en los ductos que nos están haciendo falta hasta este momento.

El que otros países tengan otras experiencias. Bueno, me parece muy bien, yo creo que habría que ver, como digo, la posibilidad de cierto tipo de asociaciones. No veo en qué se sustente, por ejemplo el que va a bajar el costo de los precios, de la electricidad y del gas. Y yo creo que se refieren al gas natural, no hablan del gas LP que es el que más se consume, éste va a seguir subiendo por lo menos no va abajar simplemente por arte de magia de reformar los artículos 27 y 28 constitucionales.

No veo la razones para que baje esto y si hubiera estas bajas, por qué no baja la gasolina, por qué no se anuncian bajas en la gasolina, por qué no se anuncian reducciones en otros precios fundamentales para la vida en este caso de todos lo días.

Se nos ponen el ejemplo de Cuba, por ejemplo. Yo creo que, como digo, cada país tiene sus propias circunstancias. Ahí en Brasil, en Noruega, hay algo que aquí no existe, que son los órganos reguladores realmente reguladores.

Aquí en Petróleos Mexicanos y en Comisión Federal de Electricidad, más allá de lo formal, nadie le hace caso ni a la Comisión Reguladora de Energía ni a la Comisión de Hidrocarburos ni nada que se le parezca ni existe el famoso plan de desarrollo nacional. Ese plan debe estar por allá arrumbado en algún buen cajón, como ha sucedido desde 1983 sexenio tras sexenio. No hay una sola referencia al plan de desarrollo ni en los informes presidenciales ni en ningún reporte de ningún secretario de Estado. Pero, en fin, esto es cuestión de otro debate.

Pero yo no veo, yo considero, por ejemplo, se decía, lo decía el senador Lavalle, bueno, por qué el fondo de excedentes petroleros, o como quiera llamársele, estamos planteando que se dedique a la estabilización de los precios del petróleo. Abramos la discusión, veamos cómo conviene manejar este fondo.

Yo estoy de acuerdo en que una de las finalidades de este fondo de excedentes sea el fortalecimiento de la investigación, proyectos prioritarios de Petróleos Mexicanos, de Comisión Federal y el propio Instituto Mexicano del Petróleo. En fin, ahí el debate está abierto.

Entonces yo diría, nosotros no estamos en ningún momento cerrados a ningún debate. La competencia, por ejemplo, en el sector eléctrico. Bueno, por qué los productores independientes pueden entregar toda su producción y vender toda su producción haga falta o no haga falta. Y por qué en este caso quien resulta perjudicial es la Comisión Federal de Electricidad, cuando se le dice: “Primero entran los productores independientes y después entra Comisión Federal de Electricidad”. Esta no es una competencia equitativa.

Entonces si entraran en condiciones equivalentes, pues yo diría, desde el punto de vista del Estado, debieran tener prioridad la Comisión Federal de Electricidad y no los productores independientes.

Bueno, arréglese esto y bienvenidos los productores independientes.

Yo creo que es necesario, por ejemplo, que ustedes los senadores y diputados revisen la Ley de Transición Energética porque ahí se favorece el autoconsumo y los productores que están fomentando el uso de energías renovables, no les interesa el autoconsumo, les interesa el servicio público. Y yo creo que habría que buscar la forma en que las energías no renovables, no convencionales, pudieran efectivamente montarse al servicio público.

A nadie le interesa el autoconsumo, nadie va a hacer una inversión importante para el autoconsumo. Pero esto hay que verlo y no hay que poner en este caso en desventaja a la Comisión Federal de Electricidad.

Cuba tiene efectivamente un marco abierto, como aquí se ha señalado. Bueno, ciertamente nosotros producimos hoy 2.5 millones de barriles diarios. Cuba produce 52 mil barriles diarios. No es lo mismo.

También se dice que el otro país que está cerrado como México, es Corea del Norte. Sí es cierto, produce 800 barriles diarios contra 2 millones y medio.

Bueno, pues cada país tiene sus propias circunstancias en este caso.

En fin, yo creo que, yo insisto, para las reformas, esto es para cambiar la política petrolera, para tener una política inteligente de reposición de reservas, para darle autonomía, y yo insisto, hace falta darle autonomía presupuestal a Petróleos Mexicanos y no que sea tutelada por Hacienda.

Para reestructurar administrativamente a Petróleos Mexicanos, pues no sé que tienen que ver los contratos al reformar el 27, y no sé que tiene que ver el quitarle la condición de estratégicos al petróleo y a la electricidad para manejarlos como la fabricación de zapatos y no como sectores realmente vitales para la vida económica, social y política del país.

Muchas gracias.

– EL C. PRESIDENTE SENADOR PENCHYNA GRUB: Agradecemos mucho la asistencia del señor ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a esta sesión inaugural de los Foros en Materia Energética que organiza el Senado de la República, y apreciamos su presencia, sus intervenciones y sus respuestas.




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