Nuevo Rumbo en la Política Exterior de México

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La política exterior de Enrique Peña Nieto, a partir de su gira por América Latina, muestra un cambio crucial de enfoque. Una política exterior que en los últimos 12 años estuvo caracterizada por el anquilosamiento, por  pocos escenarios y escasos temas; ahora, gracias a esta gira se vislumbra en el horizonte un giro fundamental: darle a la región latinoamericana su importancia y el valor multifactorial e integral que realmente tiene. Tal y como debiera ser nuestra agenda de política exterior en el Siglo XXI.

El presidente electo de México Enrique Peña Nieto, hizo una gira, del 17 al 24 de septiembre de 2012, por Guatemala, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Perú. Esta gira estuvo marcada por una diversidad de temas que claramente impulsan un nuevo estilo, un modelo renovado y una nueva orientación de política exterior. En algunos casos, tomar lo mejor de las experiencias de gobierno de otros países, tipo “benchmark”, en lo económico y en lo social. En otros, impulsar una nueva actitud política con nuestros vecinos del sur, de acercamiento, de diálogos directos; con el fin de estrechar los lazos de amistad y de cooperación que por largos años se abandonaron.

Insistir en que la agenda hacia América Latina tiene un enfoque multifactorial y que va por rutas en algunos asuntos, ya caminadas y en otros apenas por explorarse. Con Centroamérica, existen varios temas que debido a su importancia geoestratégica debieran encararse desde la perspectiva de seguridad. Otros requieren, como subrayó el presidente electo Peña Nieto, enfocarse a una mayor integración y colaboración con esta región, a fin de detonar el desarrollo social y económico de esta área pues es claro que el bienestar de las comunidades es un antídoto contra el crimen organizado. Se trata de escalar la relación bilateral y multilateral más allá de los temas de migración y seguridad.

México no puede llevar a cabo esta gran estrategia, sin la colaboración conjunta de sus vecinos del sur a fin de impulsar un mayor crecimiento económico que incida en un aumento de los índices de bienestar social en la zona. A partir de este diálogo franco que ahora se ha retomado, se sientan las bases para transformar los problemas en oportunidades, mejorar la productividad, la infraestructura, la transferencia de tecnología, para incrementar las tasas de competitividad regional.

En cuanto a Guatemala, país con el compartimos una frontera común, se requiere una conceptualización diferente de zona fronteriza para hacer de esta región un área  más segura, productiva y humana. Este nuevo enfoque permite abordar tres ejes importantes con Guatemala: 1) la seguridad en relación directa con la migración y el mercado interno; 2) el desarrollo económico con la modernización de la infraestructura fronteriza y; 3) el bienestar social con la salud y el incremento del ingreso per cápita.


La visita del 18 de septiembre a Colombia, puso de manifiesto la importancia que tiene este espacio geográfico en la lucha contra el crimen organizado y el trasiego de drogas. La experiencia del país es como dijera el presidente electo “un referente que nutra y alimente las políticas y acciones que emprendamos para los fines de la paz y la seguridad en nuestro país”. Para algunos analistas la experiencia colombiana muestra que con las acciones puestas en práctica, a partir del llamado Plan Colombia, básicamente de cooperación con Estados Unidos, se ha logrado la disminución de los índices de criminalidad, el fortalecimiento de las instituciones de procuración de justicia y una nueva forma de enfrentar las guerrillas de izquierda con diferentes mecanismos que van desde la negociación hasta el reforzamiento de operativos e incursiones militares. En Colombia, Washington invirtió, desde el 2000, unos 8 mil millones de dólares, cantidad superior a la que se transfirió a México por medio de la Iniciativa Mérida.

En otros rubros de importancia estratégica, además de la colaboración con el país andino en asesoría y apoyos institucionales en el combate contra el crimen organizado; se deberá ahondar en los mecanismos de cooperación comercial e intercambio científico y cultural.

