Xi Jinping, nuevo Presidente de China, país de 1,300 millones de habitantes

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Entre el 8 y el 14 de noviembre, el Partido Comunista de China (PCCh) convocó al XVIII Congreso Nacional en Beijing, en el cual se resumió la importante experiencia que el PCCh ha tenido en los últimos diez años en cuanto a la dirección de un país de 1.300 millones de habitantes. Asimismo, se eligió a la nueva generación de dirigencia colectiva del Partido –con Xi Jinping a la cabeza– y se determinó el camino de desarrollo del país para los próximos cinco y más años.

Debido al papel cada vez más importante que China tiene en la política y economía mundial, el Congreso no solo guardaba relación con el futuro desarrollo del país, sino también con el del mundo, en cierto sentido. En vista de ello, el XVIII Congreso Nacional del PCCh atrajo la atención nacional e internacional.

Éxitos obtenidos

Desde que Hu Jintao fue elegido secretario general del Comité Central del PCCh, en noviembre de 2002, China ha atravesado una serie de pruebas y desafíos, como el ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC), el brote del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), el terremoto de Wenchuan y la crisis financiera global, cuyas adecuadas gestiones han permitido que la fortaleza integral de la nación se elevara notablemente y la vida del pueblo mejorara considerablemente. China representa una prosperidad sin precedentes en los últimos siglos y ha adquirido una creciente influencia en los asuntos internacionales.

Durante estos diez años, la economía china creció a un ritmo de 10,7%, un 6,8% por encima del nivel promedio mundial en ese mismo lapso. El volumen de su economía se elevó del sexto al segundo puesto a nivel mundial y la proporción de su PIB con respecto al mundial también aumentó del 4,4% al 10% (el PIB per cápita, a su vez, ascendió de 1.135 a 5.432 dólares). Los ingresos fiscales aumentaron en 4,5 veces y las reservas de divisa se decuplicaron. La envergadura de su industria manufacturera saltó al primer lugar del mundo y el volumen comercial de mercancías, al segundo. La BBC ha comentado que se trata de “la reforma económica más asombrosa que el mundo ha visto tras la Revolución Industrial de Gran Bretaña en el siglo XVIII. El mundo viene siendo influenciado y transformado cada vez más por este gigante asiático”.

A la par del aumento de los volúmenes globales económicos, la vida de los chinos ha ido mejorando. Muchas políticas y medidas fueron aplicadas por el Gobierno, como la exención de impuestos en el sector agrícola, el aumento del salario mínimo y de las pensiones, la triplicación de la suma mínima imponible para la recaudación del impuesto sobre la renta personal, todo con el fin de incrementar los ingresos de los ciudadanos urbanos y rurales. En estos últimos diez años, los ingresos disponibles de los chinos aumentaron en 1,8 veces, mientras que decenas de millones de personas salieron de la pobreza. En cuanto a la seguridad social, la educación obligatoria de nueve años ha sido cubierta en todo el terreno nacional, el seguro de asistencia médica básica incluye ya a los 1.300 millones de habitantes, los seguros sociales han alcanzado una cobertura completa institucional, mientras que la tasa de urbanización del país se ha elevado del 39,1% al 51,3%. Todo ello significa un cambio histórico en la sociedad china.

China está, asimismo, acelerando el cambio de su modelo de desarrollo económico y esforzándose en construir una sociedad economizadora de recursos y amigable con el medio ambiente. Durante el período del XI Plan Quinquenal (2006-2010), el consumo de energía por unidad de PIB registró una disminución del 19,1%, ahorrándose un total de 630 millones de carbón estándar, lo que representa una reducción de las emisiones de CO2 en 1.460 millones de toneladas. Todos estos esfuerzos le han merecido a China el reconocimiento internacional.

En esta última década, China construyó la central hidroeléctrica más grande del mundo y el tren de alta velocidad con el recorrido más largo del mundo. Además, fabricó la supercomputadora con mayor capacidad de cálculo del mundo, celebró exitosamente sus primeros Juegos Olímpicos y su primera Expo Universal, y llevó a cabo su primer vuelo espacial tripulado.

