El arranque fue un torbellino

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Pone en marcha el cumplimiento de 13 compromisos; firma el Pacto por México con la oposición PAN-PRD; envía la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos; Reforma la Estructura del Gobierno Federal y fortalece el control interior con una Secretaría de Gobernación Fortalecida; inicia la Reforma Educativa y mete en cintura a la maestra Elba Esther Gordillo; condecora y reconoce la labor del padre Alejandro Solalinde, protector de migrantes centroamericanos, y ofrece nuevas leyes protectoras de derechos humanos; e integra un Gabinete Presidencial y de Gobierno sólido y blindado para iniciar la transformación profunda de México.

Enrique Peña Nieto es un torbellino; logra que la oposición se sume a trabajar por México; es increíble después de lo que pasó. La opinión pública mexicana se sorprende y le reconoce su esfuerzo y decisión. ¡No son los primeros cien días, sino los primeros diez! Muchos de los que no votaron por él le dan credibilidad y hacen plegarias para que el nuevo gobierno logre reencauzar a México.

La acción del Presidente de la República es sorprendente.

UN GABINETE SOLIDO Y CONFIABLE

Enrique Peña Nieto es un político joven, pero no improvisado. Es un político hecho en la batalla diaria, que conoce a las personas y en especial a sus colaboradores; es exigente y hábil en el actuar, y además, tiene una visión amplia, universalista e integradora.

Es verdad que tiene un grupo compacto de colaboradores, en el que sobresalen Luis Videgaray, ahora su Secretario de Hacienda, y Miguel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, así como David López Gutiérrez, su Coordinador de Comunicación Social; y otros destacados dirigentes de su partido como Pedro Joaquín Coldwell, a quien nombró Secretario de Energía; Jesús Murillo Karam, designado Procurador General de la República; destacados juristas como Alfonso Navarrete Prida, designado Secretario el Trabajo; Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y otros, como Emilio Lozoya Austin, a quien nombró Director de PEMEX y el propio Francisco Rojas Gutiérrez, quien dio la batalla en la Cámara de Diputados durante la campaña electoral y antes; pero el punto es que Enrique Peña Nieto también sabe integrar a su equipo de trabajo a personalidades de otros grupos y partidos, que tienen mucho que aportar a la nación mexicana como Rosario Robles Berlanga, nombrada Secretaria de Desarrollo Social, quien es un cuadro verdaderamente valioso de la izquierda mexicana y, la sorpresa del gabinete:  José Antonio Meade, un economista distinguido, de pensamiento amplio, que lo mismo fue Secretario de Hacienda del gobierno panista anterior que ahora es ascendido al cargo de Canciller, Secretario de Relaciones Exteriores de México, que ocupa el tercer sitio en la jerarquía constitucional, después del Presidente y el Secretario de Gobernación.

UN GOBIERNO ABIERTO,

PLURAL Y SIN COMPLEJOS

Con la energía de un tornado, Enrique Peña Nieto se lanzó en los primeros diez días de su gobierno a la conquista de la opinión pública nacional y lo logró: con su claridad, con sinceridad y con decisión; empezó a poner orden en la casa y dio una palmada sobre la mesa: ¡Aquí la educación la dirige el Estado mexicano, porque así lo  manda la Constitución!

La oposición, que intentaba bloquear a la reforma orgánica del gobierno en el Senado, a través de maniobras algo inocentonas como las que operó el ex precandidato presidencial Ernesto Cordero y algunos dirigentes izquierdistas, no prosperaron y los altos mandos de sus partidos: Gustavo Madero, del PAN y Jesús Zambrano del PRD, otorgaron la razón al Presidente y dieron luz verde a la aprobación de la Reforma de la Estructura Orgánica del Gobierno Federal, para que la Policía Federal quede bajo el control de la Secretaría de Gobernación, y así tenga elementos para responder por la paz pública  interior.

DESARROLLO ECONOMICO

Y PACIFICACION DEL PAIS

Los grandes objetivos del Presidente Enrique Peña Nieto son dos: el desarrollo económico nacional y la pacificación del país. Esas dos metas serán su guía a lo largo de seis años, en los que tendrá que gobernar de acuerdo con el Congreso y también con la Suprema Corte de la Nación, en la que por cierto se desistió de la controversia constitucional que había interpuesto el gobierno anterior para que no entrara en vigor la Ley de Victimas de la guerra contra el narcotráfico.

Serán seis años, los del gobierno de Peña Nieto, que parecerán muy cortos, por la velocidad que lleva y en los que se esperan resultados que convenzan a la nación y merezcan su solidaridad.

Por el Lic. Mauro Jiménez Lazcano, Director General de la Revista Macroeconomía




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