BRASIL

Durante la visita a Brasil, un país altamente competitivo y exitoso en la  promoción de su imagen, hay varios elementos que sirven como referentes tipo “benchmark” para modernizar la industria petrolera de nuestro país, con mayor participación de la iniciativa privada a fin de incrementar la inversión en infraestructura de exploración, de producción y de refinación. Aunque Brasil y México tienen un gran potencial de colaboración en materia financiera y comercial, la balanza en este rubro asciende a tan sólo 9 mil millones de dólares anuales con un déficit para Brasil de 1,200 millones de dólares. El modelo tipo “benchmark” que actualmente existe en la producción de derivados del petróleo, como los acrílicos que se producen en el país carioca, teniendo como base la importación de la petroquímica básica de PEMEX, pueden ser replicados en México, utilizando esa misma petroquímica para la producción nacional de hilados, tejidos sintéticos y plásticos; obteniendo el know how brasileño a través de esquemas de cooperación científica internacional.

En el encuentro con la presidenta Rousseff, Peña Nieto estuvo acompañado por su esposa, Angélica Rivera; por su coordinador general de la Transición Gubernamental, Luis Videgaray; el vicecoordinador de Asuntos Internacionales, Emilio Lozoya, así como por el vicecoordinador de Política Económica, Ildefonso Guajardo, quien cuenta con una amplia trayectoria en temas de economía y diplomacia.

CHILE

En Chile, el presidente electo constató el nivel en que se encuentran las relaciones bilaterales con este país sudamericano y exploró las posibilidades de impulsar aún más nuestro intercambio comercial que hoy en día apenas alcanza unos cuatro mil 500 millones de dólares. Para lograr un mayor intercambio es necesario que se flexibilice el mercado laboral, a fin de facilitar la contratación y dar al trabajador mexicano, la oportunidad de incrementar su especialización, para que las inversiones fluyan hacia la innovación científica y tecnológica. Mayor productividad laboral incide directamente en mayor competitividad nacional y por ende explorar oportunidades de comercio de productos complementarios como cristal, corcho y empacado para la industria vitivinícola chilena. Por ello enfatizó el presidente electo, que “la reforma laboral, es una reforma de carácter estructural que permitirá a México tener mayor flexibilización en el mercado laboral, facilitar la contratación en nuestro país sin que esto signifique dar marcha atrás a todas las conquistas laborales que en México se han tenido”, según lo manifestó ante el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (ICARE).

Este modelo productivo de impulsar el desarrollo de la fuerza laboral, le permitiría al país tener una mayor competitividad, muy semejante a lo que sucedió en Chile. El objetivo del incremento de la productividad es el de disminuir la pobreza. Pero si bien es cierto que las políticas económicas y sociales son fundamentales para erradicar la pobreza, se requiere también de un compromiso entre las diferentes fuerzas políticas mexicanas para moldear una visión de consenso sobre el tema, a  fin de que el país pueda modificar su normatividad laboral y salir del atraso en que se encuentra.

Por eso Chile, en los últimos años, refleja un mayor crecimiento económico, pese al escenario de crisis y desaceleración económica que hay en el mundo. México puede también explorar escenarios de colaboración con Chile a partir del Tratado de Libre Comercio que se tiene con esta nación desde 1999.

ARGENTINA

En Argentina, el presidente electo manifestó que para México es prioridad profundizar los mecanismos bilaterales vigentes con el país sudamericano. Utilizar quizá una metodología de intercambio y negociación diferente. Aprovechar las coincidencias y fortalezas de la apertura y el libre mercado, profundizar y fortalecer el Acuerdo de Asociación Estratégica, suscrito en 2007, que permitió un record histórico en el comercio bilateral global, que superó los 3 mil millones de dólares en 2010, con una alta participación de los bienes industriales. Argentina también representa para México un importante vector para profundizar la relación con la región. Contamos con una comunidad argentina en México extensa que participa en el desarrollo y el mejoramiento de los índices de productividad nacional. La industria restaurantera es amplia, la participación de investigadores en el sector científico y académico de nuestro país ha permitido que se profundice el desarrollo en las artes y la literatura.