El desarrollo del país ha sido también un aire de vitalidad para la economía mundial. China no solo tomó la delantera en la salida de la crisis financiera internacional, sino que se ha vuelto un importante motor para la recuperación económica mundial. Su contribución a la economía mundial supera ya el 20%. La inversión china directa al exterior aumentó de 2.700 millones de dólares en 2002 a 60.000 millones de dólares en 2011. China es ahora el primer o el segundo socio comercial de 78 países y regiones del mundo. Muchos países se benefician del comercio con China. El país tiene un mayor peso en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, mientras que se ven a más profesionales chinos en otras organizaciones internacionales. La opinión de China concita una mayor atención y respaldo en foros multilaterales, como la APEC y el G-20. El país desempeña, a su vez, un rol activo en el mantenimiento de la paz global, por lo que se ha ganado el respeto del mundo.

Plena confianza

¿Cuál es la fuerza que le permite a China –un país muy poblado– salir adelante a un ritmo acelerado y constante? En tiempos de crisis global,  China mantiene un crecimiento del 7%, una situación que contrasta con la ralentización de la economía de los países occidentales. Ello ha contribuido a fortalecer su seguridad social.

El gran éxito de China se debe a muchos elementos, entre los cuales destaca, según el reconocimiento nacional e internacional, la adecuada dirección del PCCh. En ese sentido, el XVIII Congreso Nacional del PCCh ha expresado claramente y con mucha confianza cuál debe ser el futuro camino que tome el país.

Durante su informe en el XVIII Congreso Nacional del PCCh, Hu Jintao enfatizó que China no volverá a antiguos y estancados rumbos ni se extraviará en otros senderos. En ese sentido, aseguró que el país continuará con la aplicación de la política de reforma y apertura, seguirá el camino del socialismo con peculiaridades chinas, persistirá en este sistema y tendrá a su teoría como guía. Por ello, exhortó a todos los miembros del Partido a seguir este camino, este sistema y esta teoría. Fue un resumen y una afirmación de los éxitos obtenidos en estos 30 años de aplicación de la reforma y apertura, y fue, además, una aclaración, tanto en el plano interno como externo, sobre qué camino tomarán el PCCh y China.

El camino del socialismo con peculiaridades chinas se puede explicar del siguiente modo. Bajo la dirección del PCCh, y a partir de las condiciones generales del país, se asume como tarea central el desarrollo económico y se persevera en la política de reforma y apertura, la construcción de una economía de mercado, la promoción del desarrollo integral del ser humano y la consecución gradual de la prosperidad común.

La perseverancia del sistema socialista con peculiaridades chinas se resume en  consolidar el sistema de asambleas populares, el de cooperación multipartidaria y consulta política bajo la dirección del PCCh, el de autonomía regional de las minorías étnicas, el de autogobierno de las masas en las entidades de base, entre otros.

Los Estatutos del Partido, revisados en este XVIII Congreso Nacional del PCCh, consideran explícitamente a la concepción científica del desarrollo, junto con el marxismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping y el pensamiento de la “triple representatividad”, como los lineamientos guía del PCCh, los cuales ofrecen una nueva forma de abordar los futuros problemas del país.

La confianza en el camino, la teoría y el sistema del socialismo con peculiaridades chinas no solo se debe a los éxitos alcanzados en estos diez años, sino también al respeto y confianza que la mayoría de los chinos sienten por los esfuerzos desplegados por el PCCh para cambiar el destino del país en los últimos cien años. Los chinos creen que, gracias a la dirección del PCCh, una China de economía atrasada, invadida y humillada por las grandes potencias occidentales, se ha vuelto ahora un gigante económico mundial, cuya influencia internacional se eleva constantemente.

