“Soy una Guerrera” Mi… razón de ser

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¿Quién pudiera ser tan valiente para decir Soy una Guerrera? ¿Quién  es tan capaz de afirmar que enfrentar algo tan complejo como la muerte es el reto de la vida? Recientemente asistí a una conferencia (si se le puede llamar así) sobre el tema preliminar del mes de octubre: El mes del Cáncer de Mama. He de confesar que cuando uno asiste a este tipo de eventos tiene la certeza de ser fuerte y cuenta con el objetivo de simplemente “escuchar”; Sin embargo, ese “escuchar” se convirtió en un golpe duro a mi mente y a mi sensibilidad porque, vivir momentos tan extraordinarios y auténticos como éste, marcan un cambio profundo y radical en mi vida.

Tuve el privilegio de escuchar a dos grandes mujeres que vivieron esta pesadilla llamada cáncer. Lo llamo a propósito “pesadilla” porque una pesadilla en el inconsciente humano se vuelve real con experiencias tan atroces como éstas y porque sólo él o la que la vive  puede al fin expresarla hacia la oyente. El simple hecho de padecer esta enfermedad no significa que ésta sea el único tormento que Mónica y Marta experimentaron, porque vivir este padecimiento conlleva otros compañeros de esta  pesadilla. Tales compañeros se llaman miedo, depresión, angustia, inseguridad, infelicidad, tristeza, enojo, odio, incertidumbre, duda, soledad, fracaso, abandono, derrota. Mónica en un principio mencionaba que: “Siempre tuve miedo, miedo de verdad. Pero para mí el cáncer es ya como una palabra común en mi vida”. Claro que, después de más de ocho cirugías Mónica pudo siempre declarar con honor: “Siempre decreté que el cáncer a mí no me iba a vencer. Salí adelante y estoy reconstruida”. ¿Se escucha fácil no? Parecería que cada uno de nosotros lo podríamos decir con toda sencillez.

Marta, así como Mónica, es decir, mujeres independientes, emprendedoras, y luchadoras se toparon con una sorpresa inesperada y  desafiante. De ahí que Marta mencionara: “Te sorprendes con esta enfermedad que te da un alto en la vida; esta enfermedad te pide que seas compasiva contigo misma, que voltees a ver a ti”. Con maravilla y asombro se me grabaron estas palabras: “Tú eres lo que eres, rescátate”, porque descubro que la vida me reta y sobre todo porque me identifiqué en sobremanera con lo siguiente: “A muchos no les han hecho el anuncio de la muerte. A mí sí. No lo valoran. La victoria de esta enfermedad y de las demás  enfermedades es encontrar tu paz, no vivir o morir”. Y sobre todo por esta fuerte declaración que me desafió al salir de ese lugar: “Si decidiste quedarte y luchar, para qué te quedas. Descúbrelo”.

Empero, nuestra raison d’être motiva a realizar el propósito del destino que tenemos en esta vida y, sólo los que ponen su mano en el arado logran ese fin. Con razón Descartes se atrevió a mencionar la frase que me hago día a día para entender el valor de la vida: Dudo, pienso, soy. Entonces existo. “Soy Guerrera” conclusión tremenda de Marta y Mónica. Entender, concientizar e internalizar el hecho de que Dios es Justo es pues una realidad objetiva que el humano distorsiona y que quiere entenderlo a su manera. En efecto, si escribí este artículo es pues porque evidentemente reconozco que debo saber para qué estoy en esta vida, luchar por ello, pero primero descubrirlo. Asemejar e identificar estas situaciones presentes con las mías propias de experiencias pasadas (no muy lejanas), llámese empatía o identificación, crea en mí el compromiso de externalizar  la necesidad de concientizar nuestra condición. De compartir un mero hecho vivido a todo color, porque necesitamos entender que somos polvo y al polvo volveremos. Un maestro mío irónicamente nos recordaba siempre esta simple frase: “Ya se los cargó el payaso”.

Que la escritora y que los demás internalicen verdaderamente que Somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó es sin lugar a duda una  veracidad que se vuelve asunto de todos los días, pero que efectivamente no entendemos.Por supuesto que me quedo en la vida” dijo Marta. Cuando la redactora convirtió ésta declaración en su propia interrogativa, ¿cuál fue su respuesta? ¿Cuál será la respuesta del lector? ¿Cuál es su raison d’être?

Por Ma. José Jiménez Guzmán




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