Peña Nieto debe poner fin a la relación monotemática (crimen organizado) con Estados Unidos

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La relación bilateral México-Estados Unidos en el próximo sexenio, deberá tener como principio básico la integración vertical y horizontal. Una relación estructurada no sólo con el fin de estrechar la relación de manera integral desde su materialidad física y desde un diálogo con los interlocutores relevantes, sino en beneficio de México en cuanto a su crecimiento económico y desarrollo social. La relación no puede continuar siendo monotemática como se había concebido en el pasado, debe dimensionarse a escala macro integrando diversas variables tanto internas como externas. Valga insistir que los temas de la agenda bilateral de los dos últimos sexenios fueron concebidos como coyuntura político-partidista. De inicio mostraron dos visiones poco experimentadas en las políticas públicas binacionales, porque las dimensionaron desde una perspectiva política doméstica centrada en dos únicos temas, en uno y otro sexenio, extraídos de las promesas electorales de campaña: migración y seguridad. Era evidente que quienes las gestionaban desconocían las reglas del juego binacional y carecían de una visión práctico- diplomática. Entre los gestores había reconocidos intelectuales pero poco experimentados en las estructuras administrativas, básicamente la designación de puestos dentro de la cancillería que fueran afines a los objetivos de política exterior. El desconocimiento y la poca experiencia fueron dos variables que  ayudaron  poco o casi nada a empujar esas agendas.

La agenda bilateral, por sus características, implica una visión de cuatro módulos fundamentales, a decir,  político-administrativo,  económico-financiero-comercial, social- turístico y cultural-educativo. En el plano político hay que recuperar el diálogo que por múltiples razones se ha abandonado con las principales fuerzas políticas estadounidenses, con los actores relevantes en el Congreso, con las organizaciones sociales, con los grupos de interés, con los líderes de opinión, a fin de darle cabida a  otras estrategias que tienen un sentido de largo plazo, verbigracia, la migración, la seguridad, la salud, el medio ambiente, el comercio, el turismo, la cooperación tecnológica, etc.

La recuperación del dialogo político entre los centros de poder binacional deberá considerarse como materia prioritaria de la próxima administración y de esta manera marcar el paso hacia la temática integral de la relación bilateral. Tomar en principio lo que más nos une y, en ocasiones lo que más nos aleja como es la migración, el comercio y la seguridad.

Algo más que deberá sumar el próximo gobierno es el complejo desafío administrativo. Atención especial requiere este campo. La cancillería, por citar un ejemplo, clama por la recomposición de las estructuras administrativas  que han sido gravemente contaminadas por la ideología político-partidista. Muchos panistas ocupan importantes puestos y carecen de formación diplomática, además de la vocación de servicio. Habría que hacer una revisión muy puntual de los perfiles, a fin de lograr los objetivos propuestos.

En el campo de la relación bilateral, como ya subrayaba, dos temas sobresalen por su importancia, complejidad y relación con muchos otros, en esta ocasión abordaremos el tema comercial y de seguridad, dos tópicos que en realidad están correlacionados.

Comercio y Seguridad

El comercio con Estados Unidos había venido incrementándose sustancialmente hasta el año 2000, las exportaciones mexicanas hacia ese país de 1993 al 2000, crecieron en 241%, las importaciones, fundamentales para la industria productiva, crecieron a una tasa del 181% en ese mismo periodo. Posteriormente, en los últimos 12 años, desafortunadamente el crecimiento ha sido realmente pobre. Hasta el año 2000, México ocupaba el segundo lugar como socio comercial de Estados Unidos, paulatinamente, por falta de productividad, fue desplazándose a una tercera posición. El primer lugar lo ocupó China y el segundo Canadá. El  comercio bilateral México-Estados Unidos en el año 2000, según cifras de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (a precios corrientes), llegó a 396 mil 546 millones de dólares, en 2010 llegó a 487mil 876 millones de dólares, es decir en dos lustros el comercio avanzó tan sólo 91 mil 330 millones de dólares, peor aún, debido a la “crisis mundial”, hasta septiembre de este año el comercio bilateral alcanza niveles semejantes a los del año 2000, al situarse en los  394 mil millones de dólares. En 12 años, sólo se logró incrementar el comercio bilateral en dos mil millones de dólares. Un desastre. Los factores de esta caída pueden ser múltiples, de cierta manera pudieran estar correlacionados con la inseguridad que agobia al norte del país o la falta de políticas públicas claras para mitigar los factores que hacen caer el comercio exterior.

