Escenarios para elevar la competitividad de México

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Campeche, Campeche.- En el marco del XVII Congreso de Oceanografía organizado por el Instituto de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, de la Universidad Autónoma de Campeche, la Dra. Audrey Rivera Gómez ofreció el 14 de septiembre de 2012, una conferencia magistral sobre “Cooperación Internacional para el Desarrollo”, en ella la funcionaria presentó el enfoque de la Secretaría de Relaciones Exteriores en materia de investigación científica en el ámbito de la cooperación internacional para el desarrollo.

A continuación se transcriben los principales pasajes de la presentación de la Dra. Rivera Gómez:

Para abordar el tema de la cooperación científica internacional para el desarrollo en México, hay que considerar dos partes fundamentales. Una teórica que está relacionada con todo el engranaje jurídico que envuelve esta cooperación. Y la otra, de procedimientos institucionales que involucra directamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores como la coordinadora general, como el puente diplomático; entre organismos, entidades y dependencias de la administración pública federal, los centros y comunidades académicas, con los gobiernos extranjeros u organismos internacionales. En el tema que hoy abordo, como estudio de caso, presentaré en específico la relación que tenemos en esta materia con los Estados Unidos, que en principio es el país que presenta el mayor número de solicitudes de investigación científica.

La cooperación internacional para el desarrollo, parte del principio normativo de la política exterior mexicana, plasmado en el Art. 89, fracción X de nuestra Constitución Política. En ese apartado, de nuestra ley suprema, se establece que el objetivo principal de nuestra política exterior es la defensa de la soberanía y la promoción activa del interés nacional. Es decir, la política exterior de México es palanca del desarrollo del país y de la defensa del interés nacional. De allí su importancia en el terreno de la investigación científica, ya que la cooperación internacional para el desarrollo tiene como principio rector, la finalidad de incrementar los niveles de productividad del país, abatir los índices de pobreza, promover la democracia y gobernanza, la sustentabilidad y, por ende mayor una competitividad de nuestra nación ante un mundo cada vez más globalizado y más competitivo.

En ese marco y en ese escenario, es como se dieron los debates entre diversos actores nacionales sobre el sentido que debía tener la cooperación internacional para el desarrollo científico y tecnológico en nuestro país. En principio, se logró el consenso de que habría que darle certidumbre jurídica. En ese sentido, después de un largo y tortuoso camino, entre acuerdos y desacuerdos, en las cámaras de diputados, de senadores y del Poder Ejecutivo; finalmente se logra la aprobación de una Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo en abril de 2011.

Esta Ley lo que pretende es conformar el andamiaje jurídico e institucional para que se instituya una política mexicana de cooperación internacional que refuerce la política exterior de nuestro país. Esta Ley, entre otros instrumentos, tiene previsto proveer al Ejecutivo Federal de las herramientas necesarias para que efectivamente desempeñe el papel rector en la transferencia, intercambio, recepción de insumos claves de la cooperación internacional para el desarrollo. Una ley cuyos objetivos plasmados estén a tono con el espíritu de la cooperación, la cual se enfoca al desarrollo de un conjunto de acciones entre instituciones y entidades que tienen el propósito de promover el progreso económico y social de nuestro país.

Pero para que resulte esta normatividad efectiva, equilibrada y sostenible, debe contemplar, como efectivamente lo hace, los preceptos de instrumentación efectiva, de programación, de evaluación, de índices de desempeño, de cumplimiento de objetivos y hasta la fiscalización final de todo el proceso. En términos concretos, para mejorar la planeación, la gestión, el registro, la instrumentación, y; sobre todo, la transparencia y rendición de cuentas. Ya que es muy importante que la cooperación internacional para el desarrollo sea transparente, saber lo que necesitamos, conocer lo que recibe México hacia dónde va y qué hace con ello. Conocer en su doble modalidad, o en su doble carácter, el papel que tiene nuestro país en esta materia: como receptor y como donante de cooperación internacional para el desarrollo.

Por ello esta Ley, provee al Ejecutivo Federal de todas estas herramientas y mecanismos como  la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), un órgano desconcentrado de la Secretaria de Relaciones Exteriores creado desde septiembre de 2011 y que está llamado a ser el órgano rector a nivel nacional de lo que es la cooperación internacional para el desarrollo. En la AMEXCID, se plantea, entre otras cosas, la necesidad de priorizar una estrategia integral en materia de cooperación internacional para el desarrollo. Es decir, un enfoque integral estratégico que nos diga cómo la AMEXCID va a concebir y apuntalar la política de transferencia, recepción e intercambio de insumos de cooperación para lograr elevar los niveles de innovación tecnológica y científica para que el país mejore sus índices de productividad y competitividad. Estar mejor posicionados como país en un mundo cada vez más globalizado.

Aquí vale la pena hacer una pregunta sobre este tema, ¿dónde está México en materia de competitividad? De acuerdo al Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), en su informe Anual de Competitividad Global 2011-2012, se establece que México está en el ranking 58, dentro de un total de 142 países evaluados. Eso nos da una idea de dónde nos encontramos en materia de productividad y competitividad. A partir de este panorama entendemos porque es necesario contar con una agencia y un cuerpo jurídico que normen los criterios de la cooperación internacional en materia de desarrollo y enfocarnos con mayor certidumbre a elevar los índices de productividad y competitividad a partir de la innovación tecnológica, la investigación científica y el acopio de información científica internacional.

