El Presidente Enrique Peña Nieto inaugura una nueva política exterior hacia Estados Unidos

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En el contexto de la nueva política exterior del presidente Enrique Peña Nieto, la visita a México de su homólogo Barack Obama se inserta dentro de una agenda bilateral de carácter multitemática . El jueves 2 de mayo, a la llegada del mandatario estadounidense, se amplían las relaciones bilaterales y se dejan atrás los tiempos marcados por los diálogos monotemáticos con el vecino del norte. Como lo había resaltado en otros artículos publicados en esta revista, el Presidente Peña Nieto dejó claramente establecido, desde el día uno de su toma de posesión, que el país ya no es un actor estático de las relaciones internacionales sino un interlocutor relevante de la globalidad.

En este sentido los dos líderes centraron su alocución en temas de gran relevancia que sin lugar a dudas dinamizan y profundizan el diálogo bilateral en los siguientes ejes: 1) competitividad económica, 2) educación y capacitación, 3) liderazgo mundial y regional; y,  4) seguridad ciudadana.

Ante esta evolución, está claro, que ambos mandatarios tienen un fuerte interés en darle un giro a la relación y abordar problemas para zanjar las asimetrías de visión que se dieron en los dos últimos sexenios. Bajar el costo social que para México tenía el tema de la seguridad, fortalecer la competitividad y la productividad de nuestro país, hacer más eficiente la relación económica con mejores mecanismos de libre comercio, convertir al país en un actor global transpacífico y transatlántico, mejorar las relaciones transfronterizas; e impulsar institucionalmente la ciencia, la tecnología y la educación.

Competitividad Económica

Hasta este momento los mecanismos e instrumentos que sustentan el libre comercio han permitido que nuestra balanza comercial alcance en 2012 los casi quinientos mil millones de dólares. Una cifra inusitada si tomamos en cuenta la calidad de nuestros intercambios, pero las tendencias actuales del comercio mundial muestran que el Tratado de Libre Comercio con Norte América (TLCAN), exitoso en su momento, ya no es la panacea. La participación del TLCAN en el comercio mundial en el año 2000 alcanzó el 19%, hoy en día descendió a menos del 10%. Esto obliga a explorar nuevas formar de participación global so pena de perder, los tres países que integran el TLCAN, la relevancia en el mercado mundial. Por ello, los dos mandatarios vieron la necesidad de forjar un nuevo mecanismo de interlocución económica para mejorar la competitividad y la productividad, y decidieron establecer un Diálogo Económico de Alto Nivel presidido por los secretarios de estado quienes abordarían la promoción de la competitividad, la productividad, la conectividad, el fomento del crecimiento económico, la innovación, y el establecimiento de nuevos mecanismos de comercio global como la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Este último es una oportunidad para que nuestro país incremente su participación en el comercio global, por lo que resulta necesario avanzar en las iniciativas de conectividad de las cadenas de suministro de bienes intermedios, mejorar la productividad y competitividad, desarrollar la infraestructura intermodal, dar mayor certeza regulatoria a las inversiones directas, otorgar mayor énfasis a la transferencia de tecnológica, a los derechos de patente, a la sustentabilidad ambiental, a las externalidades del ambiente de negocios, a la infraestructura energética, a la seguridad; y, a construir instituciones más eficientes y transparentes.

Además, en esta ocasión el presidente de México insistió ante su homólogo sobre la importancia de tener una frontera compartida segura y eficiente conforme al modelo de Frontera Siglo XXI, poner en práctica el Acuerdo de Hidrocarburos Transfronterizo, aumentar la seguridad energética en América del Norte y reforzar una administración responsable del Golfo de México.

Educación y cultura

Dentro de los acuerdos que se formalizaron se subrayó la necesidad de impulsar el intercambio educativo y la promoción de la cultura. México y Estados Unidos tienen muchas afinidades en el ámbito cultural. Las raíces mexicanas se extienden ya por diversos lugares de la Unión Americana, de norte a sur; y de este a oeste. Las comunidades mexicanas tienen una presencia cultural prácticamente en todos los estados de nuestro vecino del norte. Por ello es fundamental atender sus requerimientos, direccionar sus anhelos, compartir sus intereses para brindarles en estos momentos de una posible reforma migratoria la asesoría que requieren. El papel que deberá desempeñar el Instituto de los Mexicanos en el Exterior será crucial, es menester que inicie una gran cruzada de contactos con líderes comunitarios para establecer lazos operativos con las organizaciones de la sociedad civil. Por su parte, los consulados mexicanos deberán reorganizarse a partir de nuevos métodos de trabajo, más eficientes y orientados a facilitar el acceso de los connacionales a la obtención de documentos oficiales probatorios de su nacionalidad como copias certificadas de actas de nacimiento, credenciales para votar, matrículas consulares, pasaportes y presunciones de nacionalidad en casos extremos. Sin olvidar por supuesto, una capacitación especializada a los cónsules y agentes consulares para apoyar a los paisanos a que reúnan la documentación probatoria de su estancia en ese país antes de 2011.

