Peña Nieto crea confianza en el país

215

Con una intensa actividad hacia el interior del país, donde ha logrado establecer un consenso aprobatorio que va más allá de las encuestas, Enrique Peña Nieto, flamante Presidente de México está logrando un estado de unidad nacional, en el que participan los principales partidos políticos del país: PAN, PRI, PRD, PVEM y otros, y la convergencia de diputados y senadores en el Congreso de la Unión, así como la aprobación explícita de los sectores empresariales como el Consejo Coordinador Empresarial, la Coparmex, la Concanaco y otros.

En general, se está dando un fenómeno en la opinión pública de aceptación de la actuación del nuevo Presidente de la República que ha sabido construir un ambiente de confianza nacional, que se reflejará sin duda en el crecimiento de las inversiones nacionales y extranjeras y en elevación de los niveles de empleo y mejoramiento del consumo interno.

Los grandes pilares en los que está basando su gobierno el licenciado Enrique Peña Nieto son inatacables: el Pacto por México y la Cruzada Contra el Hambre que inauguró con un acto sin precedente en el Municipio de “Las Margaritas”, en Chiapas, en una demostración abierta de gran voluntad política para sacar del atraso y la pobreza a millones de mexicanos de zonas marginadas.

El Pacto por México firmado en Chapultepec por los principales partidos políticos, en los primeros días de su gobierno, fue un golpe estratégico fundamental para establecer las bases de una nueva gobernabilidad en el país, en momentos en que la nación parecía desmoronarse por las incapacidades y errores del gobierno saliente de Felipe Calderón, que todavía son objeto de estudio por los analistas y el Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

Pero la sorpresa política no fue solamente que el Presidente del PAN, Gustavo Madero firmara el documento del Pacto, sino que lo hiciera suyo, al mismo tiempo que el PRD, encabezado por Jesús Zambrano también se viera obligado a suscribir el convenio de conducta y participación en favor de la unidad de nuestro país, ante la necesidad de mostrar una cara constructiva en favor del desarrollo de México, y todo ello, porque la opinión pública ya estaba harta del divisionismo en el que el proceso electoral había metido al país.

LA CREACION DE CONFIANZA EN EL PAIS, BASICA PARA EL DESARROLLO

La creación de confianza en el país resulta básica para lograr el desarrollo económico y social, ya que de otra manera, nuestro paso era muy lento, de tal suerte que caímos en el estancamiento económico y social, que fue una de las causas profundas por las que la gente votó por el cambio el pasado 1º de julio: el país se había estancado en los últimos doce años de los gobiernos panistas, durante los cuales se mantuvieron muy altos los niveles de desempleo, de analfabetismo, de hambre en grandes sectores de la población y de insalubridad.

En esos doce años de panismo se desperdiciaron enormes recursos provenientes de los precios al alza del petróleo, que simplemente se desperdiciaron en sueldos para burócratas altos, ya que se crearon miles de puestos públicos de alto nivel, con percepciones de más de un millón de pesos al año, fondos especiales para pensiones futuras, compensaciones gigantes; y el resto de los recursos en camionetas, vehículos, teléfonos móviles, viajes, aviones, seguros de vida sensacionales, seguros de gastos médicos, enormes, para funcionarios, diputados, senadores, gobernadores, ministros de la Corte, magistrados, que fueron creando una clase burocrática de “Mandarines”,  un grupo burocrático de altos salarios, injustificables, mientras la población en general se debatía en el desempleo, el hambre, la insalubridad, con los hospitales del IMSS sin sábanas y sin medicinas, lo mismo que otros hospitales públicos, y también llego a haber edificios de hospitales deshabitados, sin médicos, sin equipos y sin medicinas.

El país, en los doce años de panismo, fue espectador y testigo de una norme dilapidación de recursos económicos, sin justificación alguna, mientras en esos mismos años la nación caía a sus más bajos escalones internacionales en materia de educación pública, de salud, de tecnología, de ciencia, de empleo y de ingreso por persona, además de registrar la peor distribución de la riqueza nacional para los últimos siete deciles de la población.