Es un hecho que el tema de la seguridad está en el interés de la agenda bilateral, pero hay que saber cómo estructurarlo. El trasiego de drogas y armas, hacen de la frontera una de las zonas más peligrosas del mundo.  Pero no olvidemos que otros países donde el tráfico de drogas es tan intenso como en México no producen el mismo número de muertes violentas. Como el caso de Turquía, Afganistán y Myanmar que representan, los tres juntos, la venta de más del 90% de la heroína que consume Europa y tres cuartas partes del consumo de Estados Unidos.

Estos países para disminuir la violencia asociada a las operaciones ilícitas han incrementado severamente su costo y las consecuencias. En el tema de seguridad éste debería ser el elemento que tomaran en cuenta todos los países que se ven agobiados por la criminalidad. En principio,  tienen que incrementar el costo de aquellos que deciden, dedicarse a actos que trasgreden el estado de derecho. Este costo implica severas sanciones en intensidad de castigo, que van desde la cadena perpetua hasta la pena capital. Los países sobre todo desarrollados incrementan sustancialmente el costo y el riesgo de aquellos que transitan por el camino de la criminalidad. Asesinar a un policía en Estados Unidos significa, casi en automático, la pena de muerte para el homicida.  Un policía puede usar la fuerza letal contra un delincuente si cree que su vida está en peligro. En Estados Unidos donde se consumen drogas ilegales en gran cantidad, las mafias saben que el costo de la delincuencia es extremadamente alto. Las cárceles de alta seguridad, representan para el interno castigos realmente severos. Por ello los delincuentes tratan de mantener un bajo perfil como parte de su estrategia. El crimen organizado para sobrevivir operara a través de miles de pequeñas redes delincuenciales.

Las grandes mafias vigilan a quienes operan en la clandestinidad para evitar que haya acciones violentas que generen operativos policiacos verdaderamente a gran escala. En estos países el precio de delinquir es muy alto y las consecuencias son graves. Las operaciones ilícitas se mantienen lo más pacíficas posibles. Las muertes por venta y uso de drogas se reportan a niveles de barrio marginado y aparecen en las últimas páginas de los diarios locales. La nota roja no la propicia el gobierno ni la alienta con montajes y escenarios mediáticos de gran envergadura, como lo hace México. En España cuando la policía detuvo a un pariente del Chapo Guzmán, el operativo sólo involucró a un par de policías vestidos de civil y dos vehículos compactos de la policía. Nada espectacular, fue un operativo esencialmente policiaco y a los delincuentes se les canalizó a los juzgados correspondientes.

Recuerdo el caso que reportó The Washington Post, en julio de 1984, relacionado con el secuestro de la señora Edith Rosenkranz, esposa de George Rosenkranz, quien nació en Budapest y se nacionalizó mexicano. Se trataba de un científico en el campo de la investigación de esteroides y un jugador profesional de bridge. Rosenkranz dirigía la Corporación Sintex y tenía bajo su cargo un grupo de investigadores que sintetizaba los esteroides para fabricar píldoras anticonceptivas. Su esposa Edith fue secuestrada mientras George Rosenkranz participaba en el Campeonato de Bridge de América del Norte llevado a cabo en julio de 1984, en Washington, DC. Los secuestradores pidieron por su libertad un millón de dólares. Agentes del FBI y del Distrito de Columbia se movilizaron y con hábil estrategia capturaron a los secuestradores y recuperaron el millón de dólares pagado por la liberación de la señora  Rosenkranz ,  quien viajó sana y salva de regreso a México, sin mayor contratiempo. Todo el caso fue reportado por la prensa en no más de dos líneas.

En países como Estado Unidos es impensable que un criminal quiera dejar mensajes en un cadáver, los decapite o atente contra la vida de una autoridad. Saben las consecuencias de una acción de este nivel. La policía es profesional y casi siempre atrapa a los delincuentes.