Esta confianza se explica también en los más de 80 millones de militantes que tiene el PCCh, la mayoría de ellos sobresalientes, aunque no falten los corruptos y los mediocres. Según datos del Departamento de Organización del Comité Central del PCCh, en estos últimos cinco años, más del 85% de los trabajadores modelo del país militan en el Partido. En su encuentro con la prensa, Wang Jingqing, viceministro del Departamento de Organización del Comité Central del PCCh, mencionó: “Los ejecutivos de Amway (compañía de marketing multinivel estadounidense) han señalado a la parte china que los trabajadores modelo y de vanguardia de la empresa son mayoritariamente miembros del PCCh. Del mismo modo, el gerente general de la compañía de automóviles surcoreana Hyundai nos ha dicho que si bien no todos los empleados modelo de su empresa militan en el PCCh, todos los militantes tienen un nivel sobresaliente”.

Sin embargo, esto no traerá consigo un conformismo. El Congreso Nacional planteó el fortalecimiento del Partido en su capacidad de gobernación del país, en su carácter vanguardista y en su pureza, con el fin de construir un partido gobernante marxista estudioso, de servicio y de innovación autónoma. En su conferencia de prensa del 15 de noviembre, el flamante secretario general del Comité Central del PCCh, Xi Jinping, aseguró que el PCCh no se dormirá en los éxitos pasados, sino que se mantendrá alerta y concentrará sus fuerzas en solucionar los problemas urgentes dentro del Partido, sobre todo en cuanto a la corrupción, el distanciamiento con el pueblo, los formalismos, el estilo de trabajo burocrático, entre otros.

El Congreso planteó, además, continuar impulsando con dinamismo y prudencia la reforma del régimen político, pero de ninguna manera copiando los modelos de Occidente. Las medidas de reforma consisten en elevar el porcentaje de diputados de base en la Asamblea Popular Nacional y bajar el de diputados que son dirigentes del Partido y del Gobierno; perfeccionar el sistema democrático de consulta política y su mecanismo de trabajo, impulsando su desarrollo amplio, sistemático y de diversos niveles; ampliar la esfera y los canales del autogobierno de las masas en las instancias de base y enriquecer su contenido y forma; profundizar incesantemente la reforma del régimen judicial, asegurando a los organismos procesales y fiscales el ejercicio independiente y justo de sus atribuciones conforme a la ley; impulsar, en todos los aspectos, la administración del país según la ley, enfatizando que ninguna organización o individuo está por encima de la Constitución y las leyes; reducir el número de cargos dirigentes y bajar el gasto administrativo.

Una “civilización ecológica”

En el reciente Congreso se definió como meta la plena construcción de una sociedad modestamente acomodada para el año 2020, una expresión distinta que la aprobada en el XVII Congreso Nacional del PCCh. Esta clara puntualización, aparecida por primera vez en el informe del Partido, considera el compromiso y la confianza en el pueblo y, al mismo tiempo, advierte que, a pesar de los grandes esfuerzos desplegados en decenas de años, queda poco tiempo para cumplir con dicha meta.

Entre los objetivos figura que el PIB y los ingresos per cápita de los habitantes urbanos y rurales deben duplicarse para el año 2020, tomando en cuenta las cifras registradas en 2010. Aquel año, el PIB fue de alrededor de 40 billones de yuanes, por lo que para 2020 se espera incrementarlo a 80 billones de yuanes (13 billones de dólares). Del mismo modo, los ingresos per cápita de los ciudadanos deberán ser en 2020 entre 40.000 y 45.000 yuanes, mientras que los de los rurales, entre 12.000 y 15.000 yuanes.

Según Qing Lianbin, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Escuela Central del PCCh, en 2021, año del centenario de la fundación del Partido, China deberá haber cumplido con “garantizar la manutención básica de todos”; la construcción de un sistema básico de pensiones que cubra a las ciudades y zonas rurales, y que elimine las incertidumbres del pueblo ante la vejez; la construcción de un sistema básico de asistencia médica, el cual resuelva la inquietud del pueblo en torno a los tratamientos médicos; y la construcción de un sistema de garantía del nivel mínimo de vida que cubra a las ciudades y zonas rurales, el cual brinde soluciones a la gente de pocos ingresos.