PERÚ

En Perú, los temas que han ganado la agenda bilateral en la última década son: el fomento al comercio y el combate al narcotráfico y al crimen organizado, pero hay otros rubros de importancia que poco se han destacado como la colaboración para formar un puente común diplomático con los mecanismos en que ambos países participan, como el Foro Económico de Asia Pacífico y llevar adelante gestiones conjuntas que podrían terminar en la firma de un tratado comercial de la Asociación Transpacífica (o Pacto Transpacífico) en el que participan también: Australia, Nueva Zelanda, Chile,  Estados Unidos, Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam. Tomando en consideración que dentro de este formato los países asiáticos formarían un bloque en consenso y México podría logarlo con Chile y Perú.

El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP) se ha activado como un espacio de oportunidad que permite que las economías miembros de APEC u otros Estados se adhieran a este tratado. En este marco, en el año 2008, Australia, Perú y Estados Unidos iniciaron negociaciones con el P-4 (Chile, Brunei, Singapur y Nueva Zelanda). Posteriormente, Malasia y Vietnam se unieron a estas negociaciones en el año 2010. Entre tanto, el respaldo de Estados Unidos y el anuncio de Canadá, Japón y México de formar parte, le da un impulso significativo al TPP.

RECAPITULANDO LOS ESCENARIOS A FUTURO

Las visitas a Guatemala, Colombia, Chile, Brasil, Argentina y Perú, países que comparten importantes lazos culturales con México pueden ser las naciones bisagra que sean  cruciales a la hora de que nuestro país entre por la puerta de una nueva política exterior con América Latina. Esta gira del presidente electo Enrique Peña Nieto abre un espacio no sólo de oportunidad sino de dar a la política exterior su sentido estratégico.

Es aquí, donde su equipo cercano tiene que definir con mucha claridad los objetivos y estrategias que se instrumentarán, a partir de las próximas visitas que ya están en puerta sobre todo a Europa.

En cuanto a Estados Unidos lo más recomendable es esperar a que el presidente electo asuma el cargo y nombre su embajador que le dé una orientación renovada a la relación con el vecino del norte. Hasta este momento, la política exterior está centrada en una agenda bilateral de seguridad.

Un factor muy importante a considerar, es el entorno político actual en Estados Unidos que  está centrado en la contienda presidencial que tendrá lugar el próximo 6 de noviembre. De reelegirse Barack Obama, habría que esperar a la reestructuración del gabinete. Es muy probable que haya algunos cambios para darle un nuevo sentido a su segundo término. Por los corredores políticos en Washington, DC, circulan rumores que Hillary Clinton sería reemplazada por John Kerry. Si esto realmente sucediera no tendría caso que se apresurara el presidente electo a reunirse con un gabinete que todavía falta por definir.

Si el presidente electo decidiera reunirse con su homólogo, debería ser en las primeras semanas de enero de 2013 cuando la relación bilateral estuviera en su mejor etapa, para que ambos gabinetes pudieran realmente estructurar una nueva agenda de política exterior. Es aconsejable hacerlo con el nuevo Secretario de Relaciones Exteriores de Peña Nieto y un embajador que realmente tuviera la posibilidad de impulsar desde ese momento una nueva visión de política exterior basada en los principios que establece el Art. 89 Fracc. X de nuestra Constitución.

Por  Jorge Navarro Lucio

Profesor de negociación internacional de la Universidad de las Américas; Coordinador de Asuntos Transfronterizos México-Estados Unidos en la CSFMEU; ex titular de la Oficina de Asuntos Fronterizos de la Embajada de México en Washington, DC; fue miembro del Servicio Exterior Mexicano de carrera y  candidato a doctor en relaciones transpacíficas.

Twitter: @jornalunam




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