Por eso la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo pretende estructurar y coordinar todos los aspectos que aquí me he referido en cuanto a la recepción, donación e intercambio de cooperación científica y tecnológica. Normar criterios dentro de la estructura administrativa, institucional, financiera y de coordinación interinstitucional con otras entidades gubernamentales y con la comunidad científica de nuestro país.

Para estructurar y enfocar esa cooperación que recibimos y que damos como país, en sus diferentes modalidades, y en sus diferentes caracteres. Nuestra nación, como receptora y como donante tiene en principio que asegurar la productividad y la competitividad nacional a escala mundial. La Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que ya es un órgano desconcentrado de la Secretaria de Relaciones Exteriores, está provista de una serie de herramientas para lograr el objetivo para el cual fue creada. Entre esos instrumentos se encuentra el Registro Nacional de la Cooperación Internacional, base del Sistema Nacional de Información sobre Cooperación Internacional, que coadyuvará sin duda a incrementar la transparencia en este campo. También hay una parte muy importante que prevé la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo, y considero el motor para su funcionamiento, que es el Fondo Nacional de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Todos estos elementos conforman un engranaje integral, que todavía está en proceso, que pretende aglutinar los esfuerzos que hay a nivel nacional e internacional en materia de cooperación para el desarrollo.

En este sentido la integración de la cooperación para el desarrollo, como les decía, tiene el objetivo de consolidar todo lo que recibe México, todo lo que transfiere, todo lo que intercambia, en un esquema que conlleve la elevación de nuestros niveles de productividad, de competitividad y de sustentabilidad. Esta Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, dentro de los cambios que se hicieron a raíz de su configuración, fue el ajuste al Reglamento Interior de la Secretaria de Relaciones Exteriores donde la Dirección General de Cooperación Técnica y Científica pasa a tener competencia directa en todo lo que se refiere a la gestión de permisos que soliciten los gobiernos extranjeros en materia de investigación científica y/o colectas en el territorio nacional o en aguas jurisdiccionales de México. En esta presentación voy a abordar el caso de Estados Unidos, por ser el país que tiene el mayor número de solicitudes en investigación científica.

¿Cuál es en este caso, en esta tarea específica, el papel que juega la Secretaria de Relaciones Exteriores?  Es el de servir de coordinadora general, de enlace diplomático, de medio de comunicación; entre la academia, la comunidad científica, las dependencias y entidades de la administración pública federal con los gobiernos extranjeros y organismos internacionales. Si abordamos el procedimiento administrativo interno, este implica, en principio, conocer las solicitudes hechas por las instituciones extranjeras, en este caso específico, a través de la Embajada estadounidense en nuestro país, sobre las investigaciones científicas y/o colectas a realizar en el territorio nacional o en aguas jurisdiccionales de México.

Una vez recibidas estas solicitudes, se canalizan a las distintas entidades de la administración pública federal, dependiendo de la competencia que tengan para que hagan una evaluación en los rubros que abarque la investigación de que se trate y emitan la autorización correspondiente. Ahora que, lo importante a destacar en este proceso, es que no hay esa coordinación que debería existir entre lo que es la academia, el cuerpo científico, las instituciones y las dependencias del gobierno federal: Relaciones Exteriores hace un esfuerzo para que esa coordinación se vaya haciendo cada día más efectiva, para que cuando solicite las opiniones del cuerpo especializado, estas realmente sean producto de una evaluación y análisis profundo de estas solicitudes. Es decir, para qué sirve el proyecto, cuál es el beneficio, qué va a obtener México como país y no solamente a nivel de institución, o a nivel de cuerpo científico sino pensar en un todo y que ese beneficio sea generalizado.

Entonces lo que pretende la Agencia Mexicana es precisamente que la cooperación sirva para elevar los niveles de productividad y competitividad del país. ¿Cómo? A través de canalizar lo que se reciba hacia variables de impacto positivo, o sustentable, que incida directamente en el desarrollo de la innovación científica y tecnológica de nuestro país. Que se cumpla con el espíritu de los acuerdos de cooperación que celebra México a nivel internacional. Es decir, que haya también una responsabilidad de parte de la academia, de los científicos, al evaluar el tipo de proyecto, que cuando lo endosen sea porque realmente representa un beneficio en materia de innovación científica y tecnológica, en resumen, que sea aprovechado por la institución y por el país.

Dentro de la Agencia de Cooperación se va a conformar un Consejo Consultivo que es el espacio que va a tener la academia y el cuerpo científico para participar en el proceso de coordinación con las dependencias involucradas en esta cooperación. Estas entidades conjuntamente con la academia, el cuerpo científico, trabajarán de manera coordinada para obtener los resultados pretendidos en beneficio de todo el país y que al final del proceso estos esfuerzos se reflejen en un incremento en los índices de productividad, sustentabilidad y competitividad de México. Eso es lo que pretende la nueva Ley para el Desarrollo y sus instrumentos como la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Ahora estamos en el proceso de que se consolide su estructura, sobre todo que se lleven a cabo los fines para los que fue creada.

Conferencia Magistral de la Dra. Audrey Rivera Gómez, miembro del Servicio Exterior Mexicano de Carrera.




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