Los índices económicos no son el único criterio para evaluar una sociedad modestamente acomodada. Alcanzar este tipo de sociedad, meta definida en el XVIII Congreso del PCCh, exige que la economía del país se desarrolle en forma sostenible y sana, que la democracia popular se amplíe, que la cultura –como fuerza blanda– avance notablemente, que se garantice la igualdad en el acceso a los servicios públicos básicos y que progrese en gran medida la construcción de una sociedad ahorradora de recursos y respetuosa del medio ambiente. La meta de duplicación del PIB y los ingresos per cápita de los habitantes urbanos y rurales –tomando en cuenta las cifras de 2010– debe basarse en el fomento de un desarrollo equilibrado, coordinado y sostenible.

Por primera vez, el Informe considera igualmente importantes cinco aspectos: la economía, la política, la cultura, la sociedad y la ecología. Asimismo, hay una especial mención, en diversos capítulos y en una gran cantidad de párrafos, a la “civilización ecológica”, considerándola estratégica. Es un reflejo importante de la concepción de desarrollo científico del PCCh, cuya idea central es alcanzar una próspera economía, un buen cuidado del medio ambiente y ofrecerle bienestar al pueblo, según lo exige una civilización ecológica y mediante la construcción de una sociedad ahorradora de recursos y respetuosa del medio ambiente.

Ante la difícil situación derivada de la restricción de recursos, la grave contaminación ambiental y la degeneración de la ecología, resultaría muy costoso continuar con el modelo tradicional de desarrollo, que considera primordialmente la explotación de recursos y la emanación de gas invernadero. La aspiración a una civilización ecológica es para China, que todavía está en vías de desarrollo, una difícil opción, pero, a la vez, un nuevo camino.

De acuerdo con los objetivos ya publicados, durante el XII Plan Quinquenal (2011-2015) el Estado invertirá 1,5 billones de yuanes en darle prioridad a la aplicación de ocho proyectos importantes de protección ambiental y en efectuar investigaciones medioambientales, mientras que 2,4 billones de yuanes serán dedicados a importantes obras de ahorro energético y disminución de la emanación de gases. Conforme a los cálculos de Hu Angang, director del Centro de Estudios Chinos de la Universidad Tsinghua, durante el XII Plan Quinquenal la inversión del Gobierno en el medio ambiente llegará a los 8 billones de yuanes, probablemente la mayor inversión verde en el mundo. Entre las siete industrias emergentes incluidas en dicho Plan, las de ahorro energético y protección ambiental, biología, nuevas energías y nuevos materiales están relacionadas estrechamente con un desarrollo verde. Se espera que, para 2020, el valor agregado de estas industrias emergentes y estratégicas ocupe un 15% del PIB global.

A diferencia de años anteriores, el desarrollo no deberá basarse en el crecimiento del tamaño de la economía, sino que tendrá que prestar atención a la calidad y la rentabilidad. El crecimiento económico aspira a alcanzar un desarrollo científico, que tome en cuenta conceptos como “el ser humano en primer lugar”, “la integridad, la coordinación y la sostenibilidad” y “un método central con una visión de conjunto”. Todo lo antes mencionado ofrece un rumbo para el futuro desarrollo de China y para la armoniosa idea de una “China hermosa”.

En resumen, la celebración del XVIII Congreso Nacional del PCCh ha logrado que veamos el futuro de China de manera mucho más clara, lo cual se conseguirá bajo un sistema político más democrático, que priorice la innovación, que busque un modelo de desarrollo con mayor fuerza motriz interna y que construya una sociedad moderna, justa y adecuada para vivir, en la que se garantice también la prosperidad conjunta.

Por LI WUZHOU, Director de la Edición en Español de la Revista China Hoy, Exclusiva para MACROECONOMÍA




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