Caso contrario en México donde la criminalidad resulta barata. Raras veces los delincuentes son atrapados y castigados severamente. En las cárceles gozan de toda clase de prebendas. Además, pocas veces se detienen a grandes capos del crimen organizado, y cuando se logra detener a uno, se monta toda una escenografía mediática. Esta estrategia en realidad es errónea. Se concede al crimen un enfoque de agenda nacional cuando en realidad se trata de la aplicación estricta de la ley. El delincuente debe, sobre todas las cosas, pagar caro su trasgresión al estado de derecho. En este tema habría que ahondar más porque unas cuantas variables harían posible el verdadero cambio de estrategia.

El modelo que resultaría de gran apoyo en la conformación de una estrategia binacional de comercio y seguridad, es el que emana de la Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos. La base estructural de este concepto se centra en la comunicación y la coordinación. Una relación dinámica y programada a través del liderazgo de la Comisión, con un enfoque y un foro de convergencia entre las cuatro entidades de Estados Unidos y las seis de México para atender ocho prioridades de salud pública en la región fronteriza.  El modelo es sencillo y se puede consultar en las páginas de la Comisión de la Sección de México: www.saludfronteriza.org.mx o de Estados Unidos www.borderhealth.org

La solución al problema de la seguridad con un enfoque semejante al que aplica la Comisión de Salud Fronteriza, permitiría atender otros aspectos no menos relevantes que pueden impulsar y dinamizar el comercio bilateral: la infraestructura fronteriza y  la conformación de una zona exclusiva de libre comercio. Estos dos aspectos son prioritarios para resolver los grandes desafíos que plantea el comercio bilateral.

Si ponemos la magnitud del comercio en perspectiva, hoy en día México y Estados Unidos comercian en tan sólo un mes, más de lo que comerciamos en todo un año con los 27 países de la Unión Europea.

El 70% del valor de este intercambio bilateral con Estados Unidos se efectúa por autotransporte, el 8.4% por ferrocarril, el 16.4% por vía marítima y el 3.9% restante por otros medios de transporte.  Lo que implica que la verdadera perspectiva del comercio entre ambas naciones pasa por una interconexión de infraestructura terrestre saturada y una ferroviaria deficiente. Este escenario obliga a considerar que para hacer más competitiva nuestra nación es necesario avanzar en la interconexión infraestructural ferroviaria y marítima. Veamos por ejemplo, el caso concreto del comercio transfronterizo entre Canadá y Estados Unidos, donde la interconexión comercial vía ferrocarril alcanza los 265 mil millones de dólares anuales.

La infraestructura ferroviaria nacional en los últimos 12 años, no sólo no avanzó sino que se estancó y prácticamente desapareció. No hay vías ferroviarias paralelas a las rutas tradicionales de carga, electrificadas o por levitación magnética como sucede en otros países. Observemos por ejemplo el caso de China, que en su programa 2005-2020 de innovación ferroviaria, contempla trenes de alta velocidad por rutas alternas que no utilizan la infraestructura convencional de carga. A partir de julio del año pasado, se puede viajar por tren bala desde Beijing a Shanghái; y las rutas del ferrocarril de carga siguen su propia dinámica intermodal conectando puertos y fábricas.

Incursionar en esta tarea va a ser un tanto complicado pero finalmente necesario para darle mayor competitividad al país. Por lo pronto resulta imperioso conectar, de forma intermodal, las ciudades de Tijuana, Cd. Juárez, Laredo, Nogales (en este orden de importancia) con hubs de acopio terrestre en México, vertebrado hacia conexiones trasfronterizas con el tren Santa Fe (conocido actualmente como Burlington Northern and Santa Fe Railway).

Lo más importante de la relación bilateral es ampliar la agenda de manera integral. Conceptualizarla desde una visión macro y no limitarse solamente a dos temas, como ha sucedido en los sexenios pasados, con la migración y con la seguridad. Para el próximo sexenio será necesario establecer la ruta crítica con acciones focalizadas en diversos temas bilaterales y sobre todo darle mayor peso a la infraestructura, migración, salud, ciencia y tecnología y medio ambiente. De esta forma conceptualizar una Gran Estrategia de Política Exterior.

Por Jorge Navarro Lucio*

*El autor fue miembro de carrera del Servicio Exterior Mexicano. Jefe de Asuntos Fronterizos en la Embajada de México en Washington, DC; y Coordinador Binacional de la Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos.

Twitter: @jornalunam




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