GUERRA CONTRA EL HAMBRE

Por eso es importante que ahora el Presidente de la República desate una guerra contra el hambre, una cruzada contra el hambre que padecen siete millones de mexicanos o más, lo cual constituye una política social inatacable, incluso por el Subcomandante Marcos, quien se limita a hacer criticas ligeras a ese gran acto en el municipio de “Las Margaritas”, donde se puso en marcha una política social sin precedentes en México, y que habrá de sacar del estado de inanición a miles de compatriotas.

PEÑA NIETO DEBE APROVECHAR EL SEGUNDO MANDATO DE OBAMA

Después del desastre en que los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón dejaron a la Política Exterior mexicana, aislando al país de Centro y Sudamérica, de China, de Francia y hasta de Estados Unidos, ya que Calderón se lanzó a correr al embajador Carlos Pascual que había sido puesto por el Presidente Barack Obama, quien es su amigo personal, el actual Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, se ha enfocado a la tarea de reconstruir la Política Exterior mexicana, que se mantuvo en su nivel más bajo en los dos sexenios pasados, en los que Vicente Fox se peleó con Fidel Castro, con Hugo Chávez, con Kirchner, y hasta con Maradona, de Argentina, con Evo Morales, de Bolivia y con otros, y en los que Felipe Calderón se distanció de Barack Obama, al exigir la destitución de su embajador Carlos Pascual y en el que también hubo distanciamiento de la República Francesa, de Zarkozy, y de la República Popular China, a la que no se le dió el tratamiento y la atención requerida, así como de Argentina a cuya Presidenta, Calderón crítico feamente por haber expropiado la acciones de la compañía española Repsol.

Reconstruir la política exterior mexicana será una tarea difícil, puesto que los países mencionados tienen memoria y llevan registros específicos de lo ocurrido en las relaciones con México, pero el profesionalismo del Servicio Exterior Mexicano, bien dirigido ahora bajo la guía de Peña Nieto y José Antonio Meade, Secretario de Relaciones Exteriores, tendrán éxito en esta labor tan delicada de darle una nueva imagen a nuestro país en el exterior y resanar las alianzas y amistades con otras naciones, puesto que México siempre ha sido un líder de la paz, de la ayuda mutua y de la amistad entre los países con los que tiene relaciones.

Es una lástima que el pasado gobierno de Felipe Calderón no haya aprovechado la amistad y las condiciones favorables que ofrecía a México el Presidente Barack Obama, de Estados Unidos, en su primer mandato; por eso es muy importante que ahora que Barack Obama inicia su segundo mandato, casi al mismo tiempo que Enrique Peña Nieto comienza su Sexenio Presidencial, se estrechen las relaciones diplomáticas y económicas de una forma provechosa para nuestro país, tanto en lo que toca al comercio como las inversiones y en especial, al flujo de trabajadores migratorios mexicanos hacia el país Vecino del Norte.

Hay muchos puntos de coincidencia entre Enrique Peña Nieto y el Presidente Barack Obama: los dos son hombres jóvenes preocupados tanto por el destino de sus países como por el destino del mundo; pero además, los dos están decididos a combatir la desigualdad dentro de sus propias naciones, a combatir el hambre y la ignorancia, la insalubridad, la pobreza, y a proteger el medio ambiente tanto nacional como internacional.

Si uno lee los discursos de inauguración de mandato de Enrique Peña Nieto del 1º de diciembre pasado y de Barack Obama del 21 de enero de este año, observa una coincidencia enorme en las políticas proyectadas para proteger a la población, para crear empleo, para lograr la innovación tecnológica, para proteger al planeta en su medio ambiente; para combatir la desigualdad; para reconocer y proteger los derechos humanos y, en especial, los derechos de las minorías étnicas.

CONDICIONES FAVORABLES PARA EL CRECIMIENTO EN UN AMBIENTE DE PAZ INTERNA

Es la confianza que se está creando al interior de México y las acciones que se toman para lograr un ambiente pacifista, lo que llevarán a México a un desarrollo económico y social sostenido, siempre y cuando se haga valer el Estado de Derecho, que es una condición indispensable para el desarrollo del país.

Por el momento, en México priva un ambiente de optimismo y de confianza, así como la idea de que el país comienza una nueva etapa histórica de paz, de crecimiento económico y desarrollo social equilibrado.

Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de Macroeconomía




Agregar un comentario