En cuanto a los ciudadanos mexicanos que viven en Estados Unidos o aquellos que pretenden estudiar en esa nación, México debe procurarles los accesos y brindarles facilidades para que puedan acceder a la educación superior y a la investigación científica.

En este sentido, el Presidente Enrique Peña Nieto acordó con su contraparte de Estados Unidos establecer un Foro Bilateral de Educación Superior, de Innovación y de Investigación. Este formato será el lugar idóneo para convocar al gobierno, a miembros de la academia y a líderes de la sociedad civil en el desarrollo de una visión compartida sobre el tipo de cooperación educativa que se requiere para  fomentar la enseñanza superior y la investigación científica. Una de las particularidades de la mayor parte de las naciones más avanzadas es haber dejado atrás las plataformas de manufacturas de uso intensivo de fuerza de trabajo. Ahora están en la etapa de la economía del conocimiento y participan de la globalidad desde una perspectiva distinta, desde un enfoque científico y tecnológico.

Liderazgo Global y Regional

Como hemos comentado en otros números de esta revista, con el ascenso vertiginoso de los llamados BRICS, Brasil, Rusia, China, India y Corea del Sur, las reglas de juego en el mundo empiezan a cambiar. El empleo tiene otras características, lo que implica una mayor movilidad de los trabajadores. Basta viajar por África y observar las fabulosas obras de infraestructura que está desarrollando China, con material y personal de su país. Los nacionalismos ya no caben ante las nuevas tendencias. Las reglas de juego implican transferir al trabajador con todo y su capacitación, mover recursos financieros y materiales del propio país de origen. Ante un mega proyecto de infraestructura, ya no hay tiempo suficiente para encontrar nuevos proveedores, reclutar los trabajadores idóneos, establecer los mecanismos de crédito; ahora países como China tienen sus propios bancos que dan el financiamiento directo para hacer realidad estos proyectos.

La globalidad tienen nuevas reglas, por ello ambos presidentes durante esta visita destacaron la importancia de promover una cooperación directa con otros países para liderar asuntos regionales e internacionales. Para fomentar la creación de empleos, el crecimiento económico sostenido, la igualdad de oportunidades, sin importar genero, edad, u origen étnico; la gobernanza y hacer frente a los desafíos del cambio climático. En este último rubro, es fundamental hacer un esfuerzo tipo benchmark para observar lo que están logrando otros países al instalar “árboles” artificiales que secuestran el bióxido de carbono (CO2). Véase el desarrollo de esta técnica en un trabajo publicado en National Geographic (http://ngm.nationalgeographic.com/big-idea/13/carbon-capture).

Estados Unidos y México, para lograr una mayor cooperación y sentar las bases de una compromiso conjunto para América Central y en el hemisferio, signaron un Memorando de Entendimiento para la Cooperación Internacional entre la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) y la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), con el fin de promover acciones conjuntas en materia de desarrollo y cooperación con terceros países. En este rubro hay mucho todavía por hacer como lo expresé en un artículo reciente, la cooperación en ciencia y tecnología tiene que pasar por la academia y proyectarse en los procesos productivos de las operaciones de las empresas. Por ejemplo, un país como Bangladesh tiene una industria textil cuyo sector representa 20 mil millones de dólares anuales de producción. La más reciente tragedia que sufrió esta nación con la muerte de más de 500 personas, al desplomarse la fábrica donde trabajaban, demuestra que no se puede laborar bajo estas características y generar una producción con base en el uso intensivo de la fuerza de trabajo.

Seguridad Ciudadana

Finalmente se redefinió el compromiso bilateral en cuanto a los temas de seguridad. Ambas naciones se comprometieron a trabajar juntos como socios co-responsables de un enfoque de colaboración donde se atienda primeramente la seguridad ciudadana. El presidente de México se ha comprometido a dar a la nación un entorno de paz a través de una estrategia gubernamental para combatir la delincuencia y prevenir el delito desde una perspectiva de procuración de justicia, afrontar las causas que contribuyen a la aparición de la inseguridad, fortalecer las instituciones y el estado de derecho.

Ante este panorama de política bilateral con Estados Unidos, el presidente Enrique Peña Nieto da un giro y logra transformar la agenda monotemática por otra de mayor envergadura. Donde  a partir de distintos ejes se enfrenta el fenómeno transfronterizo de manera integral. Será y estará ahora la agenda bilateral en un proceso más dinámico, de largo alcance y de mayor calado.

Por Jorge Navarro Lucio, Consejero de Asuntos Políticos de la Embajada de México en Washington, D.C. de 2005 a 2009 y anteriormente Cónsul de México en varias ciudades de Estados Unidos. Twitter: @jornalunam.




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